Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
La Patria Dibujada. El Niño Rodríguez

27 feb. 2013

La Influencia de Stéphane Hessel en mi reflexión política

Walter Benjamin 5 Collages, 12” x 9", 2000, ink and collage on paper de SUSAN BEE


por Fesal Chaín; Publicado el 27 de Febrero, 2013 ESPECIAL PARA SITIOCERO
A Stéphane Hessel en el día de su muerte, a mi amigo Georg Jovanovic que me dejó su libro en mi mesa de trabajo.
http://sitiocero.net/2013/la-influencia-de-a-stephane-hessel-en-mi-reflexion-politica/

25 feb. 2013

Ando y desando


Fesal Chain

Acá ando
y desando
me río y lloro
me visto y me desvisto
me pican las manos y las pulgas del puerto
acá ando y desando
por mis venas me corroe el poema
y el camino de Lafertte,
que haré entonces
de circuito en cortocircuito ando
como siempre...

20 feb. 2013

Voy a recorrer mi ciudad *


Fesal Chain

Yo puedo caminar con los muertos
un mexicano viejo me regaló esta condición ineludible,
así tomo la micro en la Avenida Argentina
para llenarme de quebradas y placeres
o buscar al Minotauro en el laberinto del puerto,
y retrocedo décadas subiendo
subiendo al cielo sin dar vuelta mi cabeza
sin llorar el presente solitario,
entonces, cuando llego por la “ tarde donde se queda un pensamiento”
está Rolando sentado en la plaza junto a Juan Meza Sepúlveda,
mirando ambos la hendidura del mundo
jugando ajedrez sobre la mesa de hormigón armado;
es cierto, los tres podemos conversar con los muertos
“ver la lluvia” y el mar, fumarnos un cigarro, reírnos
“en nuestro carrusel que no conoce prisa”.

(1) *Título de una canción de Rolando Alarcón.
(2) Entre comillas textos de Rolando Alarcón.


17 feb. 2013

Rodelillo, en el cielo del Puerto


Fesal Chaín
Publicado el 17 de Febrero, 2013 especial para SITIOCERO http://sitiocero.net/2013/rodelillo-en-el-cielo-del-puerto/

Al glorioso pueblo de Chile y sus comunidades

La noche del incendio en Rodelillo y Placeres, estuve inquieto, no sabía qué hacer, veía las noticias por internet, las fotografías de la tragedia, la gente entre el humo y el fuego, me paraba, me sentaba, realmente no sabía qué hacer. Como león enjaulado. Pensaba en una queridísima amiga y en realidad arrepentido, porque me había peleado por ella por tonteras y, ¿sí el fuego estaba allí?, ¿si le había consumido el infierno su casa recién habitada? Ahora escribo con un nudo en la garganta, pero esperanzado.

Graciela había trabajado toda la noche y llegó temprano en la mañana diciéndome que su amiga Mónica junto a su padre, su madre y hermanas habían perdido todo, tres casas completas. “Tenemos que ir”, fue nuestra primera reacción. Cerramos el kiosco temprano. Hablamos con Mónica por teléfono, nada tenía, nada. Por la tarde nos fuimos en micro a Rodelillo, allá, al cielo del puerto. Nos costó llegar, fue difícil, micros llenas y de lento, lento recorrido, y mientras subíamos y subíamos, nos enfrentábamos a la tragedia desnuda.

Nos bajamos en una pequeña plazoleta, desde ahí y en perspectiva inimaginable para cualquier lector, se veía la larga avenida con sus casas carbonizadas, las calles y pasajes mojados y las bermas y veredas llenas de fierro negro retorcido, las caras tiznadas y tristes de la gente, cabizbajos, cansados. Me acordé de ese verso de Neruda MAESTRANZAS DE NOCHE: “HIERRO negro que duerme, fierro negro que gime por cada poro un grito de desconsolación”. Continuamos caminando. Mónica nos esperaba ansiosa, ansiosa de amigos, de abrazos, de besos, de piel. Entramos juntos los tres por un pasaje a las poblaciones Abraham Lincon e Irene Frei, tierra quemada.

En medio de la plaza los niños jugaban laxos, los perros dormían una siesta obligatoria, los mismos fierros negros rodeaban a la comunidad entera volcada al exterior, fumando, mirándose las caras, descansado de la larga jornada de humo, de llamas, calor y brasas. Fuimos con nuestra amiga a recorrer la población, nos mostró lo que quedaba de su hogar, porque era su hogar, su proyecto de vida y su esfuerzo cotidiano. Sólo eran escombros y dos tarros enormes en el vacío. De telón de fondo, una quebrada que parecía llegar a lo más profundo del mundo y como bombardeada por napalm. Le pedí permiso para sacar fotos, me dijo que sí, que las sacara no más, y le prometí lo único que podía prometerle, que escribiría esta crónica y que mostraría lo sucedido “desde adentro”.

Su hermana mayor nos acompañaba. Le pregunté si era cierto que los grifos tenían baja presión, me dijo que no tenían agua, que dos aviones cisterna habían llegado después una hora comenzado el siniestro. Que estaban solos, que nadie del municipio, ni siquiera una asistente social los había visitado para hacer un mísero catastro. Que los militares no se habían aparecido tampoco, ni los de la armada, ni los de la aviación. Que los carabineros y la policía de investigaciones estaban ayudando como un vecino más, codo a codo, sacándose la cresta. (Cuando bajamos algunas horas más tarde habían cartones escritos con plumón colgados entre las ruinas: PACOS Y PDI GRACIAS). Que el Presidente había subido en caravana veloz a una población más arriba y que a estas dos, de aproximadamente 50 familias, es decir 200 personas completamente damnificadas, no había llegado nadie. Nadie.

Pero un canal de TV si había estado presente y Mónica y sus hermanas habían denunciado la situación, esto permitió que muchas personas del puerto conocieran la realidad y comenzaran a llegar con ayuda. Entretanto en la misma población, los mismos golpeados por el fuego y la pérdida total de sus bienes, habían juntado algo de dinero para hacer la olla común y así comenzar a trabajar en la remoción de los escombros. Pero hasta muy tarde, en que estuve allí como amigo pero también como testigo, aún no había camiones para sacarlos. Todo olía mal en esto. Y que no se me diga lo contrario porque lo vi y escuché de la propia boca de los pobladores. La Intendencia y sus burócratas les habían dicho que no eran prioridad “oficial”. Quizás por eso el Presidente había viajado raudo “más arriba” a esas poblaciones ciertamente “muy oficiales”.

Conversábamos de esto y de cuestiones más humanas y cercanas cuando el Concejal Neumann se hizo presente con una buena noticia, una excelente noticia a decir verdad. La gente se agolpó a su alrededor. Yo vi algo que me permitiré contar, fue un gesto privado, pero a mi juicio de enorme humanidad. El Concejal le pasa a la Tesorera de la Junta de Vecinos un cheque, y le dice textual que es su sueldo de concejal, que sabe que lo requieren con urgencia. Lo hizo en absoluto silencio pidiéndole un comprobante oficial y en un esquina de la sede, pero como les digo yo fui como amigo, pero también como testigo. A su vez informó públicamente que el Concejo Municipal invalidaba el juicio de la Intendencia y que desde ese momento pasaban a ser una organización susceptible de ayuda. Mónica lloraba. El concejal se apuró en decir que no era un favor, que eran personas, seres humanos con derechos. Se fue rápidamente mezclándose en silencio entre la gente.

Pero lo que más me impresionó es que frente a la triple tragedia, la de ser golpeados por un infierno descomunal, la del pésimo estado del equipamiento comunitario y del mediocre combate al fuego, a la vez que ser muy mal tratados como sujetos de inalienables derechos fundamentales, allí estaba la gente, la comunidad, el pueblo de Rodelillo, el pueblo de Chile con la frente en alto y con las manos más que limpias, sin perder sus fuerzas frente al dolor y al desamparo institucional, y sobretodo allí estaba la familia de nuestra amiga Mónica, igualmente víctimas que cualquiera, pero organizando a los vecinos como una sola columna al sol. Refleja el espíritu reinante la frase de la hermana de Mónica, una antigua dirigente vecinal y de los suplementeros, que en medio de la conversación me miró a la cara y me dijo “ahora de aquí al invierno vamos a parar todas las casas”, haciendo un gesto con su mano de arriba a abajo. Yo a esas alturas de la tarde no aguantaba las ganas de llorar y la mujer me volvió a hablar mirándome a los ojos “bueno nosotros ya lloramos anoche y pasó el tiempo de lamentarse, ahora hay que reconstruir”. Y para darle un toque de alegría y de cierta picaresca, Moisés, el hermano, me dice “sí y ahora las vamos a hacer más bonitas y con más pisos”.

Bueno, llegada la noche con su silencio cómplice, y caminando del cielo a la tierra, es decir del cerro al plan junto a Graciela, alumbrados por las fogatas y los rostros de Rodelillo, pensaba que en realidad esta ha sido siempre la verdad del pueblo y de sus comunidades, no tan sólo el ser golpeados por los elementos de la naturaleza y del injusto y desigual mundo social, sino su capacidad permanente de levantarse una y otra vez, una y otra vez como un solo cuerpo desde su acerada y arcaica identidad, y que esa fuerza telúrica es la porfiada esperanza de cambio que golpea los rostros de Chile, tanto de los individualistas y egoístas, como de aquellos que perdidos entre las mercancías y ocupaciones de estos tiempos, se sienten tristes y derrotados.

14 feb. 2013

Fundación Mítica del Poeta


Fesal Chain

No conozco a Buenos Aires
pero sus habitantes me habitan
y algunas mujeres no tan porteñas
pero del Río de la Plata
me han susurrado al oído
que quizás por allá me leen;
sí, es cierto, no conozco a Buenos Aires
y cuando lo haga "no será cuento
que yo comenzaré
que me volveré eterno como el agua y el aire" (1)

(1) Paráfrasis de Fundación Mítica de Buenos Aires de JL Borges.

13 feb. 2013

Porque jamás hemos dejado de estar en “la prensa” *



Fesal Chaín
Publicado el 13 de Febrero, 2013, especial para SITIOCERO http://sitiocero.net/2013/porque-jamas-hemos-dejado-de-estar-en-la-prensa/


A mi amigo Pablo

Conocí el periodismo, ese de combate, en plena dictadura. Cómo olvidar las primeras Revistas: Hoy, Análisis, Cauce y Apsi o los diarios Fortín Mapocho y La Época, y ciertamente la que me pareció la primera de todas “La Bicicleta”. Uno que a sus 12, 15 o 18 andaba de tumbo en tumbo con el maldito sonsonete cazurro del tirano en TVN y que a duras penas aguantaba 60 mentiras cada noche con las prostitutas del régimen mostrando sus nuevos peinados o lisa y llanamente el culo en las noches de estelares. Uno que arrastrándose en el pavimento rumiaba sueños mientras ellos y ellas reinaban. Entonces caminar entre la muchedumbre gris (aunque sea un lugar común, sí que era gris), y encontrarse con esos kioscos coloridos con las revistas colgando era una especie de oasis democrático inesperado. Un estallido. Así partió mi periplo.

Ya en la universidad conocí a un periodista de oficio, que a su vez estudiaba sociología en mí mismo curso. Éramos también compañeros de causa, se entiende. Así que alguna vez me pidió hacer algún artículo pequeño para la revista en que trabajaba. Frente a la máquina de escribir y con un papel especial con “picas” yo debía recrear la realidad, con datos duros escribirla como si realmente hubiese estado allí, en la calle. Ese fue mi primer encuentro con el periodismo que palpita. Se podría decir que mentiroso, pero no. Todo debía ser sumamente real y verdadero y lo que contaban eran esos datos sonsacados de la irremediable, hasta ese momento, realidad dictatorial chilena. Qué maravilla.

Yo en esos tiempos andaba de dirigente social, armando y rearmando lo imposible por la zona Sur Oriente de Santiago, así que ese pololeo con la máquina y sus tac-tac- tac, me duró poco. Pero ya frente a ella había dejado de ser el muchacho vaga kioscos, para por primera vez ponerme al otro lado del mostrador, el del creador de no ficción.

Semicaído el tiranuelo, me quedé con las puras “charreteras” no las de él sino con las que había logrado obtener en la lucha política. Es decir botado como un pucho, (algunos ya se habían arreglado los bigotes, pero eso ya es tema de otro artículo). Así que un día en pleno Estadio Nacional, con el mentiroso “así me gusta Chile” y las mujeres de los detenidos desaparecidos bailando solas en plena cancha, me encontré con mi amigo, ese que me tuvo de “medio pollo”. Acá estoy, cesante y con una hija. Ven hablar conmigo el lunes, me retrucó, en Marín con Vicuña Mackenna. Allí hice durante muchos meses, algunos años para ser sincero, variadas revistas para la Minería. Ahí aprendí a escribir rápido y a última hora, ahí aprendí a sacar fotografías, ahí aprendí a editar, ahí conocí las imprentas. Ahí de verdad conocí a la clase obrera chilena como jamás la había conocido en la política de barrios. Ahí me hice periodista.

Pasé luego a una Agencia de publicidad para hacer lo mismo, pero para sindicatos. Y también un periódico para todos los Hospitales públicos de la Zona Sur. Anécdotas tengo muchas, como esa vez que hicimos junto a la fotógrafa un periplo informativo con “el médico” del Hospital Siquiátrico El Pinar, que finalmente no era “el médico” sino un paciente. Nos dimos cuenta cuando sin ninguna mala intención nos dijo en el invernadero, “acá hace un calor, uf, como para sacarse la ropita”.

En fin, luego se me ocurrió armar una micro empresa de publicaciones, donde como editor, saqué junto a un equipo formado por una periodista y un reportero gráfico, varias revistas y periódicos comunales. Allí se acabó todo. Ya eran los tiempos de la traición y de la mala fe. La élite no apostaba por medios escritos ni pequeños ni grandes. Todas las Revistas y Periódicos de oposición a la dictadura desaparecieron, las hicieron desaparecer los mismos que las alentaron durante 17 años para llegar al poder que aún no sueltan. Pero esa es otra historia, que ya la han contado prominentes, como Juan Pablo Cárdenas por ejemplo.

No me puedo olvidar que en mis últimos estertores en la actividad, fui redactor de las páginas deportivas del diario comunal de Conchalí y de una pequeña revista de fútbol amateur en pleno barrio Matta. Ahí conocí el viejo periodismo, ese de chaqueta al hombro, grandes y largas caminatas por barrios pobres y calles empolvadas, rutas obligatorias para entrevistar al goleador desconocido de una población lejana que se derretía al sol.

Hoy escribo en mi blog poesía para alentar coraje y lo he hecho durante muchos años, ya casi 20, en variados Periódicos y Revistas digitales: en G80, SITIOCERO, por nombrar algunos, y además desarrollo un programa de Radio, Vuelvo al Sur, para una emisora de Buenos Aires. En el fondo jamás nunca (esa frase sí que es chilena) he dejado de estar en “la prensa” como me lo dijo en una conversación virtual Mauricio Tolosa.

Sí, Mauricio, nunca hemos dejado de estar en “la prensa” aun cuando ella ha querido dejarnos una y otra vez, desapareciendo de súbito o dándonos unas no tan suaves patadas en el trasero (siendo delicado en el lenguaje) . Nunca hemos dejado el periodismo, ni como lectores, ni como reporteros, ni como redactores, ni como comunicólogos o escritores ( hay una larga lista de oficios, pues somos lo que hacemos, ¿no?), porque somos porfiados, porque somos apasionados, porque somos libertarios y nos gusta re-conocer la realidad en su propio lugar cotidiano para reescribirla en la vieja máquina con picas, que hoy tiene pantalla, teclas planas y graba como nunca antes, día tras día y noche tras noche, el espíritu de nuestra época, la comunidad posible.



*Frase de Mauricio Tolosa en un dialogo en twitter.

9 feb. 2013

Cómo estás?


Fesal Chain

Sinceramente escribo de política o de sociología por cierta comodidad, claro, hacer una especie de plano de significantes nunca es difícil, si se sitúa tan lejos como el cielo craquelado o la montaña seca, pero en realidad ahí estamos nosotros, nuestras alegrías y dolores profundos, este ser en el mundo que arrastramos trascendiendo el poder.

Y es que hoy tienes en un cajón pequeño y escondido esas fotografías en blanco y negro o con un color irreal anaranjado, cuando ella se tapaba entera su cabeza por el viento y el esqueleto del pájaro contrastaba contra la iglesia del cristo tallado. Tienes los fantasmas tornasol del hijo y de la hija que ayer esperaban nacer, como cuentan los antiguos.

Qué sé yo, solamente escribo porque me han regalado esto. Nada más. No tengo alternativa, ¿de qué hablaré, de tal o cual partido, de tal cual fuerza, de tal o cual correlación o si la lucha asciende o desciende hacia qué cielo?

Pero el mar gira como un disco de vinilo, el tamborileo de tus dedos rebota en el espejo, y te preguntas si “esa de ahí eres tú” mientras sale la voz por la única ventana de una cabaña de madera cuando querías “…parar las golondrinas que vuelan hacia al sol” frente a la mirada ingenua de tu hombre aún no manchada con sangre del basural.

Te regalo el último cigarro, para mí no es menor, cuando acabe de aspirarlo, tú encontrarás el recorrido, sabrás que escribo para ti y que te pregunto “cómo estás”, no de tus ideales o esperanzas, sino de ti, de tu vida, de tus fotografías y paisajes, de tus discos, de él y ella, de tus hijos y fantasmas, de tus alegrías y dolores profundos, de tu ser en el mundo que arrastras trascendiendo el poder.

6 feb. 2013

Me levanto temprano

Fesal Chain

Me levanto temprano
nihil novi sub sole
preparo el café
converso desnudo en la cocina
sin embargo requiero al mundo
por qué?
leo las noticias
las grandes y pequeñas tragedias
de la humanidad reina abstracta,
¿y quién arrastra humanidad
acaso no son meros microscópicos
dolores de cuerpo
o andrajos cotidianos
un beso o qué?,
en el tenso y solitario intertanto
preparo el café
y espero sin equivocarme
al hombre
lobo del hombre.

4 feb. 2013

Que no me maten a palos



Fesal Chain

Que no me maten a palos
como a Paolo
por ser el verdadero maricón
de las letras chilenas
aquel que no es ni será siquiera
el convidado de piedra
de la mesa del pellejo
del banquete olímpico
de los apitutados

De tarde ojerosa añoro


























Fesal Chain

De tarde ojerosa añoro
austera trashumancia sin ovejas ni perro
acaso vida ya olvidada anterior a mi vida
caminatas húmedas paralelo al mar espejo del cielo
o por los puentes sobre el Yumurí
cuando la caída del sol rojo sobre mi vieja casa
sobre mí figura sola…