Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo

28 ene. 2013

Cuatro aforismos/especial para SITIOCERO


Fesal Chain

Especial para SITIOCERO http://sitiocero.net/2013/cuatro-aforismos/


1. No hay claridad porque la oscuridad es reina del mundo, porque debemos trabajar con el sudor de nuestras frentes y parir con dolor, y nuestra violencia física y verbal crece en la medida que nos exaspera esta realidad arcaica de las cual unos pocos son sus administradores. Pero debemos creer que el estado histórico y actual de cosas es posible de transformar, debemos hacerlo para no sucumbir al encanto de la noche. Lanzados a la vida somos trapecistas entre dos polos, la exasperación y la esperanza.

2. La vida, la vida…no son los sucesos externos a nuestra propia biografía e historia sino aquellos que nos golpean como el martillo al yunque.

3. El mundo me parece una extensa y delgada capa de externalidades, aunque sé que no lo es, que es la manifestación del interior de las personas y que a su vez el interior de las personas es polvo de estrellas, pero el lenguaje que todo lo expresa, también todo lo encadena y se yergue en su señorío por sobre la natural y social materia, sobre el núcleo sagrado y sobre el cóncavo azul. Podrá ser la casa del ser, pero también es su cárcel.

4. Desde que tengo conciencia del yo y de la polis sé que inconscientemente siempre estoy pidiendo perdón por expresar mi mirada, esto que podría leerse como una especie de trauma psíquico infantil, de huella digital familiar sobre la red neuronal no lo es, es simple y llanamente el vivir, pertenecer y crecer en una organización maquínica como la chilena. Sociedad del chantaje democrático o dictatorial, pero del chantaje. No es mi padre el culpable sino un Padre Maquínico mayor del cual mi padre, yo y mi hijo somos sus hijos. Una especie de Moisés chileno: no haga esto no haga lo otro, no haga aquello. No diga esto, no diga lo otro, no diga aquello. Manténganse en el consenso de la culpa, que no es sino el consenso del tabú chileno. Por mi parte no me he auto censurado pero esa culpa inconscientemente perdura, muy minimizada pero perdura. Y la lucha fundamental es contra ella, la lucha contra la cultura ya sea burguesa o proletaria. Me digo: Yo no soy el culpable que la sociedad no acepte la verdadera diversidad, la de aquel o aquella que está profundamente en desacuerdo con su tabú primordial.

16 ene. 2013

Villarrica



















Fesal Chain

Caminaré viejo por Villarrica,
y saldrán los paisanos muertos
a las puertas de los negocios
a saludarme como si fuese el joven rebelde
o el niño tímido escondido tras su risa,
caminaré por Gerónimo de Alderete
y ahí estará mi padrino fumando su tiempo
tras el mesón
y mi tía tomando bocanadas de aire
para no morir
o mis primos
corriendo y empujándose
con quilas y aperos
con murtillas y dedos morados de maqui,
las revistas nuevamente abarrotarán
los kioscos de madera húmeda
colgarán el Mampato o el El Pingüino
y el anciano León me observará jugando
desde la portada del Monitor,
caminaré con canas y los muertos
me abrazarán como ayer
mientras los tíos lejanos
jugarán telefunken en la cocina tibia
y el chico Celso arriba de las mesas
hará fintas como un viejo boxeador de barrio
frente al tío Isa de terno y largo
cual enterrador de películas mudas,
sí, caminaré por la vieja Villarrica
y el Gitano y el Cuatro Plumas
me mirarán de reojo
sentados con la cabeza gacha
volveré al lago
a tirar piedras planas que rebotarán
una y otra vez
sobre el agua espejo
o despertaré temprano
a leer Archi o el Super Ratón,
y entonces mi madrina
aparecerá bajo el dintel de la puerta
con el pan tibio y leche de gruesa nata
para decirme que está lloviendo
que para qué me voy a levantar hoy.



12 ene. 2013

Nada cuenta



Fesal Chain

Nada cuenta
nada
ninguna progresión ni caminata
la palabra se hace mueca
el acto una paloma muerta
el ojo un túnel sin tiempo
si no hay amor

La torre de Chia

Pasolini en la torre de Chia, poco antes de su muerte, octubre de 1975, fotografía de Dino Pedriali


Fesal Chain

Escucho Tren al Sur, miro hacia afuera, nada de sol, toda la luz blanquecina y tenue golpeando triste la triste puerta por donde se asomaba el hombre de los perros, muerto ayer; escucho sonidos de viejas calles y hospitales, mientras leo la espléndida y generosa obra de Pasolini, sus poemas, sus ensayos, dibujos, guiones, óleos, fotografías que caen, lágrimas de sal, lágrimas de sal aquí en la casa barroca, que se yergue paranoica como en octubre de 1975.

7 ene. 2013

José María Bulnes, la invención de lo posible

por Francisco Marín
Semanario Proceso, 1888,
6 de enero del 2013, México


En tres países latinoamericanos dejó honda huella este escritor, profesor, filósofo y luchador por los derechos humanos e indígenas: Chile, donde nació en 1931 y murió el 28 de diciembre pasado en circunstancias trágicas; Puerto Rico, donde comenzó a destacar en el mundo académico, y México, al cual se integró durante su exilio como maestro de la UNAM. En este último aspecto, desde Chile, uno de sus discípulos valora su ejercicio de cátedra como “un renovador del pensamiento social y político”, mientras que dos abogados ofrecen el testimonio de la aventura compartida con Bulnes de la defensa de los derechos de los mapuches y pehuenches. A su vez, en México, Rafael Vargas, colaborador de Proceso, rememora su paso por la UNAM cuando fue su maestro. Y se reproduce íntegro el texto del intelectual escrito en 2003 para la presentación del libro de Proceso México: Su apuesta por la cultura.


VALPARAÍSO, CHILE.- La violenta muerte del filósofo José María Bulnes, acaecida el viernes 28 de diciembre, ha causado impacto entre letrados y defensores de los derechos humanos. Nadie preveía que un académico que volcó su vida y su amplio bagaje cultural en defensa de perseguidos y humillados iba a ser ultimado a puñaladas en su domicilio de Santiago.

El autor confeso del crimen, Gustavo Soto, de 25 años, fue detenido cuando intentaba atravesar hacia Argentina –por el paso Los Libertadores– con las pertenencias obtenidas en el asalto. Soto, quien realizaba trabajos esporádicos para Bulnes, fue imputado por la Fiscalía de Maipú por los delitos de robo, homicidio e incendio intencional.

Bulnes Aldunate fue enterrado el 29 de diciembre en el cementerio de Zapallar. El jueves 3 de enero se le rindió un homenaje en la sede central de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (Arcis), que fue presidido por el rector Carlos Margotta y por la familia de Bulnes. Allí se descubrió una placa recordatoria y se bautizó un espacio central con su nombre.

HOMBRE COMPROMETIDO
José María Bulnes Aldunate nació en Santiago de Chile el 14 de julio de 1931. Realizó estudios en derecho (Universidad Católica 1949-1952); obtuvo la licenciatura en filosofía y lenguas clásicas, Universidad de Chile (1952-1956). Entre 1957 y 1959 fue rector del Colegio Santiago.

En 1959 se trasladó a Puerto Rico, a donde llegó invitado por Ángel Quintero Alfaro, decano de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico. En esa universidad se desempeñó como profesor en los departamentos de Humanidades, Ética, Lenguas Extranjeras y de Lenguas y Literatura. También obtuvo un magister artium (Universidad de Puerto Rico, 1963). Realizó numerosas publicaciones bajo el sello CIDOC (Centro Intercultural de Documentación), entre las que destaca Unidad y testimonio de las grandes letras hispanoamericanas (1970).

De vuelta en Chile, el presidente Salvador Allende lo nombró director ejecutivo del Programa O’Higgins (1971-1973), que fue gestionado por el Centro de Estudios de la Realidad Nacional de la Universidad
Católica de Chile.

Tras el golpe militar, Bulnes decidió, como tantos otros chilenos, vivir su exilio en México. Allí fue profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (1974-1988), mismas funciones que desempeñó en el Centro de Estudios Políticos y en el Centro de Estudios Básicos en Teoría Social.

En México también fue director fundador de Le Monde Diplomatique en español(1978-1981) y tejió vínculos con destacados intelectuales, entre ellos el director fundador de la revista Proceso, Julio Scherer García.

Tras el retorno a la democracia (1990) volvió a Chile. Allí, junto con Carlos Ossandón, Mario Berríos, Luis Torres y otros académicos, dio vida a la Arcis, centro de estudios que en las últimas dos décadas ha cobijado parte importante del pensamiento crítico chileno

Es claro que José María Bulnes dejó huella. Según la destacada abogada defensora de los derechos humanos Nancy Yáñez, Bulnes “fue un luchador por los derechos humanos toda su vida. Eso se manifiesta no sólo en la defensa de los derechos humanos vulnerados en dictadura, en la que él destacó, sino que también fue un defensor de los derechos de los pueblos indígenas, fue un defensor del medio ambiente. Su papel fue central en la defensa de indígenas afectados por la construcción de la central Ralco” a mediados de los noventa.

Yáñez, que es codirectora del Observatorio Ciudadano, compartió labores con Bulnes en el Departamento de Derechos Indígenas de la Universidad Arcis, creado y dirigido por él en 1993. Añade la jurista: “Quienes imaginamos que en democracia las cosas iban a ser distintas que en dictadura, nos encontramos con que los pueblos indígenas fueron nuevamente humillados.” Yáñez afirma que en ese contexto de destrucción del medioambiente y aplastamiento de las comunidades indígenas, Bulnes se convirtió “en un gran defensor de los derechos colectivos, de una nueva generación de derechos humanos”.

El también abogado indigenista Roberto Celedón vierte igualmente elogiosas palabras para el letrado chileno: “José María Bulnes era una persona de gran cultura y sencillez. Puso todas sus capacidades al servicio de la lucha de los más desposeídos. Su muerte es una pérdida irreparable.”

Celedón conoció a Bulnes antes del golpe, cuando éste dirigía el Programa O’Higgins. A su entender mostró allí cuán amplia era su calidad humana y profesional: “Impulsó un plan de desarrollo de las comunas rurales de la provincia de O’Higgins extraordinariamente interesante, que se construyó con base en el diálogo y el requerimiento de los campesinos.” Y lo mismo hizo en el Departamento de Derechos Indígenas de la Universidad Arcis, con el propósito de que “hubiera una instancia que apoyase las demandas y lucha de los pueblos indígenas, ya en el marco de la transición a la democracia”.

Celedón dice que este fue un departamento que prestó gran ayuda a la causa indígena: “En esta área nos tocó colaborar estrechamente en la defensa de 144 mapuches del Consejo de Todas las Tierras, perseguidos en 1993 y 1994.”

Los gobiernos de Patricio Aylwin y de Eduardo Frei, ambos democratacristianos, habían acusado a esos indígenas de asociación ilícita y usurpación de tierras. El caso llegó a la Comisión Interamericano de Derechos Humanos (CIDH), la que constató las infracciones a las garantías de un justo proceso de que fueron víctimas los mapuches que estaban liderados por el werken (mensajero) Aucán Huilcamán. El abogado Celedón recuerda que por los mismos años le tocó a Bulnes participar de la defensa de las comunidades pehuenches del Alto Bio Bio –centro-sur de Chile–, Quepuca Ralco y Ralco Lepoy, que serían afectadas por el proyecto de construcción de la hidroeléctrica Ralco. Este caso se convirtió en el primer gran conflicto que tuvieron los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia con los pueblos indígenas.

Y también llegó a la CIDH, instancia que exigió al Estado de Chile respetar los derechos de los pehuenches. Dada las movilizaciones en el país –que abarcaron masivas protestas del universo mapuche y no mapuche– y la presión internacional, “se llegó a un acuerdo altamente satisfactorio para los demandantes pehuenches”, señaló Celedón. Destaca asimismo que en este proceso el papel de Bulnes y del departamento que él dirigía “fue muy relevante desde el punto de vista del análisis, de los estudios que se elaboraron para defender los intereses de los pehuenches. Y también para conseguir una solución amistosa con el Estado de Chile”.

Dice que Bulnes, a pesar del papel articulador que jugaba en ese proceso, siempre mantuvo un bajo perfil: “Fue una persona extraordinariamente fina, delicada, jamás intentó sustituir el protagonismo de las organizaciones indígenas.” Y para graficar el cariño que los pueblos originarios tienen por el recientemente fallecido académico, Celedón cuenta que un día después de la muerte de Bulnes lo llamó por teléfono desde Colombia el werken Huilcamán. “Me manifestó de manera muy sentida, emocionada, que con la muerte de Bulnes los pueblos indígenas de Chile habían perdido a uno de sus mejores amigos.” El jurista relata que el conocimiento que alcanzó Bulnes de la realidad indígena en Chile, México y otros países de América Latina “fue un factor muy importante en la creación de vínculos entre estos mismos pueblos”.

Otra mirada, no menos elogiosa, es la que tiene de Bulnes el escritor y sociólogo Fesal Chain, quien lo conoció siendo su estudiante: “Entré a la Universidad Arcis en 1986. ‘El ojo’ (así se le llamaba) no era más que un pequeño instituto donde convergían hijos de exiliados, pobladores y una clase media de larga tradición comunista. Ya en el año 1987 el Arcis creció y nos fuimos al centro de Santiago (…) entonces elegí la cátedra de ciencias políticas que justamente dictaba el profesor Bulnes Aldunate. Toda la cátedra no se trató más que de una sola cosa: pensar, mirar con ojos nuevos. Dejar atrás las ideas preconcebidas, salir del eslogan habitual de una izquierda trasnochada y derrotada.”

Agrega Chain: “Para mí todo ese año fue un deleite. Una especie de confirmación de que la locura esencial del estallido del pensamiento era legítima y necesaria. Probablemente por primera vez en mi vida sentí que tenía un lugar, y que ese lugar era yo mismo, mis propias capacidades. Para mí José María fue la maravilla de la invención de lo posible y, en suma, creo que para todos quienes fuimos sus alumnos, fue un innovador, un renovador del pensamiento social y político, un porfiado, un rebelde y, sobre todo, uno de esos hombres que se dan muy de tarde en tarde en la historia, aquellos –al decir de Camus parafraseando a Lawrence– que, sabiendo que nos encontramos en una época trágica,no desesperan nunca y que con su pensamiento y vitalidad le dan un gran puntapié a la desgracia.”

***
Maestro Bulnes
Rafael Vargas

La muerte de José María Bulnes Aldunate es devastadora para todos los que lo conocimos.
Su inteligencia y sus conocimientos eran enormes, resultados de años de estudio en derecho, filosofía y lenguas clásicas. Aunque nada le era más ajeno que la ostentación, su saber se hacía patente desde el primer momento en que uno lo escuchaba.

Tuve la inmensa fortuna de ser alumno suyo a partir de 1975, cuando me inscribí al curso que impartía sobre Filosofía de la Historia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Después lo seguí en otros cursos, todos brillantes, apasionantes siempre.

Como muchos de sus compatriotas, llegó a México a raíz del golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende. Contaba ya con amigos y conocidos en nuestro país. Entre ellos Ivan Illich, a quien supongo que habrá conocido en Puerto Rico a comienzos de los años sesenta, cuando Illich era vicerrector de la Universidad Católica en aquel país, y Bulnes, profesor en la Universidad de Río Piedras, comenzaba a destacar en su larga labor como catedrático universitario. (Hacia 1982 tuve el inesperado gusto de conversar con Edgardo Rodríguez Juliá, el notable novelista portorriqueño, quien también, lo descubrimos por azar mientras hablábamos, había sido alumno de Bulnes. No tuvo sino palabras de admiración y entusiasmo hacia él.)

Con Illich escribió Hacia el fin de la era escolar, publicado por el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) en 1971, bajo cuyo sello había publicado un año antes un libro que habría que reeditar pronto: Unidad y testimonio de las grandes letras hispanoamericanas.

Era un gran lector de literatura. Sobre todo de poesía. Era devoto de Góngora, de Cervantes, del Inca Garcilaso, de Darío. Nos hizo leer y disfrutar a José María Arguedas, a Vicente Huidobro (en particular un libro: la versión que éste escribió en 1930 de Mío Cid Campeador). Leía y releía a Dante, a Dostoievski. Con frecuencia los empleaba como textos de estudio en sus clases sobre teoría política.

Al lado de estos clásicos nos hacía leer asimismo a San Agustín, a Pico della Mirandola (cuya Oración acerca de la dignidad del hombre tradujo y publicó en Puerto Rico en 1963), a Fustel de Coulanges, a Teilhard de Chardin, a Leszek Kolakowski. Pero también a Marx, a Engels, a Gramsci, a Foucault. Bulnes era cristiano y socialista. A algunos, prejuiciosos, nos costaba trabajo conciliar las dos vertientes, imaginarlo ayudando al obispo de Cuernavaca Sergio Méndez Arceo a oficiar misa. Poco a poco aprendimos a comprender, bajo su guía, que el humanismo es uno solo.

Las clases de Bulnes solían sacudir nuestra conciencia. Una y otra vez insistía en que era indispensable aprender a leer, a no quedarse en la recitación de fórmulas:
“No hace falta leer muchos libros para ser inteligentes –repetía–. Siempre será mejor leer bien cuatro excelentes libros que leer de prisa un centenar y al cabo no recordar nada.”

En su curso sobre ciencia política cada clase comenzaba con el comentario de alguna de las noticias más relevantes del día. No recuerdo exactamente la fecha, pero sin duda fue al inicio del gobierno de José López Portillo, en que, una noche, subrayó: “La noticia más importante del día es el anuncio del hallazgo de enormes mantos petrolíferos en Chiapas. Esto, que en otro país debería leerse con alegría, es, debido a la corrupción y a la dependencia en que vive México, una noticia infausta”.

Era un maestro severo. No permitía que llegáramos tarde a clase. Una vez que comenzaba a hablar –siempre puntualísimo– la puerta ya no se abría. Si había encomendado una tarea y alguien no la cumplía, tenía que abandonar el salón. “Aprendemos juntos o nos convertimos en parásitos de nuestros compañeros”.

Su rigor, sin embargo, estaba acompañado de un sentido del humor extraordinario, y la risa era frecuente en sus clases gracias a la fina ironía de la que sabía hacer gala. Las dos horas de cada curso pasaban volando y uno salía del salón emocionado, necesitado de leer y de conversar. No permitía, sin embargo, que se formaran corrillos a su alrededor. Le gustaba conversar con sus alumnos uno a uno.

Dio muchos cursos en la Facultad de Ciencias Políticas y ayudó a realizar importantes seminarios internacionales. A finales de los años setenta fundó aquí, con Pedro Vuskovic, Le Monde Diplomatique en español. Querido y respetado, con buena posición académica, podría haberse quedado a vivir en México holgadamente.

Apenas le fue posible, volvió a Chile. Y volvió para luchar contra el pinochetismo desde su trinchera natural: la educación. Contribuyó a la fundación de la Universidad de Artes y Ciencias (Arcis), en cuya Facultad de Arquitectura enseñó buena parte de los últimos años. No tardó en enrolarse en la defensa de los derechos de los mapuches, que durante años fueron despojados y perseguidos por la dictadura militar e incluso bajo los gobiernos de la Concertación Democrática.

A sus 82 años de edad, Bulnes vivía solo, de manera modestísima, en una comuna –como se le llama en Chile a lo que nosotros llamamos colonias– de gente humilde. Era un hombre extraordinariamente fuerte. A los 80 años se decidió a dejar de fumar porque el médico le dijo que, aunque sus pulmones estaban bien, no le convenía poner en riesgo el corazón. Aceptaba cuidarse porque, naturalmente, estaba lleno de proyectos. Sé por lo menos de dos de ellos. Un libro titulado El fulgor –un largo ensayo filosófico sobre el valor de la vida en tiempos oscuros– y otro más sobre El Quijote,
escrito a la manera de un largo comentario para acompañar la lectura del libro y explorar algunas de las interrogantes que suscita.

La cátedra de José María Bulnes a lo largo de más medio siglo fue (uso las mismas palabras que él empleó para definir la labor de Illich) una permanente incitación a pensar. Ello hace que sea aún más doloroso que haya muerto en un hecho que parece absolutamente absurdo. Creo que no seré el único de sus amigos y conocidos que albergará una sombra de duda acerca de los motivos de su asesino.



6 ene. 2013

CANTO AL WAJ MAPU LIBRO COMPLETO


Fotografía de Marcelo Montecinos


Fesal Chain


Al pueblo Mapuche

***

Clamo al cielo

Clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino,
clamo al cielo
y me desentono
me escondo
me arrastro sobre mis pasos
soy Edipo sacándome los ojos
con los broches del vestido de Yocasta.

Escucho a los hombres
en el foro
dándose de palmaditas
en la espalda
celebrando sus miserias
coreando sus alabanzas.

Y yo
clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino
soy Edipo sacándome los ojos
con los broches
del vestido de Yocasta.

Y ciego
sin aquellos ojos
del que no ha visto nunca
desde mis cuencas siderales
miro en la profundidad
de las Tierras del Norte
el fuego, la tristeza
los hombres armados
hasta los dientes,
que vienen a matar
a mis hijos
a socavar
el surco
y la gramíneas
a violar mujeres
y despedazar
los pechos
de la juventud temprana.

Y detrás
de los malditos ejércitos
malditos
de la invasión en muchedumbre,
veo conversar festivamente
a los hombres del foro
a los mediocres hombres
de la polis
con togas y perfumes
dándose de palmaditas
en la espalda
celebrando sus miserias
coreando sus alabanzas.

Y yo
clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino
clamo al cielo y me desentono
me escondo
me arrastro sobre mis pasos
esperando
el viento bueno del sur.

***

Oda al pueblo de Chile

Pueblo mío
que arrastra
sus pies por las mañanas
en la vieja cocina
de la madre enferma,
pueblo mío que camina
sobre la larga y angosta
franja de tierra,
pueblo mío encerrado
en oscuro bodegón
y mueca dialéctica,
escucha los lamentos en sordina
de los muertos de ayer
de los quemados de ayer
de los degollados de ayer,
de aquellos colgados
en el pau de arara,
parrillados sin clemencia
hechos jirones
de carne húmeda
e hilos de baba coagulada,
escucha los lamentos en sordina
de los encerrados en estadios
y en las casas secretas de la DINA,
escucha los lamentos
de los desaparecidos en la calle
como nubes evaporadas
de un cielo inexistente,
pueblo mío
vecinas pobres
barriendo tierra en los barrios
de la patria,
niños queridos
caminando temprano a la escuela,
cansadas profesoras primarias,
obreros
recorriendo la capital en bicicleta,
mujeres viejas
que han olvidado su rostro,
caballeros grises
que toman café
mirando las piernas
de las nuevas proletarias,
escuchen el susurro en sus oídos
de los muertos de ayer que gimotean,
escuchen y miren lo que hacen
los nuevos traidores de Chile
los Pérez Yoma, los Rosende
los Carvajal, los Tironi,
los Viera -Gallo y sus secuaces,
los parlamentarios de pacotilla
los funcionarios obsecuentes
de un gobierno decadente,
los funcionarios de inteligencia
del régimen socialdemócrata
liberal,
lo que hacen los hombres
del orden y de la paz de cementerios,
todos han incumplido la promesa
se han vestido de nuevo ropaje
y chucherías,
para seguir matando hermanos
y baleando niños
y ocupando escuelas
al sur de Chile,
para seguir mintiendo
y escondiendo
sus verdaderos intereses
sus prebendas,
con artilugios y cuencas de colores
con bonos y canciones,
para mantener sus riquezas
sus negocios y privilegios,
oh pueblo mío
despierta de una vez
del largo sueño
embrutecedor
en que te encuentras,
escucha a los muertos de ayer
escucha
a quienes dieron su sangre
en las trincheras
y en las catacumbas
del horror,
escucha pueblo mío
no te escondas
en tu trabajo habitual
ni en tus
necesidades públicas,
despierta
despierta pueblo amado,
no dejes que en nombre
de una democracia
de plástico y tarjetas de crédito,
de una democracia vacía
de meros votantes y clientes,
que en nombre
de la simpatía y de la risa
presidencial,
que en nombre de las promesas
que no llegan,
te escondan la realidad real
la trágica realidad real
de los nuevos muertos
de los nuevos perseguidos
y humillados de la tierra,
de los nuevos marginados
y silenciados
de la economía mercantil
de bucaneros y piratas,
de los nuevos entristecidos
y condenados de la cultura
y la palabra,
despierta pueblo mío
levanta tu coraje
que se esconde
en la lucha obligatoria
por el pan de cada día
negado por los viejos y nuevos ricos
y su séquito de alimañas,
levántate pueblo mío amado
y haz que los multicolores
dominadores de la alegría,
se arrodillen frente
a tu cuerpo enorme,
arrepentidos
del engaño
y la ignominia.

***

Al sur del sur

Al sur del sur
al sur del sur
perdigones en el alma
perdigones en el alma
oh si amor,
perdigones en el alma
y el bello niño
que corre por el bosque
y tras él
la maquinaria
la maquinaria
un fusil caliente
un fusil caliente
humareda como polvo
de pimienta por el bosque
sin la princesa en flor
sin el copihue detenido
colgando de la bóveda
de un sueño.
Y al sur del sur,
en tu casa
dueña de todo
caballero dueño de ella
cae el fino delgado
hilo de te
sobre la taza,
cuando la ventana
refleja la mano posada
sobre la tetera
de porcelana
tenue
suave
agua que cae sobre blanca taza.
Y al sur del sur
al sur del sur
perdigones en el alma
el niño que corre
por el bosque
y tras él
un fusil caliente
un fusil caliente
la maquinaria
la maquinaria
un fusil caliente
un fusil caliente
humareda por el bosque
sin el copihue detenido
colgando de la bóveda de un sueño.

***

De tantas décadas adoloridos

De tantas décadas adoloridos
y creyendo
en la nueva vida que vendría,
hoy cercados por monedas y discursos
llenos de presos y niños de rodillas
somos mero blanco
de los tiros concertados,
de una economía para pocos
y una política de viejos de mierda
fruncidos y arreglados,
valiente afrenta que nos llama
enorme epopeya que nos resta.

***

En el patio de la escuela...
A nuestros 8 hermanitos mapuche de Temucuicui.

Leo la noticia
de Temucuicui
la leo con pesar
y me duele el pecho
el centro del pecho,
me duele la sien derecha
me duele la sien izquierda
y arden mis ojos
compatriotas.

Recuerdo mi niñez
en el Temuco de ayer,
bailando al amoroso
Rolando Alarcón
con mis compañeritos
de la escuela:

"Señores, vengo a cantar
de una fortaleza bella
con torres de pizarrón,
con torres de pizarrón,
muros de tiza y estrella". (1)

Y veo hoy a esos niños
de Temucuicui
a esos hermanitos
de Temucuicui
sólo bailando el horror
sólo bailando el dolor
de cada perdigón
en sus cuerpos morenos.

Y si nosotros
los niños de ayer
sonreíamos al sol
reíamos a la luna
maravillada
con nuestras manitos
y rondas, cantando felices:

"Mis soldados son pequeños
de ojos negros, verdes, azules.
Pasan la vida cantando,
sueñan con mares y nubes", (2)

hoy los niños de Temucuicui
nuestros hermanitos de Temucuicui
son perforados por balines,
obligados a una mueca triste
con la hierba ardiendo
en sus manos redondas de tierra.

Porque si nosotros
los niños de ayer
los de la unidad popular
bailábamos refalosa
en el patio de la escuela,
y nuestro pañuelo al viento iba
como florida bandera, (3)

hoy, bajo el cielo
de humaredas de Temucuicui
si nuestros niños mapuche
bailan refalosa
en el patio de la escuela
esta democracia
de mierda
los celebra con armas
y bombas
y les amarran
a la maestra...


* 1, 2 y 3 de "En el patio de la escuela, de Rolando Alarcón".

***

Poncho de castilla verde

Cuando Temuco era un pueblo triste,
los niños que jugábamos bajo su lluvia,
sabíamos que siempre sería un pueblo triste,
negras las cordilleras,
rojo sangre los campos y sus cercos,
por eso los niños de Temuco,
tenemos siempre la mirada asombrada,
despavorida,
como viendo la muerte
mucho antes de que llegue,
porque siempre sabemos que viene,
con su poncho de castilla verde.

***

TRES CANTOS PARA LAS MUJERES
Y HOMBRES DE LA TIERRA.

TANTOS LAUTARO

Lemún
Katrileo
(Enciende la hoguera
Lautaro en la noche).
Lemún
Katrileo.
(Que ya sopla el viento
de nieve y de muerte).
Lemún
Katrileo.
(Acecha la tierra
que ayer fuera tuya).
Lemún
Katrileo
(Y corre los cercos
prepara la estrella).
Lemún
Katrileo.
(Tu Espíritu, hermano
avanza con ellos
avanza con ellos
avanza con ellos).
Lemún
Katrileo.
Lemún
Katrileo.

***

EL LLAIMA

Aulla socavón
escupe fuego
por Ranquil,
aulla socavón
escupe fuego
por los muertos
de hace dos días
de ayer
de ahora mismo,
aulla socavón
escupe fuego
por tu Arauco
que ya tiene tantas
y tantas penas,
aulla
socavón
aulla
escupe fuego.

***

EN UN LIBRO
A Esteban Coñoman

En un libro pequeño
que alguna vez
fuera de la biblioteca
del cura Puga,
que me dejó por la mañana
muy temprano
mi hermano, mi amigo
Esteban Coñoman,
en aquel pequeño libro
sobre la iglesia popular
me encontré un marcador
que dice:

"Tú mismo
floreces
donde
haz
sembrado".

Nada es simple
nada ocasional
nada es al azar.

Porque
el pueblo
de mi hermano
de mi amigo,
hoy martirizado
masacrado
asesinado
por mano policial
mandatada
por el estado criminal,
ese pueblo
florecerá
florecerá
porque ha sembrado,
porque cada mano
de la mujer
que se ha hundido
sobre la tierra
y que hoy grita
destemplada
sobre los cielos
de temucuicui,
porque cada mano
de hombre viejo
de hombre joven
que se ha hundido
sobre la tierra
y que hoy hace zumbar
la antigua onda
en el viento
de temucuicui,
recogerá el fruto,
del árbol de la memoria
y de la historia
y se erguirán los cuerpos
mutilados
de Galvarino
de Caupolicán
y de Lautaro,
de Suárez Marihuan
de Lemún
y Huentecura Llancaleo,
de Díaz Necul
de Collihuin Catril
y Catrileo,
de Cariqueo

y de Jaime Facundo
Mendoza Collío.

Nada es simple
nada ocasional
nada es al azar.

Ni que fuera
mi amigo Esteban
el que me dejara un libro
sobre la iglesia de los pobres,
ni que en su interior
el lenguaje
de la tierra
clamara esta mañana.

Porque renacerá
nuestro pueblo
milenario,

renacerá
porque ellos y sus hijos
y los hijos de sus hijos
son la semilla
y son el fruto prometido.


Héctor Llaitul vuelas con el viento

Héctor Llaitul
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
Llaitul
guerrero
que vuelas con el viento
arrastras la tempestad
dejando caer suavemente
las semillas en cada poro
del Pvje Mapu
Héctor Llaitul
frente limpia
pecho a las balas
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
gran guerrero celeste
volando junto al viento
vas.


Viejos graznidos

He salido esta noche de hambre
y guerreros que acechan
tan solo a comprar cigarrillos,
los barcos en la bahía fulguraban
como estrellas vacías,
los jóvenes conversaban
en las esquinas
tomando vino en caja,
al llegar a mi casa
la ventana se abrió
con un golpe de viento,
que me trajo, ciertamente,
aullidos de hombres,
y entonces recordé
aquel verso del Grímnismál
de Snorri Sturluson,
donde Huginn el cuervo del pensamiento
y Muninn el cuervo de la memoria
graznaban al alba,:
"vuelan todos los días
alrededor del mundo
temo menos por Huginn
de que no regrese,
aún más temo por Muninn."(1)

(1) Edda poética - Grímnismál, estrofa 20


Axis Mundi

Sostengo en mi mano izquierda
la cruz de Canelo
amarrada con lana roja,
mis pupilas atraviesan
el plano horizontal de la tierra,
a ras y allende el mar
hasta llegar a los lejanos cerros
que centellean,
mi pequeña cruz de Canelo
se interna entonces
a través de mis pies desnudos
en la profunda tierra
en el inframundo,
y a la par
simultánea y orgullosa
se eleva enorme
hasta alcanzar sin alas
los cuatro cielos,
mi cruz
mi pequeña cruz
de Canelo,
amarrada con lana roja.


Soy la sangre de la tierra

Que no proviene de mi boca
la voz de la muerte y su venganza,
ni salta mi sombra tras su presa
buscando la carne en su vasija,
pues soy aquel que permanece
y que ni muerte ni sombra tiene,
soy la lengua que palpita
y la sangre de esta tierra,
viajando de corazón a sienes.


Ay hermano hermano

Ay hermano hermano de la tierra, necesito escribir el poema mayor
de tu epopeya, la enorme magnitud de tu martirio y de tu lucha,
y sin embargo en esta noche, en esta enorme noche, en esta ciega noche
de golpes sin sonidos, y temporales sordos estoy anestesiado,
ya no hay aire en mi escondrijo, porque no sé de tus dolores,
ni cómo y cuándo tu musculatura se retuerce, o si tus ojos milenarios
se han hundido, o si tu lengua sin el trompe se ha secado,
como un hilo de charqui tras la traquea y la faringe, no lo sé,
no puedo saberlo en este instante, estoy solo y caigo como agua sin su sangre,
y angustio mi cuerpo en la pieza de madera sin retorno,
girando sobre un espiral desesperado, por tu grito amasijo y desamparo,
y no sé cómo acompañarte, hermano ay hermano en tu foresta,
y nadie sabe exactamente cómo, y carecemos de instrumentos,
no tenemos instrumentos, no reunimos materiales,
y ya no sirven las palabras, y si inventáramos el lenguaje total de la existencia,
el más exacto y más terrible, para cambiar la vida que se pudre,
nos faltarían sílabas y versos, nos faltarían estrofas y sintagmas,
nos faltarían paradigmas y papeles, y ni todas las piedras ni paredes,
ni todos los asfaltos y columnas bastarían,
para trocar el dolor del nervio y la miseria,
y sin embargo es mi escritura lo único que tengo,
es la tira de cuero, que hago silbar para lanzar la piedra, es la flecha
y la cabalgadura y sus espumas, es el grito y el ropaje que me cubre de la lluvia,
pero sé que no bastan mis palabras, no bastan mis palabras,
no bastan mis palabras, en este tiempo de feroces animales
que se comen a la madre, tiempo negro en que todo se hace inmenso,
superior a nuestras insignificantes voluntades, a nuestros actos inservibles,
porque toda la vida se hace nada, porque toda la vida se hace nada,
toda la asquerosa vida que tenemos se hará nada si tú, ay hermano hermano,
mueres de soledades y de hambre.


Nota: Cuando hablamos del Waj Mapu no nos referimos solamente a la tierra que vuela con el viento sino a todo el cosmos, formado por el Wenu Mapu , Naq Mapu, Pvje Mapu y Miñce Mapu. Cada uno de estos espacios junto con el Meli Wixan Mapu, los cuatro puntos de la tierra -tambien llamado Meli Ñom Mapu -, conforman el Waj Mapu.

Enlace: http://hemisphericinstitute.org/cuaderno/pewma/Eje%202.1.htm

2 ene. 2013

Poema de estos tiempos


Fesal Chain

Joan Jara se emociona en Estadio Víctor Jara,
choque en la ruta 68 involucra siete vehículos,
vi a Chávez con la fuerza de siempre,
Obama reanuda vacaciones en Hawai,
incendio afecta a barrio Meiggs,
más de 300 mil vehículos volvieron a Santiago,
habría muerto la autora de Harry Potter,
el Estado de Chile no ha resuelto su relación
con los pueblos originarios,
Joan Jara se emociona en Estadio Víctor Jara,
Joan Jara se emociona en Estadio Víctor Jara,
Joan Jara se emociona en Estadio Víctor Jara.

Caminar


















Fesal Chain

Voy a caminar
por esta playa
por la de las rocas negras
y la arena blanca
donde el hombre encorvado
persigue con una pistola en la mano
a ese árabe que parece volar.

Instantáneas de la calle

Fesal Chain

Hablo escribo
de un hombre
de una mujer
de un pueblo
cual destellos luminosos
promesas futuras
abstracciones
concentraciones
esencias
mermeladas de lo humano
lo bello y lo bueno apartado
como quien guarda mercadería
bajo bombardeos

por ello lo inhumano
y yo que no soy yo
cuando abstraigo

en cambio en la calle
cuando saludo con sonrisa falsa
rutinaria
como para no dar dentelladas
tan temprano
y cuando me responden
con un gesto de cabeza gacha
murmurando entre dientes
turco de mierda
soy yo
y son ellos
bien reales

el niño amurrado
la vieja peladora
el soldado violento
el comerciante vil dinero
los fieles cristianos adorando a Jesucristo

instantáneas verdaderas
verdaderas humanidades de la calle.