30 may 2020

¿Que si yo he cambiado?

Fesal Chain

¿Que si yo he cambiado
que si he cambiado?

si
y
no

he cambiado
pues el mundo está cambiando

no he cambiado
pues todo aquello que llevo adentro
siempre ha estado aquí
como una procesión

solo
faltaba
la chispa
para que estallara fuera de mí

y entonces
veo mi luz venir brillando
desde sur a norte
y de norte a sur
como rayo en cielo despejado.

25 may 2020

Aqueronte


Fesal Chain

Ahora salgo al patio
y el calor de la noche
me lleva al Caribe
o al Oriente Medio
o al infierno
y creo que el mar
es una sopa de cebolla
o de letras
o el Aqueronte tibio
y el faro el Can Cerbero
pero solo estoy en este patio
que se evapora y se derrite
bajo mis pies.

23 may 2020

Luis Sepúlveda o el viaje a la verdadera patria

Fesal Chain, novelista

Escribir sobre Luis Sepúlveda no me es fácil por dos razones, una, su inesperada muerte. Ha sido el primer escritor chileno y ojalá el último, en morir por COVID-19. Esta letal pandemia que arrasa el mundo y que nos devela como los animales desvalidos y egoístas que somos. La otra, más personal. La relación que, aunque virtual, habíamos mantenido por años, que se expresó en conversaciones sobre nuestro trabajo y su positiva respuesta a hacerme una presentación escrita para mi Novela LOS INFELICES, que, sin esa suerte de prólogo, ya está circulando por las librerías de Chile. Las prometidas palabras de Luis, se fueron aplazando por sus idas y venidas por España y Portugal, pero ahora lo sé bien, en especial por la enfermedad que lo atacó muy duro desde el primer día. Quién iba a pensar, que el que terminaría haciendo una nota sobre él, sería yo. A veces la muerte nos ofrece nauseabunda, las más inverosímiles y trágicas sorpresas.


Los novísimos

Luis pertenece a la generación de los novísimos o del post boom, lo que clarifica tanto el particular estilo de su obra, como la mirada que es necesario tener sobre ella. Sin ser exhaustivo, podemos decir que este movimiento, desarrollado desde mediados de la década del ´70, nos muestra algunas características significativas: la inversión del realismo mágico en magia de la realidad cotidiana. El testimonio de las propias aventuras en primera persona desde un narrador-personaje. El exilio interior y exterior, y la consecuente fragmentación tanto de la identidad nacional y de los sujetos que sufren el distanciamiento cultural, o de todo aquello que fue y no volverá jamás. Y finalmente, el uso de la alegoría, es decir donde las pequeñas historias de individuos marginales, llegan a simbolizar una realidad mayor o la tragedia de millones.


Patagonia Express

Acaso sea Patagonia Express el más grande ejemplo de la literatura de Sepúlveda, al menos para mí, es su libro central. Primero, porque allí se imbrica su enorme capacidad de relatar historias de personajes inmersos en una diversidad de lugares y atmósferas y su propio yo. También porque es capaz de presentar a cada uno de ellos en toda su marginalidad, nostalgia y sentido común fragmentado, pero desde la riqueza de una poesía de lo concreto. Así, todas las escenas, atmósferas y seres humanos, incluido el mismo autor-protagonista, van deambulando y desplegándose en un gran fresco realista plagado de detalles, que en una primera aproximación parecieran una especie de colección de anécdotas, pero que, sin embargo, si uno profundiza y reflexiona, son los elementos insustituibles que nos esconden y a la vez nos insinúan fugazmente la comedia y la tragedia mayor. En el caso de Sepúlveda su obligatorio desarraigo y su caminata interminable que confronta un entorno adverso y simultáneamente construye una nueva vida.

Parte el texto con las vivencias junto a su abuelo, una especie de padre y formador. Ese viejo que le deja la única misión trascendente, deambular a ninguna parte, que es lo mismo que decir abarcar el mundo, y el volver al pueblo desde donde partió su periplo de emigrante español.



—Este libro será una invitación para un gran viaje. Prométeme que lo harás.
—Lo prometo. Pero, ¿adónde viajaré, Tata?
—Posiblemente a ninguna parte, más te aseguro que vale la pena.
—¿Y la segunda promesa?
—Que un día irás a Martos.
—¿Martos? ¿Dónde queda Martos?
—Aquí —dijo golpeándose el pecho con una mano.

Así, el autor-narrador-personaje, hace un largo recorrido, desde el Santiago antiguo y provinciano, pasando por la cárcel de Temuco y su milico poeta, la casa de putas en la costa ecuatoriana y su cabrona vestida de novia, la asfixiante hacienda de Ambato y el viejo coronel, la viuda arpía y la solterona giganta de olor agrio, hasta llegar a los hombres solos del extremo sur de América, para “volver” definitivamente al bar de viejos y a la casa del hermano del abuelo en Martos.

“El semblante del anciano se tornó serio. Se acomodó en la silla, puso las nervudas manos sobre las rodillas y me examinó de pies a cabeza, de hombro a hombro. ¿Me pediría tal vez un papel? ¿O que me abriera el pecho y le enseñara el corazón?
—María —llamó.
De la casa salió una anciana vestida de riguroso luto. Llevaba el cabello plateado anudado en un moño y se quedó mirándome con expresión cariñosa. Entonces, luego de carraspear, don Ángel dijo el más hermoso poema con que me ha premiado la vida, y yo supe que por fin se había cerrado el círculo, pues me encontraba en el punto de partida del viaje empezado por mi abuelo. Don Ángel dijo:
—Mujer, trae vino, que ha llegado un pariente de América.”



El legado

Aunque el mismo Sepúlveda no terminó viviendo en aquel Jaén “de piedras lunares” de su Tata, lo hizo en Gijón que viene a ser lo mismo. Por ello, es evidente que Patagonia Express nos muestra con gran claridad el sentido de su existencia. El texto es la revelación de su destino, la explicación diáfana del porqué se vio impelido a la vida que llevó. Porque si bien, en palabras de Giardinelli, Luis “fue un volcán patagónico”, también fue un Ovallino del Hotel Chile, un Santiaguino de San Miguel, un GAP en La Moneda en llamas de Salvador Allende, un Temuquense engrillado en el Regimiento Tucapel, un Mapuche del Sur, un Porteño de Valparaíso y de Buenos Aires, un Montevideano nostálgico caminando por la Rambla, un Shuar de Ecuador, un Nica en la revolución sandinista y un obrero de las letras de España, en aquella Asturias “sola en mitad de la Tierra”. Pues Luis no solo nos enseñó a leer y a narrar, sino que nos señaló desde su obra escrita y desde su experiencia, que la patria no es el país rodeado de fronteras, donde uno nace y se ve ilusoriamente obligado a permanecer, sino, sobre todo, aquel territorio interior que viene del corazón y el enorme territorio exterior que nace de la aventura y que no tiene muros, por donde uno debe y requiere vagar, para así resistir y reconstruirse, aunque en ese devenir encontremos la muerte agazapada. Ese lugar sin límites será siempre nuestra verdadera patria.



18 may 2020

Dos poemas en cuarentena



Al otro día
Yo me acosté con hambre y frío
en una pieza de madera
y al otro día escribí aquel poema
que te regalé como mi mayor riqueza.

Cuánto ha pasado
¿Cuánto ha pasado?,
32 años han pasado
cuando se comían los perros
en las poblaciones,
cuando era puro pan y té
y fábricas cerradas,
cuando era hambre y niebla
y yo joven y vital
caminaba de noche por San Miguel
junto a los viejos transidos,
y ahora soy uno de ellos...



Palto

Fesal Chain

El día que comenzó la rebelión
yo estaba recogiendo paltas
de un árbol viejo como mi esperanza
y tu abajo con un canasto te movías
para recibir los frutos
que yo encestaba como un basquetbolista,
por la ventana sonaba Got to get you into my life
y con el alma en el cuerpo
viajé a mi infancia
cuando sacaba
manzanas chancheras
del árbol de mi patio,
y al mismo tiempo viajé al futuro
lleno de antorchas
marchando bajo la noche.

14 may 2020

Déjame decirte


Fesal Chain

Déjame decirte esto
a ti que estás ahí encerrado en tu casa
que llevas mucho tiempo
entre las paredes de tu pequeña casa
que se te acabó hasta la tierra
de los maceteros
o las manos en los bolsillos
o las caderas en la cama
o los hijos en el aire
o la mujer desnudándose
o la comida y la luz o el agua
o el blanco de tus ojos
y la garganta
y el oxígeno de tus pulmones.

Que ya no tienes ni cigarros
ni cartas que leer
ni libros que despedazar
ni fósforos que encender
o que quizás ya no tienes ni escritorio
ni sillas
déjame decirte que eres más
mucho más
muchísimo más
que un pluricelular
o tu sistema nervioso central
o tus ideas
o tus preferencias
o tus orígenes de clase
o tu color de piel
sí, mucho más que tu color
que tus juicios y prejuicios
que tu lengua amoratada
que tu dios y tus demonios
que eres mucho más que un viaje
o dos o tres viajes
por la cintura del mundo.

Déjame decirte que eres la luz de un ciruelo
que atraviesa su follaje
o una mosca que vuela entre la carne y la fruta
que más bien eres el vuelo y no la mosca
que más bien eres la sombra de la luz
para que se vea esa luz
que eres el filamento de la hoja que la sostiene.

O que tan solo eres una columna vertebral
sin pies
ni cabeza
que flota a través
o eres tu nostalgia
de una noche de sudor y eyaculaciones
o que no eres nada de esto ni de aquello
sino un mero puente colgante
que sostiene la sombra sobre el río
o eres el río que observa un pájaro
y cruza su pupila con esa sombra
que atraviesa el puente.

O eres alguien solo alguien
en búsqueda frenética
de aquello que no has palpado jamás
y que no te ha rozado siquiera.

O quizás eres solo un paisaje
el paisaje por donde la vida
camina hacia la muerte.