Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
El pago de Chile. Artefacto de Nicanor Parra

25 sept. 2010

CANTO AL WAJ MAPU libro segundo

Fotografía de Marcelo Montecinos

Fesal Chain



Héctor Llaitul vuelas con el viento

Héctor Llaitul
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
Llaitul
guerrero
que vuelas con el viento
arrastras la tempestad
dejando caer suavemente
las semillas en cada poro
del Pvje Mapu
Héctor Llaitul
frente limpia
pecho a las balas
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
gran guerrero celeste
volando junto al viento
vas.


Viejos graznidos

He salido esta noche de hambre
y guerreros que acechan
tan solo a comprar cigarrillos,
los barcos en la bahía fulguraban
como estrellas vacías,
los jóvenes conversaban
en las esquinas
tomando vino en caja,
al llegar a mi casa
la ventana se abrió
con un golpe de viento,
que me trajo, ciertamente,
aullidos de hombres,
y entonces recordé
aquel verso del Grímnismál
de Snorri Sturluson,
donde Huginn el cuervo del pensamiento
y Muninn el cuervo de la memoria
graznaban al alba,:
"vuelan todos los días
alrededor del mundo
temo menos por Huginn
de que no regrese,
aún más temo por Muninn."(1)

(1) Edda poética - Grímnismál, estrofa 20


Axis Mundi

Sostengo en mi mano izquierda
la cruz de Canelo
amarrada con lana roja,
mis pupilas atraviesan
el plano horizontal de la tierra,
a ras y allende el mar
hasta llegar a los lejanos cerros
que centellean,
mi pequeña cruz de Canelo
se interna entonces
a través de mis pies desnudos
en la profunda tierra
en el inframundo,
y a la par
simultánea y orgullosa
se eleva enorme
hasta alcanzar sin alas
los cuatro cielos,
mi cruz
mi pequeña cruz
de Canelo,
amarrada con lana roja.


Soy la sangre de la tierra

Que no proviene de mi boca
la voz de la muerte y su venganza,
ni salta mi sombra tras su presa
buscando la carne en su vasija,
pues soy aquel que permanece
y que ni muerte ni sombra tiene,
soy la lengua que palpita
y la sangre de esta tierra,
viajando de corazón a sienes.


Ay hermano hermano

Ay hermano hermano de la tierra, necesito escribir el poema mayor
de tu epopeya, la enorme magnitud de tu martirio y de tu lucha,
y sin embargo en esta noche, en esta enorme noche, en esta ciega noche
de golpes sin sonidos, y temporales sordos estoy anestesiado,
ya no hay aire en mi escondrijo, porque no sé de tus dolores,
ni cómo y cuándo tu musculatura se retuerce, o si tus ojos milenarios
se han hundido, o si tu lengua sin el trompe se ha secado,
como un hilo de charqui tras la traquea y la faringe, no lo sé,
no puedo saberlo en este instante, estoy solo y caigo como agua sin su sangre,
y angustio mi cuerpo en la pieza de madera sin retorno,
girando sobre un espiral desesperado, por tu grito amasijo y desamparo,
y no sé cómo acompañarte, hermano ay hermano en tu foresta,
y nadie sabe exactamente cómo, y carecemos de instrumentos,
no tenemos instrumentos, no reunimos materiales,
y ya no sirven las palabras, y si inventáramos el lenguaje total de la existencia,
el más exacto y más terrible, para cambiar la vida que se pudre,
nos faltarían sílabas y versos, nos faltarían estrofas y sintagmas,
nos faltarían paradigmas y papeles, y ni todas las piedras ni paredes,
ni todos los asfaltos y columnas bastarían,
para trocar el dolor del nervio y la miseria,
y sin embargo es mi escritura lo único que tengo,
es la tira de cuero, que hago silbar para lanzar la piedra, es la flecha
y la cabalgadura y sus espumas, es el grito y el ropaje que me cubre de la lluvia,
pero sé que no bastan mis palabras, no bastan mis palabras,
no bastan mis palabras, en este tiempo de feroces animales
que se comen a la madre, tiempo negro en que todo se hace inmenso,
superior a nuestras insignificantes voluntades, a nuestros actos inservibles,
porque toda la vida se hace nada, porque toda la vida se hace nada,
toda la asquerosa vida que tenemos se hará nada si tú, ay hermano hermano,
mueres de soledades y de hambre.