Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
foto Fesal Chain

31 mar. 2009

Una canción



La pieza es la misma
la ventana es la misma
mirando el mismo lugar inmóvil
ese azul y gris
de los techos olvidados...

Por la radio
Polo Montañés
se entremezcla en mi vacío:

"Si pudiera ser un dios
para que entre tu y yo
no hubiera contrastes
para que el dolor
no formara parte
de ninguno de los dos
de ahora en adelante..."

Endemoniado
como toda mi vida
endemoniado
escribo delirante
siempre el mismo
siempre el que
muere cada tarde...

Acá el barrio seco
se ha difuminado
los vecinos ya no cuentan
las piedras del camino
ni los niños
creen en banderas
o en viejos remolinos
son niños duros
como mártires o soldados...

Y tu y yo no nos hablamos
los actos han vencido
al juego de palabras
en su laberinto interminable
mientras el agua estancada
se pudre en el patio sin naranjos...

Y en la radio
Polo Montañés
se entremezcla
en mi oído
y retumba
en tu cansancio :

"No será difícil
buscar algún un sitio
donde refugiarme
donde nunca más
vuelvas a encontrarme..."

29 mar. 2009

La muerte y la vereda



























"El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta
de la vecina aquella que se cansó de amar"
De "El último organito" de Homero Manzi.

La profecía no es una predicción, no pertenece al ámbito de la magia blanca, la profecía es en estricto rigor el mensaje clarividente de los profetas, que anuncian la buena nueva. Juan Bautista se definió a sí mismo como la "voz del que clama en el desierto", es decir el que anunciaba la venida del Mesías,en esos tiempos, el moderno Elías, "Bautista es el Elías" dijo el Cristo.

La clarividencia es una percepción que se caracteriza por captar fenómenos que quedan fuera del alcance de nuestros sentidos. Es una "percepción" extra sensorial acaso más parecida a la intuición, una energía que se apodera de nosotros de manera que se sitúa en la mente-cuerpo y se expresa en el lenguaje hablado o escrito.

Ayer encerrado en esta pieza, sin saber nada de lo que sucedía en el "afuera" escribía sobre la muerte, sobre los muertos, como metáfora de otras cuestiones o fenómenos que atraviesan el cuerpo de la patria y nuestros propios cuerpos. Por la tarde cuando después de un breve sueño, salí a comprar al almacén, la vecina, la anciana, me miró en silencio, yo como cualquier día la miré como se mira sin fijar la vista y la saludé. Ella, la misma que daba de comer a las palomas a la salida de su casa, o que como niña chica nos compraba esos quequitos que hacemos por las tardes, para los estudiantes de la escuela básica. La misma que se cayó, por salir a caminar y que al levantarla le dijo a mi mujer, no lo cuente,no diga nada, que si saben en la casa no me dejaran salir a mirar. Toda la noche escribí sobre la muerte.

Al despertarme en la mañana, la casa de la anciana estaba rodeada de una pequeña muchedumbre callada, con ojos vidriosos, fumando la espera y se escuchaba a lo lejos al hombre del organillo. La vecina había muerto, me acerqué al hijo ya mayor y lo abracé, nunca sé qué decir en estos casos, no podía acompañarlo con un llanto o decirle que la quería como a una madre, para mí sólo era la vecina. Le dije fuerza, no se me ocurrió más que eso. En cambio Graciela, que conversaba con ella y la escuchaba día a día en sus dolores de vieja, desea ir y mirar el entierro desde lejos.

Ya al bajar el sol, llegó la carroza con el féretro y desde el dintel, se ve rodeado de cirios y de velas. Los niños, acaso nietos y bisnietos, corretean por la calle y no entienden mucho del rito y de las penas. Mi gato como nunca, trata de entrar a casa abierta y maulla y se entromete entre la parentela. Ahora que escribo, pienso que acaso esa mujer, la de las migas de pan en la vereda, acariciaba en secreto a mi gato y le contaba historias como a Graciela.

Quién mira al poeta en esta pieza



Entonces
la voz de terciopelo
de la Di Raimondo
el piano que se retuerce
de Elbi Olalla
me hacen volar
al tiempo del beso
por error
y de la noche de tangos,
mientras vuelas al funeral
de nuestra historia
y entonces
veo en la ventana
el reflejo del recuerdo
y me pregunto
quién
quién
quién mira al poeta
en esta pieza.

EL ESPEJO DEL ESPEJO DE LOS DIOSES



Cuando partía yo
por las mañanas
con el pasa montañas de niño
y con los ojos vidriosos de frío
y la escarcha se pegaba a las veredas
formando espejitos y diademas,
y mi madre me miraba
desde la casa girando
ese espejo del espejo de los dioses
me reflejaba como
la bruja del cuento
con su mueca
llena de multitudes varadas
y tu Gitano mío, me hablabas en susurro
hombre de un cerro lejano
escuchado por mi padre
en cintas magnetofónicas:
"...yo andaba enamorando el aire,
trazando un mapa de pájaros y arañas
en esa tierra donde se pierde el ojo
en horizontes como un abismo de agua."
Y cuando las calles
de aquel Temuco
errabundo
gris y con la rabia en la garganta
se me perdían en los zapatos
y daba vueltas mi cabeza a cada esquina blanda
y veía la rojinegra furibunda
en los muros de cemento
y mi madre recibía mis pisadas
con el mismo pasa montaña
lleno de baba
y con la lana picando
en las sienes transpiradas
mi padre en sus cintas
en la pieza de cristal
que derretía las lágrimas
con la mano en la cabeza
te escuchaba:
"...Tierra, horizonte,
juguete del cristal
del terremoto..."
Eras en mi vida
de entonces
gitano mío,
el espejo
del espejo
de los dioses.

QUE DESPIERTE TODA LA SANGRE


Ha pasado el día completo por mi frente. Han pasado muchos años, han pasado bandadas de pájaros por este cielo, una tras otra y estoy cansado. Sin embargo, requiero la última fuerza, sacar de mi condición solitaria la voz y la palabra para los tiempos que corren. Pintar el cuadro y componer la canción que merecemos. Saber que son el pan y el sorbo de vino, que alimenta el alma y da cobijo. Imaginar a la mujer por las calles y plazas de la patria, que lucha y reparte el sabor de su afrenta. Tomo entonces las letras y canciones de otros, los colores de aquel Silvio imberbe que paseaba sus cuerdas en el Chile de los años 70 y las rearmo en la pelea:

"Quieres decirle a cada vecino
que salga de sus miserables paredes,

que tome la vida nuestra,

que no hay escondrijos.
"

Tomo el vigor de los que aún creen y gritan y comienzan a echar a andar, de este Vicentico el antihéroe, que canta al guerrillero resucitado, al que le susurra llorando su rezo:

"...hoy la gente va dormida
nadie puede despertarla.

Es por eso que te pido

que nos vuelvas a la vida

que despiertes a toda la sangre

que está dormida...
"

Me miro, soy sólo un poeta, que observa a aquella que sueña y marcha, mientras el pan del horno aún se dora y la cuadrilla del barrio espera el almuerzo cotidiano. La cabeza a estas horas se me abomba, ha pasado el día completo por mi frente. Han pasado muchos años, han pasado las bandadas de pájaros por este cielo, en largas hileras y jornadas, una y otra y otra vez y estoy cansado. Sin embargo requiero la última fuerza. Y entonces tomo el vigor de los que aún creen y gritan y comienzan a echar a andar:

"Cuando suba la marea
yo me quedo en este barrio

porque llevo tus zapatos

y tu sangre caminando

y mañana serán diez

serán veinte
o serán mil
a tu lado ...",


Explosión multicolor
marcha de acero,
por las calles empolvadas
por las plazas de la patria.


Que lejos estoy


La atmósfera está húmeda
en la Quinta
y mientras yo habito
pieza cerrada
y el gato mira mis palabras,
en los bosques de Chile
surcan el aire y los pantanos,
los cerros, los ríos y los lagos
las bandurrias de pecho amarillento
y patas rojas
el escandaloso choroy que anuncia lluvia
y el traro solitario en busca de su presa.

Qué lejos estoy de mi pueblo muerto
cuando escucho emocionado
a Polo Montañés
el natural guajiro tan sencillo
y veo las imágenes
de las mujeres mojándose
en el monte:

"Yo no soy de los que creo
fácilmente
al despertar
que el día pueda ser exacto

hay días para mí,

que me entretengo
nada más
mirando los colores
de mi cuarto
."

Que lejos de mi pueblo muerto,
hoy me encuentro
cuando
en la Quinta
se humedecen la paredes
de mi casa
y yo en pieza
cerrada
escribo habitando
y el gato mira mis palabras.

Qué lejos estoy del pasado
de cocinas a leña
y del torrente de agua
cayéndose del cielo,
por detrás de las vitrinas
llenas de ollas y calcetas,
mientras leo pausado a Eliseo Diego
en un libro antiguo y manchado
que compre en una librería de trastienda:

"Un poema
no es más
que una conversación
en la penumbra
del horno viejo,
cuando ya
todos se han ido,
y cruje
afuera el hondo bosque..."

Qué lejos estoy
de mi pasado muerto...

Y a quién le importará


Y a quién le importará
a quién
que yo en esta tarde
mirara los ojos
de aquel
que traicionado
muriera en la penumbra
de otra pieza
bajo la sombre de una ráfaga,
a quién le importará
a quién
que yo
mirara a los que vagabundean en la nada
y vueltos locos
se emborrachan
para negar
la maldad y el odio del letargo
a quién a quién le importará,
que acá por mi ventana
sólo se vea el azul
y nada más que este azul
y no haya sino muerte en cada escondrijo,
y las ralas barbas
nos sean más que maquillajes,
a quién a quién le importará
si la gente
sólo sueña y resopla sus anhelos
para creer que la bondad
se enarbola en esta tierra
a quién dime
a quién le importará,
que yo escriba tanto y tanto
para alimentar desesperado
lo que hemos perdido
a quién, a quien
y que no haya amor
ni la bella alegría,
que murieron nuestros héroes
bajo la bota
de nuestros propios héroes
y que el destino
se marca en cada
arruga, en cada pliegue.
Hoy en mi pieza se ha muerto
el que nos amaba
y los vagabundos aullando
no recuerdan
que fueron los príncipes de ayer
ni su propia crueldad
ni su propia gesta.

Después de escribir tanto y tanto



Después de escribir tanto y tanto
durante años completos
o quebrados años,
después de la porfiada
porfía
y de dar
permanentes martillazos,
he descubierto por fin
lo que buscaba,
lo he encontrado
sin un plan tramado
de antemano.
He aquí
la esfera brillante de la música
el ritmo imperfecto
pero claro
como campana
que tañe a la distancia
pulida y solitaria,
sin héroes ni bellacos.
La música de las palabras
sus resabios
el primer
tam tam
del hombre
en el espacio,
la primera cuerda
gutural de la mujer
huyendo de los diablos.
Después de escribir tanto y tanto
he vuelto al inicio
del ocaso
he vuelto a la tierra
hirviendo
y a sus magmas,
al mar caliente
y al pez que vuelve
a su regazo,
después de tanto andar
en la palabra
vuelvo a su origen
y me callo.

Volveré


Hace frío en estos años
ya casi la década
se despliega entera
en el pleno siglo
del llanto que cae
como piedras.
Y mira, allá van
alegres y también llorosos
los rostros morenos
y los desnudos torsos
de nuestros amigos
manchados de sol
y negro viento.
Hace frío hermanita
hace frío
y la mamá se vuelve loca
en trasatlántica medida
y el papá que no habla
más entero, hermanita.
Hace frío
y mi boca se retuerce
mi boca se desarma
en los pasos llenos de golpes
y en ese revoloteo de camisas.
Y qué me queda hermana
sino la voz
acallada
en estos veinte años
de espera cohibida
en la vieja dictadura
de la diversidad
de ángeles caídos.
Hace frío y ya no hay árbol
ni hojas llenas de promesas,
y sé que muero de muerte
y muero de vida
acariciada
y que en el morir
que es este intento
nunca apagarán
la voz del que me habita.
Yo, el que no ha sido
volveré siempre,
volveré siempre,
porque los desdeñados y olvidados
los manchados de sol
nuestros amigos
bajo este mismo cielo
declamarán con cariados dientes
y feos gestos
mis tristes versos
de nieve eterna
y sangre coagulada.