Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
La Patria Dibujada. El Niño Rodríguez

28 jul. 2009

Escribir el mar, por Juan Cameron

Prólogo del poeta Juan Cameron, a la Antología "El Mar de los poetas"


Hugo Montes lamenta la falta de antologías temáticas en nuestro país justamente en el prólogo de Los poetas del mar, selección publicada por la Editorial Andrés Bello en 1978. Con acierto el recopilador de El mar de los poetas nos presenta aquí más bien a autores vinculados a la imagen, o por semejanza, al inmenso océano que -para quienes nos ha acompañado desde la infancia- posee más que un motivo simplemente estético, una fuerza metafísica determinante y esencial. Es en esta comunión donde establezco como lector el afán de Fesal Chain por reunir en un solo cuerpo el trabajo de autores de tan distinta índole u origen y, al mismo tiempo, tan vinculados a esa monumental idealización.

En tal sentido el mar se torna en ese mundo otro, distante aunque siempre presente, que va junto a nosotros como ese valor opuesto justificado en el reflejo que nos da razón y existencia. El mar es un querer ser, un permanente imaginario percibido en la piel a cada instante. Por obra del recuerdo o de la palabra ha sido destinado a construir, en definitiva, un texto para acunarlo en toda su intensidad. Pero no lo poseemos, ni siquiera somos parte de aquel. A su lado, por un breve instante se nos entrega para cargarnos después con su infinita nostalgia; nada más.

Doce autores responden por su vinculación hacia este elemento en el presente trabajo. Julio Silva lo habita en el recuerdo junto a las imágenes de la infancia y sus primeras lecturas: “la mar gritaba mi madre, el mar mi padre,/mira Julio es el mar, nunca habías venido,/ la arena y los niños corriendo mojados,/ construyendo figuras, escapando al agua fría”. Es el mar de los pobres, es el balneario de Cartagena en los años 80 con sus pobres residenciales el que más tarde, en tierras lejanas, le acompaña como una imagen permanente: “Veía a Chile desde lejos y siempre,/ en todos los recuerdos estaba el mar”.

Gabriel Impaglione, el poeta argentino natural de Morón –ese hermoso lugar unido al Gran Buenos Aires en dirección al Santuario de Luján- refleja en sus textos el brillo de la superficie cuando esta esconde un mundo cargado de plata refulgente en sus profundidades: “El mar es una cinta que brilla en tu pelo” canta a su capitana, y de allí extrae la fuente de nácar, imagen de cuanto es valioso y resplandeciente a la vez.

El poeta Raúl Ocaranza, natural de Copiapó y crecido en Puerto Viejo, une mar y poesía en tanto forma y como expresión de sentimiento. La imagen de la amada es como el mar, cuando no es el mar mismo: “Tus ojos los pinto/ con el brillo del sol/ en el agua”, declara; y luego: “mi mar es una mujer/ enamorada/ que me abraza con olas/ y me desea con marejadas”. En cambio Marcelo Valdés, “poeta del mar sin casa en la playa ni lancha a motor”, como se presenta, es el fonema y la aliteración, y también el registro de una mítica Cartagena o de los asesinados por la dictadura su más estrecho vínculo. Pero el paso de la memoria es fantasmal, descubre; “y por tanto,/ y debido a todo lo anterior,/ sólo queda remar”, nos dice.

Y hay poetas que intentan habitar ese mundo; o lo desean. Para María Francisca Rivera tanto el mar como la costa integran el escenario sobre el cual ella se desplaza en una suerte de vuelo intuida por Bachelard en El aire y los sueños. El impulso amoroso la conduce entonces y “confundiéndose con el mar/ en el horizonte/ pasan cuatro caballos (…) se dibuja el quinto a distancia”. Michelle Valencia, por su parte se enfrenta a éste como a un poder superior que determina su mundo. Protegida en su refugio del insondable mar, nos dice, va hacia aquel sin embargo en busca de la entidad ausente: “me di un baño en el océano atlántico/ en la orilla de una playa desierta (…) y embriagada en sus suaves olas/ me fundí en sus aguas quietas”. Y la mexicana Zullette Andrade, para quien bucear y escribir nacen de una misma fuente, ve en los niños a quien ella enseña como maestra, como los habitantes de ese vasto océano “viviendo en palacios de papel/ y barquitos de periódicos”.

Curiosamente Juan Pablo Núñez, quien confiesa su negativa a leer poesía, declara también la intención de nadar una vez más en esas aguas para escribir, pues este es su único oficio: “¿Alguna vez les dije/ cómo terminará mi vida?/ Será en el mar de mis sueños,/ y así será”. Compromiso que en Mario Aguilar cobra vigencia histórica y oficia de testimonio: “Porque entre los abismos fantasmales del mar/ el mar como sarcófago y tumba/ se hallaban los rieles del tren/ que ataban los cuerpos de Marta y de Marcela”. Para Aguilar se trata de una entidad mayor donde yace el pasado, el presente y el futuro tanto de la historia personal como de la patria.

Pero este habitar cobra sentido en el poeta mexicano Mario Jaime, para quien nereidas y anémonas integran un mundo distinto, una naturaleza propia, tal vez con un dios y un sentido cosmogónico particular. Allí junto a una larva de pez transparentada conviven gelatinas pegajosas al color, guiños demoníacos, arcos y trapecios en un amoroso embotellamiento vial de flotación. Y para René Acevedo la simbolización tiene en cambio un sentido de dolor, de efectivo naufragio cuando no de nostalgia. Como una amante ya perdida, su imagen carga con los días perdidos ocultos ya en un fondo demasiado lejano para recobrarlos: “sé que en el mar se quedaron mi vida, mi corazón y mis sueños/ y que jamás habrá otro puerto ni otra playa/ otra lancha u otro bote/ que me hagan reflotar y sentir la calma”.

La contribución literaria de Fesal Chain en estas páginas cobra fuerza y rescata la vigencia poética de lucha en un canto de amor y de reconocimiento y en el significado que el océano Pacífico conlleva para lo popular, lo nacional y lo telúrico. Su voz nos remite a Pablo de Rokha: “cuando miro la roca que estalla/ sobre mi mar de Chile/ cuando miro a los pescadores/ que vuelven de la jornada/ popular y hambrienta/ del pescado barato y mal mirado”. El mar de Chile cobra para él importancia como símbolo y necesidad vital, ese mar “esmeralda en el día y negro como un/ subterráneo antinuclear/ de noche (…) que trae un suave olor a musgo/ en su movimiento perpetuo”.

Distintas formas de enfrentar este vacío concreto y desconocido a la vez nos ofrecen estos poetas. Y en tal medida la intención primaria del realizador, nuestro poeta Fesal Chain, la de evocar en uno solo la suma de todos los mares, está desde ya cumplida. Así al menos ha de apreciarlo el lector.


16 jul. 2009

Yo Pasolini

Fesal Chain


Yo pasolini
yo
pasolini
yo

no tengo la ventana al mar
llena de cielo y viento
de las noches salvajes
ya no

no tengo la memoria del vino
blanco que burbujea
en la casa mediterránea
cuando miro
la fosa amarga
llena de agua
de Enríquez
de Pellegrin
sin la bandera

yo pasolini
rememorando
hoy frente a los muertos
de ayer
y de mañana
la última fiesta
sin abrazos

la última fiesta sardónica
católica
del comunismo
socialdemócrata
y rechoncho

tomándose las gradas
de la poesía
y de la dicha

cambiando la belleza
por manuales
la pelea
por contubernios
el asalto final
por más palabras

oh si
yo pasolini
sin mayúscula
y con mácula

homosexual
del intelecto homosexual
el maricón sin tributos
ni algarabías ni fetiches
ni estatuas
ni personalidades
marmolizadas y ojerosas

el antiestalinista por excelencia
el que no comulga nunca
menos con ruedas de carreta

yo pasolini
el anti funcionario
el anti gris
del murmullo conversacional
de la célula muerta
y estampillas
el que no se rinde al sueño
de la igualdad entre los hombres

Yo el pasolini
ante las cenizas de la izquierda

yo pasolini
yo yo yo
pasolini

yo pasolini
el que ha gritado
por siempre ha gritado

a aquel mundo antiguo y bello
de hombres y mujeres
dando la vida
por hombres y mujeres
cuando el torbellino
y la humareda
cabalgaban
sobre un palacio
desierto

yo pasolini
yo pasolini
yo

frente a las cenizas de la izquierda

cuando el pueblo pobre enrarecido
hoy
toma las últimas escarapelas andrajosas
de luto las bermellas
sin estrellas amarillas
en la última manifestación
de la ausencia de la vida

y los señoritos del partido
los dueños
funcionarios mediocres
y brebajes bailando
en las finanzas
se solazan
en el invierno sin la marcha
y con la muerte

nos han trastornado el alma
y la mirada
los ojos se arrugan en la tarde

la esperanza no flamea
y el himno esta seco
rojo seco
ya no hay fiesta

no hay abrazo posible en la traición
ni en la emboscada

y yo pasolini
el pasolini
de esta tierra
¡¡de esta tierra!!
estúpida y fétida
escupo sobre
la mierda
y camino sobre mierda

y lloro
famélico y solo
al amado muerto de ayer
que ya
no se levanta
¡¡no se levanta!!
que ya
no se rebela.


El asunto

Que la vida
es más
que la suma
de diástoles y sístoles
o de choque de ideas
deseos y placeres
está más que probado,
el asunto
es que los descerebrados
y los verdugos de siempre,
nos siguen a empellones
poniendo en la fila,
para que aspiremos
el "maravilloso"
e inodoro gas
de aquella cámara.

Poema de los pájaros


Miro la hoz y el martillo
aquí justo aquí
en medio del escritorio
una chapa
sólo un dibujo
bajo un fondo azul y rojo
la hoz
el martillo abandonado,
y mientras
escucho a Chinoy
"del suelo al cielo"
pienso en la muchacha
"loca como los pájaros"
de Dylan Thomas
y la recuerdo a ella
ella,
en su bondad
en su
risa sangre
de mi sangre
en su boca,
boca de mi boca
en sus miedos
miedo de mi miedos,
y en la mañana del golpe aquel
con sus trencitas a cuestas
de la mano de la mujer
corriendo sin órbita
bajo el silbido
de los Hawker Haunters
en un Temuco en blanco y negro
recorriendo la pantalla
del viejo televisor
hecho en ese Chile
que se caía
a pedazos
del cielo al suelo
del cielo al suelo,
ella, ahora recorre
las calles de la ciudad
abandonada
desvaría la vereda
y los peñascos flotan
a su alrededor
lapidando sus amores
y sus sueños,
y yo
muero con su muerte
con su dolor
de flores pisoteadas,
ella, ahora va
irremediablemente
del cielo al suelo
del cielo al suelo
y yo
con este dolor
de su dolor a cuestas
en el viejo barrio
manchado
por el sol
escucho viejos
aviones
y miro su carita
por la ventana
con sus trenzas
divertidas
la veo
de la mano
de aquella mujer...

Por estos días

Por estos días, una taza de café por las mañanas, correr a hacer almuerzos y el pan barrial que ello esperan, por estos días, un par de libros girando aún en antiguas prensas, por estos días lejos de la casa y de las calles que habito, un hogar marchito en la vaga penumbra del alcohol y el abandono, por estos días, a veces no sale el sol...Por estos días dos niños que quieren ser viejos hacen piruetas en las calles, juntando las monedas para el famélico almuerzo, y una mujer vieja que añora ser niña, anda de fiesta macabra por las calles de la ciudad, abandonada, oh abandonada, desperdigando el dinero de la última cesantía, el dinero de las flores y coronas del nicho sucio que la espera, temblando en la memoria del poeta...

12 jul. 2009

A Cuba con Amor

Fesal Chain

Conversando con un amigo ayer por la tarde, me dijo una frase clarificadora: " mi visión de Cuba, depende del día". Es que hacer un artículo de Cuba es complejo, como lo dije en mi libro "Borrador de una Poética Política", opinar, escribir de Cuba es hacer una arqueología de la relación entre el sueño y la vida, en el sentido de ello, no es pertinente realizar ideología, entendida ésta como mera afirmación de los deseos e intereses, ya sea individuales como cosa mental, ya sea sociales como cuestión de clase.

De este modo, en mi libro "Borrador de una Poética Política" (En el Blog poesía para alentar coraje) traté de ir en busca de una poesía política no lineal, es decir que no se situara en la frontalidad, en el anti, sino en la riqueza de las contradicciones que como seres humanos vamos construyendo. Ya no vale esa frase de que los sueños de la razón producen monstruos. No es suficiente. No sé la respuesta, pero el tema es cuánto nos cuesta acoplar nuestro sueños, nuestros amores, a la vida que deseamos construir a partir de ellos, y cómo a veces nos obligamos a traicionarnos.

De esta perspectiva, toda toma de posición ideológica es un despropósito, sobre todo cuando uno no conoce Cuba realmente en la cotidianidad de sus habitantes, ni ha conversado con su gente en la intimidad, ni con el poder, ni con el no-poder. Por mi parte siempre he tenido tres acercamientos básicos a la Isla: la literatura y la cultura cubana, sería largo detallar: Martí, Lezama-Lima, Guillén, Eliseo Diego, la Nueva Trova, como tantos acá en Chile y en el mundo, y desde luego la tercera vertiente, la política, la historia de la revolución cubana, sus protagonistas, Fidel, el Ché, Camilo Cienfuegos, y el reflejo por llamarlo de algún modo, de la propia izquierda chilena en su cubanidad: el MIR de Enríquez, Marta Harnecker, Gladys Marín, Volodia Teitelboim, el mismo Allende.

Hoy me he actualizado, leí múltiples artículos de Celia Hart, fallecida tempranamente, la hija de Armando Hart y Haydee Santa María, sobre la necesidad de una revolución al interior de la Revolución , para salir del marasmo, de la quietud, del ocaso. Las entrevistas a Pablo Milanés y sus últimos discos, criticando fuertemente a la generación del Moncada, a Fidel, clamando por cambios en el proceso revolucionario.

Pero también he leído a aquellos que son críticos al interior de Cuba,a los blogueros, a Yoani Sánchez, por nombrar a la más representativa y he observado con mis propios ojos, los reportajes audiovisuales de Yoani, donde muestra, desde la imposibilidad de los jóvenes de usar Internet en hoteles a cómo se bañan con baldes y agua fría, algunos cubanos de La Habana, por la destrucción, por el paso de los años, del sistema de agua potable y alcantarillado. O las protestas con toques de ollas en La Habana.

También he indagado a los poetas y escritores exiliados y no son cualquiera. Los artículos de Eliseo Alberto Diego, el hijo de Eliseo Diego uno de lo mayores poetas de Cuba de todos los tiempos, o las películas del sobrino de Nicolás Guillén, también muerto en el exilio, el caso de Lina de Feria o de otros y otras tan posteriores a Padilla, y de aquellos que nombra Pablo Milanés en su canción Éxodo, hecha hace muy poco: "Ese Pepe, qué carpintero./Juan, el electrónico, que inventó/más de una cosa para apretar al enemigo./Hildita, directora de orquesta, ¡qué estelar!/Vladimir, empresario,/cuántas broncas me echó por liberal./Y Tomás, el pintor, de esos bellos paisajes/que ya no están".

Pablo decía en una de sus canciones protesta contra la realidad actual del régimen cubano: La libertad..."es un feo retrato destruido por la fuerza del tiempo en su interior/Es un lindo fracaso sostenido/de una buena mirada con amor.

Y aquí está el nodo del asunto, la Revolución cubana ha sido un proceso enorme de despliegue de energías para construir una sociedad igualitaria, pero este proceso, que ha tenido logros indiscutibles, con el tiempo y con la porfía acaso dogmática de muchos cuadros del Moncada y posteriores, se ha ido anquilosando. La fuerza de su mensaje libertario inicial, y el uso de la necesaria confrontación y fuerza contra los sectores más reaccionarios en un comienzo, que se fue convirtiendo acaso en mala costumbre contra los propios primero y luego contra todos aquellos que disienten en el seno de la sociedad civil, ha conformado una sociedad dictatorial, cerrada.

No es fácil escribir esto, ya que al mismo tiempo Cuba es "sui generis", se realizan en La Habana los Festivales de Cine, la Bienales de Arte, los concursos de la Casa de las Américas, y sigue siendo la Isla un polo de desarrollo cultural que de una u otra manera va, a la vez que desterrando a creadores y artistas a un olvido innecesario, va también integrando nuevos o a los mismos antiguos que alguna vez disintieron o fueron extremadamente críticos. Lina de Feria, por nombrar alguna creadora muy poco involucrada en lo político, que fue encerrada en la cárcel y en el psiquiátrico, en la década de los 80, recibe hoy premios en la Feria del Libro de La Habana.

En un viaje de visita a Chile Miguel Barnet, el creador del Cimarrón, nos decía a algunos escritores que la historia del Caso Padilla pertenecía al neolítico de la Revolución y que él mismo no había estado de acuerdo con ello y que ahora era el Presidente de la UNEAC. Yo le creo, en el sentido de que la revolución no es un mero gobierno , sino un régimen, y que que todos los regímenes viven y desarrollan en su seno aciertos y errores, revisiones y porque no decirlo, rectificaciones con respecto al pasado y a las personas y actores sociales y culturales con los que se fue injusto. Un ejemplo es que la revolución ha sido capaz de cambiar en 180 grados su política acerca de la homosexualidad, hoy en Cuba, la hija de Raúl Castro lidera el movimiento de defensa de la homosexualidad. Ayer, hace veinte o treinta años, los homosexuales y lesbianas eran perseguidos de manera inclemente. El caso de Reynaldo Arenas es un ejemplo dramático de aquello.

Por lo mismo, yo observo que la crítica y la protesta de Pablo Milanés tiene un elemento de esperanza propia, en el sentido de que él cree, a pesar de su ácida postura hoy, que su mensaje y acciones podrán encontrar eco sino en los cuadro y dirigentes más viejos, en aquellos comunistas más jóvenes que saben y quieren y está por verse si pueden, realizar un cambio más profundo que los prometidos por Raúl Castro.

Detecté el mismo tono en las críticas de Celia Hart e incluso en la de Yoani Sánchez, que muestra sin lugar a dudas una postura de izquierda, quizás socialdemócrata en su criticas y no como muchos quieren ver, un anticomunismo rabioso como el que efectivamente expresa Gorki, el cantante punk más duro y confrontacional de La Habana y que estuvo preso hace muy poco.

Este artículo no desea quedar en el limbo de la medianía. En mi caso, que he militado política y culturalmente en la izquierda chilena desde hace ya 28 años, no puedo situar el discurso, ni lo quiero hacer, desde las trincheras de la disidencia histórica, como Jorge Edwards en su Persona non grata, y menos, dese el anticomunismo primitivo, no podría ser.

Pero tampoco deseo apoyar a rajatabla, como una especie de mirada religiosa ciega, a lo que considero hoy un neo estalinismo teórico y práctico. Es cuestión y los invito a ver, el video de la Bienal de Arte de la Habana de este año en youtube, como la gente clamaba con temor, Libertad, así sin retoques.

Deseo y lo hago hoy, apoyar el proceso de la Revolución Cubana desde la izquierda crítica de Pablo Milanés, de Celia Hart, de Yoani Sánchez, de José Saramago y de Eduardo Galeano quienes disintieron claramente junto a Pablo de la sentencia de pena de muerte, hace algunos años, contra jóvenes cubanos que intentaron escapar de la Isla, y con quienes con orgullo he compartido en Portada de la Revista La Jiribilla 149, también junto al poeta y Director de la Casa de Las Américas, Fernández Retamar, el homenaje necesario a Mario Benedetti, por motivo de su fallecimiento.

Deseo apoyar a la Revolución cubana, desde los sectores de la cultura exiliados, que no se han puesto jamás en las trincheras de la extrema derecha, deseo apoyar a la Revolución, desde los sectores críticos al interior del propio partido comunista de Cuba, los que están allí y los defenestrados, y de todos aquellos que claman un cambio revolucionario al interior de Cuba, desde el régimen de la Revolución y no desde la socialdemocracia ni la derecha, ni desde el capitalismo remozado o no.

Porque hay que decirlo, sólo una Revolución democrática desde el interior de la revolución cubana,liderada por la izquierda cubana revolucionaria, liderada por los sectores jóvenes del comunismo cubano, dará garantías sin solución de continuidad, de preservar los logros obtenidos, de que la población y vastos sectores reencanten los sueños y las esperanzas, para mejorar la vida propia, individual y colectiva y darle nuevos bríos a un proceso histórico inigualable en América latina y el Caribe.

Sólo una Revolución al interior de la Revolución, dará inicio a un proceso de democratización desde las masas y la sociedad civil, que logre frenar los intentos del capitalismo salvaje en la Isla o al fascismo como el de Honduras y darle continuidad y proyección al mayor proyecto de cambios radicales de toda América, que inauguraran heroicamente hace 50 años los barbudos de la Sierra Maestra.

2 jul. 2009

Hermanos en la poesía...y en la vida



Tengo una anécdota dolorosa con respecto a Jorge Teillier, yo recién me había separado, la primera vez, y vivía en el barrio Matta, no tenía plata para ir a buscar a mi hija, ni para alimentarla, ni darle calor, sólo 200 pesos, me compré un raspe, en un viejo kiosco pobre, y me gané 5000. Entonces viajé como una hora a Puente Alto, llovía muchísimo, recogí a mi hija de 3 años, era yo, el paraguas, ella y su bolsito rosado, la cargaba en brazos, lloró todo el trayecto desde Puente Alto al lugar donde nos dirigíamos. Me baje en una estación de metro para tomar otra micro, era un viaje de locos, pero en la casa que me recibirían, había calor, comida y amor para ambos, en esos días tristes, para ambos.Y cuando tomaba la micro en esa estación, vi en la vereda, en la berma, a Jorge Teillier durmiendo la borrachera, mojado entero. No podía realmente ayudarlo, mi hija en brazos, el paraguas, su bolsito, su llanto. Le grite Jorge, Jorge, allí nadie lo conocía, no había visto su foto o acaso nadie leía sus poemas en ese individualista y demoníaco barrio alto, sólo era para el resto, un borracho, un vagabundo. Jorge, Jorge, le grité muchas veces, no despertó nunca, le puse 1000 pesos en la chaqueta, pensé que podrían servirle cuando despertara, nunca lo supe, y le dije a mi hija aún guagua, el es un poeta y no podemos ayudarlo ahora, no podía ayudarlo, no podía... Quizás fue un aviso de poeta a aprendiz de poeta, opté por mi hija, llovía demasiado, pero me quedó la culpa y el sabor amargo de no poder alzarlo y acompañarlo hasta su casa. Esta es primera vez que cuento esta historia, y también se la mandé a una amiga por correo electrónico, para compartir la pena, para que nos sirva a los hermanos y hermanas de los dolores del alma, no sólo a ver la miseria de la vida, sino a partir de ella reconstruirla, primero para nosotros mismos y luego, si es posible, para los que amamos.