Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo

29 oct. 2018

Quedó el cartelito

Fesal Chain

¿Qué hace un escritor? Escribe. Publica. Cualquiera que tiene un oficio lo realiza, tal cual. Alguna gente sabe que la acción es fundamental. Que además hay que hacerlo bien, pues hay evaluaciones de otros, es decir de los que usan y le dan un valor a lo que hacemos, no a lo que decimos que quizás haremos. También alguna gente sabe que un lenguaje claro permite una comunicación más fluida y por tanto una acción eficaz. Todo eso, la cultura de izquierda lo ha perdido por completo. Sus miembros no se dan cuenta cuan irritante puede llegar a ser la carencia de actos y de una propuesta sistémica y la posterior palabrería intrincada, inentendible y excluyente sobre lo se les viene en gana, o sobre fenómenos que no son capaces de ver en su complejidad y menos explicar y mucho menos darles solución. Y luego lloran la mala evaluación de los demás. En ese sentido es una cultura sin actos a falta de ideas, llena de frases hechas muy antiguas o tan nuevas que llegan a ser un mero dialecto de tribu, todas plagadas de lamentos sobre el adversario. Y en ese mismo sentido es más bien una subcultura sin paradigma, es decir, lo que quedó de una pretérita propuesta global y de una profunda práctica de vida. Ya no hay nada aquí, sólo unos días que se aprestan a pasar, sólo supervivencia. Quedó el cartelito.


25 oct. 2018

Manifiesto

Fesal Chain

Cuando comienzo a escuchar verdades no me da la paciencia, tampoco recetas a menos que sean de cocina, en realidad ya no tengo paciencia excepto con mis gatas y a veces también la pierdo con ellas cuando me quieren imponer su verdad de gatas. Anda un filósofo en las redes diciendo que la comunicación con quien uno coincide o está de acuerdo, no es comunicación. Ese señor no tiene idea de nada y menos de neurociencia. La comunicación es justamente el espacio de intersección en que uno se encuentra con otro distinto en un tema común o varios. Ese caballero debió haber peleado toda la vida o lo que es peor tolerado. O sea, se lo pasaba haciéndose el lindo mientras hervía por dentro y debió haber tenido un ego enorme para poder luchar contra su hervidero interior trasformándolo en hielo o algo así. Una pérdida de tiempo eso. Y a propósito de las falacias de autoridad, tampoco creo que ningún hombre o mujer sea un ídolo. Es decir un símil de un pretendido dios. Yo a esos no los trago. Y tampoco a los que tienen ídolos. Unos y otros son pasto de dominaciones. Acá de igual a igual o nada.Me gusta el mar, el cielo, las plantas y sobre todo leer, leer mucho, leer hasta reventar leyendo. Estoy de acuerdo conmigo mismo, aunque el negocio de autoayuda y de los que desean imponer su punto de vista sea la duda. No me vengan con dudas existenciales para mí, no las tengo. Para eso trabajé al menos veinte años, para mandarlas al carajo sin mandarme a mí mismo al carajo. No quiero alas ni nada por el estilo, ni necesito sueños ni esperanzas, me basta con hacer lo que me gusta y estar con los que amo. Y no me interesa en absoluto que los demás hagan lo que yo creo que es bueno para mi propia vida. Que cada quien hace lo que quiere o puede. Y me gusta la plata y no la pobreza. No tengo culpas con eso y no tengo culpas por ser quien soy, el hijo que soy, el padre que soy, la pareja que soy. Antes las tuve y lo pasé pésimo ya sea porque es muy mal negocio aquello del cuento del Hombre Nuevo o del discurso del Crucificado, de la Madre Vírgen, de los curas, del Papa,unos, genocidas con bellos discursos de cielos terrenales y otros, viejos pervertidos de cielos extraterrenos que en lo único que piensan es en desplegar el deseo a como de lugar, a ambos les faltó al menos una lectura de Freud. Eros y Thanatos por decir algo. Se prueba con ellos que los que andan repartiendo verdades y recetas muy autoritarias o muy libertarias, son los que tiene un tejado de vidrio más grande que la pirámide del Louvre. Me gustaría ir a París con Graciela y mis gatas, pero también a Buenos Aires para estar con mi hija y mi hijo, y comprar cientos de libros y leerlos mirando el mar y mi jardín primitivo. Bon voyage.