Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo

27 abr. 2012

Un poema entonces

"Hojas de Parra" 1985. Nicanor Parra


Fesal Chaín

Pues que nunca
escribo desta manera
pues mi vocabulario
enriquecido
con años de lecturas
y fértiles diálogos señalados
me lo ha impedido de modo perentorio
pero esta vez dándole la libertad libre
que corre vuela y canta
a mi lengua filosa
declaro sin remilgos
que Medina el Cardenal
es un viejo culiado
y reculiado
de la concha de su madre
de su abuela
y de toda su parentela...

Tenía

Fesal Chain.


(Leer escuchando la canción, si fuera su voluntad)

Tenía tan solo una ventana
y era prestada,
tenía un cielo que jamás ha sido
de mi propiedad,
tenía unos ojos jóvenes
que ya no tengo,
y una boca mueca de golpes
de golpes,
y así observaba de lejos tu casa
escuchando a Moustaki,
teníamos un futuro por delante
que ya pasó,
y aquí, aquí,
otra ventana
otros ojos
otra boca
el mismo cielo,
y la mano que escribe
y borra.


25 abr. 2012

Ciudadanos,ciudadanas



Fesal Chain

Ya no tendrás más problemas
de modo automático
han volado al azul de tus registros
eres ciudadano y ciudadana,
ya no tendrás más problemas
despreocúpate
vales tanto como cada uno
de los integrantes del Grupo Luksic
o como las hermanitas Solari,
ya no tendrás más problemas
harás la cola junto al alcalde
el concejal y el diputado
y si tienes suerte te tocará compartir
la jornada sudorosa de la papeleta
con el mismísimo presidente
o con el senador y sus secuaces,
ya despreocúpate, no tendrás más problemas
de modo automático
han volado al azul de tus registros
e lec to ra les
pues eres el nuevo y flamante
soberano
eres la nueva y flamante
soberana.

23 abr. 2012

Con fonos


Fesal Chain


Me encontraba en el Kiosco atendiendo
y a la vez escuchando música con fonos,
y un vecino que es Conserje me dijo:
Estai'
y no estai'...

Valparaiso

Fesal Chain

En Quinta Normal en un invierno de frío como cuchillo "carne y alma de gallina", entremezclado en el vapor de la estufa escuché a este hombre y lloré, y entonces terremoto abriendo las paredes tiembla el techo y como cuando niño viaje frenético, con sólo 50 lucas por la noche, recorriendo en despedida mi amada Cerro Navia y de madrugada al Puerto los boletos, con toda la casa arriba del camión gatos y motocicleta ropa y plantas libros y comida, Graciela a mi lado yo a su lado lluvia torrencial de un 15 de mayo en plena Playa Ancha, borrando los contornos de las calles, y en un destello abarrotando así nuestras figuras en blanco y negro la casa barco vista a a la bahía. Valparaiso nos lo ha dado todo y todo le hemos dado, somos parte del paisaje y del viento. Y yo entonces, "he sido nuevamente el chiquillo que toma todos los retos, un gorrión de lo más fino, (...) el viajero matutino que avanza como un cangrejo, que pisa sobre lo viejo para desviar el camino".

16 abr. 2012

La palabra



Fesal Chain

Qué dicha la palabra, sí
doblemente dicha
la pronunciada que escudriña
filosa y corta carne muerta,
la que extasía a borbotones
obsesiva.

Violeta y su guitarra, Pablo de Rokha, París, 1964.



La gran placenta de la tierra la está pariendo cuotidianamente, como a un niño de material sangriento e irreparable, y el hambre milenaria y polvorosa de todos los pueblos calibra su vocabulario y su idioma folklórico, es decir, su estilo, como su destino estético y no a la manera de las categorías.

Por eso es pueblo y dolor popular, complejo y ecuménico en su sencillez de subterráneo, porque el pueblo es complejo, sencillo, tremendo e inmortal, como sus héroes, criado con leche de sangre.

Tiene su arte aquella virtud de salud, que es vital y mortal simultáneamente, de las honestas, recias, tremendas yerbas medicinales de Chile, que aroman las colinas o las montañas y las arañan con su olor a sudor dl mundo del futuro, o de lo remoto antiquísimo, y son como látigos de miel dialéctica, con hierro adentro, en rebelión contra el yugo.

Yo no defino así ni el volumen ni el tamaño social de su estilo; no, me refiero a la cualidad que la orienta a ella y su guitarra y aun la pintura en proverbio o la tonada revolucionaria, a su guitarra y a ella, porque ella no es una guitarra con mujer, sino una mujer con guitarra.

Por debajo, en el total denominador común humano, su folklore, no snob, se entronca a la Picaresca española, construida con la entraña popular, interfiriéndolo; un catolicismo, más pagano que cristiano, llora, sonríe, brama en el subsuelo; aquel humor feliz de sentirse desaventurado de coraje dramatiza la guitarra y de tan ingenuo es macabro, como la gárgola de la Catedral Gótica, como Rabelais o como el Aduanero Henri Julien Rousseau, o Bosch, el fraile terrible.

Saludo a Violeta, como a una "cantora" americana de todo lo chileno, chilenísimo y popular, entrañablemente popular, sudado y ensangrentado y su gran enigma, y como a una heroica mujer chilena.



PABLO DE ROKHA
París, 1 de junio de 1964.

Adelante



Fesal Chain

Adelante, este es un mero inicio,
quién nos ha ganado en el camino incesante
de buscarnos a nosotros mismos
en el rostro de los desesperados
de los que no existen
sino para sus manos y su espalda metálica
para su boca agria de mañanas frías?
quién es capaz de detenernos la marcha quién?
encuentro al día gigante
a la estrella viva
en el cóncavo de la patria
a la madre tierra muerta
al padre labrador olvidado
para rehacerlos, nada más
encuentro a la señal pretérita
a la carpa llena de viento en la desnudez cordillerana
al viaje de una carreta de bueyes sordos
en el barro del valle de Linares
donde mi abuelo transpiró
su camisa en busca del pan y del agua
adelante, quién me ha ganado en el camino
de buscarme en el rostro de los otros
que soy yo mismo
quién me ha detenido sino una par de carabinas
huesudas de materia innoble
voy a dar alaridos
no me digan nada
no me digan todo
no fuercen un silencio cómodo
no distraigan mi cabeza
no tiemblen tratando de inocularme sus miedos
pequeños cotidianos
yo marcho, yo voy como caballo de fuego
yo voy como el escorpión de mis destinos
transhumanos
yo voy, yo no busco
yo voy
yo voy
adelante
musculatura y sangre
musculatura y sangre
musculatura y sangre
musculatura y sangre.

15 abr. 2012

La vida contemporánea.



Albert Camus
Discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura
(El Tiempo, enero 5/58)


Al recibir la distinción con que vuestra libre Academia ha querido honrarme, mi gratitud es tanto más profunda cuanto que yo mido hasta qué punto esa recompensa excede mis méritos personales.

Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que él es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer vuestra decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre, casi joven todavía, rico sólo de sus dudas, con una obra apenas en desarrollo, habituado a ‘vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin cierta especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, en plena luz? ¿Con qué estado de espíritu podía recibir ese honor a tiempo que, en tantas partes, otros escritores, algunos entre los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natal conocer incesantes desdichas?

Sinceramente he sentido esa inquietud, y ese malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme a tono con un destino harto generoso. Y como era imposible igualarme a él con el solo apoyo de mis méritos, no he hallado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitidme, aunque sólo sea en prueba de reconocimiento y amistad, que os diga, con la sencillez que me sea posible, cuál es esa idea.

Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de toda otra cosa. Por el contrario, si él me es necesario es porque no me separa de nadie, y me permite vivir, tal como soy, al nivel de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues, al artista a no aislarse; le somete a la verdad, a la más humilde y más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia más que confesando su semejanza con todos.

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo, a los demás, equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso, los verdadero artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar un partido en este mundo, sólo puede ser de una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.

Por lo mismo el papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por la definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si en ello consiente. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones en el otro extremo del mundo basta para sacar al escritor de su soledad, cada vez, al menos, que logra, en medio de los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trata de recogerlo y reemplazarlo, para hacerlo valer mediante todos los recurso del arte.

Ninguno de nosotros es lo bastante grande para semejante vocación. Pero en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificará sólo a condición de que acepte, tanto como pueda, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio de la verdad, y el servicio de la libertad. Y pues su vocación es agrupar el mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la servidumbre que, donde reina, hace proliferar las soledades. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia a la opresión.

Durante más de veinte años de una historia demencial, perdido sin recurso, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir. Me obligaba, especialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años a tiempo de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, Y que para completar su educación se vieron enfrentados luego a la guerra de España, la segunda guerra mundial, el universo de los campos de concentración, la Europa de la tortura y de las prisiones, se ven hoy obligados a orientar sus hijos y sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas. Hasta llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación han reivindicado el derecho al deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de entre nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad.

Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia.

Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión—, esa generación ha debido, en si misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que nuestros grandes inquisidores arriesgan establecer para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura, y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la alianza.

No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto sí es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado el momento, sabe morir sin odio por ella. Es esta generación la que debe ser saludada y alentada dondequiera que se halle y, sobre todo, donde se sacrifica. En ella, seguro de vuestra profunda aprobación, quisiera yo declinar hoy el honor que acabais de hacerme.

Al mismo tiempo, después de expresar la nobleza del oficio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero lugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compañeros, de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto pero apasionado de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a la vista de todos; atento siempre al dolor y a la belleza; consagrado en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destructor de la historia.

¿Quién, después de eso, podrá esperar que él presente soluciones ya hechas, y bellas lecciones de moral? La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla. La libertad es peligrosa, tan dura de vivir, como exaltante. Debemos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo largo de tan dilatado camino. ¿Qué escritor osaría, en conciencia, proclamarse orgulloso apóstol de virtud? En cuanto a mi, necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente ella me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y por la esperanza de volverlos a vivir.

Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos limites, a mis dudas y también a mi fe difícil, me siento más libre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de la distinción que acabáis de hacerme. Más libre también para deciros que quisiera recibirla como homenaje rendido a todos los que, participando el mismo combate, no han recibido privilegio alguno y si, en cambio, han conocido desgracias y persecuciones. Solo me resta daros las gracias, desde el fondo de mi corazón, y haceros públicamente, en prenda de personal gratitud, la misma y vieja promesa de fidelidad que cada verdadero artista se hace a sí mismo, silenciosamente, todos los días.

Traducción de José Ballester-Gozalvo, para EL TIEMPO

13 abr. 2012

Un lugar



Fesal Chain

Encerrado
en su pequeño lugar de negocios
aparece el hombre a los ojos
del apurado transeúnte,
pero le llueven regalos
un Corán que envuelve en papel rojo
de volantín,
El maravilloso Universo de la Magia
que envuelve en papel blanco
de volantín,
Encuentros con Hombres Notables
40 Hadices,
que envuelven al hombre
suavemente
mientras su pupila mira en abanico.

10 abr. 2012

Pensé



Fesal Chain

Yo pensé que esto de caminar
era fácil
bastaban un par de pantalones una camisa
fósforos cigarros
el bolso en la espalda
y las eternas infinitas memorables
esperanzadas palpitantes ganas
de caminar
y dando vuelta la esquina empolvada
a mis 22 años salí sin mirar atrás...

7 abr. 2012

A Contramano



Fesal Chain

A contramano
siempre a contramano
en la dictadura
sangre insurrecta contra sangre
y no el zumbido parloteo de cenizas
en la vieja democracia
harapos contra privilegios
y no la marcha habitual de los borregos
en el socialismo
vida plena de hombres y mujeres
acuáticos seres del lenguaje
y no el mero verde olivo almidonado
manu militari,
así
siempre
a contramano
a contramano.