26 nov 2020

No éramos Maradona


Fesal Chain

En plena dictadura con pérsonal estéreo, una maquina no tan pequeña y en su interior otra cajita aún más delgada, cinta magnética dando vueltas. Audífonos, de esos que uno llevaba al estadio y que se introducían en los oídos doliéndolos. Arriba de una moto, sin casco. Flotando, mareado. Con apenas 20 años y una canción. Giros. Una fuga menor. Un momento nada más, para salirse de la fuga eterna, la más dura, la más riesgosa, la que nos tironeaba el alma. Aquel deber que nos arañaba los ojos, como cuando nos vestíamos de replicantes bajo la luna que llegaba a ti, mientras mi lengua atrapaba tu lengua de esa dulce y amarga boca burla contra los implacables cazadores. 

Existía un cielo, pero también un estado de coma. Y sí, pasábamos de persona en persona, pues teníamos muchos mundos. Aunque a ojos de los viejos vinagres, parecíamos perdidos sin pivote, nosotros sabíamos que éramos nuestro propio pivote. Centro campistas conteniendo la locura insatisfecha, recuperadores de sobre vidas, destructores de fintas enemigas. Más humanos que los humanos, pero jamás superdotados, nunca creadores y goleadores simultáneos, no éramos Maradona sino meros medio campistas defensivos, jugando sin pelota. Sudados reyezuelos, cual Vidales de la tristeza chilena. 

Por ello requeríamos la frívola fuga, para delirar imaginarios lugares queriendo ser otros, aunque siempre tensos, sin quedarnos ni pasarnos, ahí a la espera, medio a medio de la raya. Es que había que dar obligatoria vuelta al afuera, escapar de los antejardines roñosos, saltar de los balcones sembrados de ajados cardenales, de las artificiales primaveras. 

Detengo la moto y te veo desde lejos, rodeada de árboles en fila, bajo la noche de la siempre llovizna gris. Te observo absorto en tu belleza trapecista, mientras agarro una piedra y la tiro al cielo, recordando el día anterior y el anterior al anterior. Fotografías: la explosión fugaz en la puerta de hierro, la tanqueta y sus aullidos en los pasajes de tierra, el cuchillo debajo del poncho, el borgoña sindical cesante, los rebeldes originales en la imprenta flor, escondiéndome en el baño inventando una cagadera, los gorilas zamarreando la puerta y todo, todo, todo, dando vueltas como una gran pelota, antes de la fuga mayor, esa hacia adelante, sin hedonismos ni canciones, la del cóndor sobre la bestia, picoteándola amarrado a ella, hasta hacerla reventar. La piedra ha vuelto a mi mano.




25 nov 2020

Maradona


Fesal Chain 

Barrilete cósmico volando sobre el mundo 
cosmonauta de la finta y el gol
ángel caído de todas las canchas del universo 
estrella de la mañana y de la noche 
risa de los niños y llanto de los viejos 
genio entre los genios 
esperanza y alegría del pueblo.



18 nov 2020

En marcha victoriosa


Fesal Chain

Hoy destrabo mi palabra 
para crear y  alentar al elegido
y a los de harapo y barro embanderados,
reptando entre escombros
bajo la noche y su lucero
haciendo muecas o riendo
llorando sangre o conversando
sigilosos o en algarabía sin freno,
armados hasta los dientes 
o desnudos como niños
en marcha
en marcha
en marcha victoriosa,
aplastando los cuernos
y las pupilas negras del demonio
arrancándole sus hediondas garras
y colmillos,
su lengua viperina 
y machacando su inmundo paladar.






17 nov 2020

Rayo en cielo despejado


Fesal Chain 

Crees que no hay futuro
"y que nada importa, ni el clavel ni la rosa
y que la primavera pasa sin que la veas", 
pero yo te digo que nada es secuencial 
que nada es hijo del ayer por estos días, 
que ha muerto el ayer 
que ha muerto la piel 
pero aún no amanece, 
pues el padre sol no atisba su pupila 
detrás de la montaña 
el hijo no ha nacido 
la hija no sonríe todavía,
y que la hora final viene veloz
como rayo en cielo despejado.