Ando en Alto Cielo

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5 sept. 2011

Felipe Cubillos o la Derecha Mística


x Fesal Chain

Durante más de un año me he dedicado a escuchar Radio Agricultura, una emisora que representa en su estado más puro el pensamiento de la derecha chilena. Lo he hecho como un ejercicio profundo de tolerancia, pero también para ser capaz de comprender la lógica interna de un sector social que hoy domina teórica y prácticamente amplios espacios y dimensiones del quehacer nacional. Así escucho entre otros programas, “Conectados con Agricultura” conducido por Sergio "Checho" Hirane y sus panelistas. Entre ellos, escuché algunas veces a Felipe Cubillos, empresario e hijo de Hernán Cubillos Sallato, ex Ministro de Pinochet y que desde la "Cofradía Náutica del Pacífico Austral" y que junto a José Toribio Merino, Patricio Carvajal y Roberto Kelly, fue uno de los organizadores del golpe militar de 1973. También hermano de Marcela quien fuera diputada por la UDI y actual pareja de Andrés Allamand, Ministro de Defensa.

En una de las conversaciones entre Felipe Cubillos y Sergio "Checho" Hirane, me llamó muchísimo la atención cierto "elan" o espíritu del primero, que se expresaba en un lenguaje "desapegado" de la realidad sobre la que se discutía. A diferencia de Hirane que siempre apasionado tomaba posición frontal y confrontacional con respecto al tema, Cubillos insistía una y otra vez en "salirse" o "despegarse" de la discusión, para insistir en un proyecto social específico de equipamiento computacional en una zona devastada por el terremoto. En el mismo programa fue entrevistada una niña en edad escolar que agradecía el esfuerzo del equipo de trabajo de Cubillos.

Para mí y para muchos chilenos, no es novedad el discurso y la acción de un sector de la clase dominante, que basado en una mirada y creencias propias del catolicismo integrista, realiza con mucha fuerza y convicción emprendimientos personales y en pequeños grupos, para suplir necesidades de los sectores más pobres y marginados de la sociedad chilena.

"Empresas Solidarias" es el eje y al vez el resultado del pensamiento de Cubillos. Una ecuación, desde donde se plantea posible y efectivo que aquellos que a lo largo de al menos los últimos 40 años se han enriquecido gracias al moderno capitalismo chileno y su modelo ultraliberal, deben y pueden desde su propio bienestar y éxito trabajar para entregar a aquellos que han perdido o nunca han tenido bienestar, las herramientas privilegiadas con las que cuentan (y que presuntamente les han permitido ser exitosos), para que puedan surgir de su pobreza o total marginación.

Sin embargo en esta ecuación se hace abstracción total de una cuestión fundamental. De que es el propio sistema y en especial el tipo de modelo económico, implantado por el pinochetismo, el que permite el enriquecimiento multimillonario de algunos pocos, a costa tanto del empobrecimiento o carencias de millones. Ecuación que por su misma abstracción (u omisión si se quiere) establece una fenomenal dominación teórica y muy práctica, de que sólo es posible paliar (en una primera etapa), las externalidades negativas del modelo con voluntad individual, capacidad emprendedora e ideas renovadoras de aquellos que beneficiados del sistema, los los enriquecidos financiera y culturalmente son capaces de volcarse en programas y proyectos de acción e intervención social en los sectores pobres.

El Ideario de Felipe Cubillos representa a un sector de la clase dominante, que cree profundamente en estos valores mencionados y a la vez que en una segunda etapa más decisiva, dichos valores y acciones reformadoras pueden permear la mentalidad y voluntad de los beneficiarios de la primera etapa, generando así en el mundo popular capacidades propias de superación de su pobreza, siendo estos copartícipes de un ideario de transformación social propia a partir de un cambio de la propia mentalidad.

Así Felipe Cubillos representa como imagen hoy, como probablemente lo representó Miguel Kast en el pasado, lo más granado del pensamiento integrista y corporativo del capitalismo popular, de la implementación de la lógica empresarial en la reforma de las desigualdades sociales y a su vez, como algo mucho más trascendente, la creencia y vocación de un sector de la burguesía financiera por establecer diálogo, cooperación y una acción social mancomunada entre dominantes y dominados. El esfuerzo de este sector social por romper la lógica de la lucha de clases, comandando la lucha teórica y la acción e intervención social en el mundo de los pobres por parte de privados y privatizando la mentalidad popular. Un megamodelo de lucha individual y social acorde y correspondiente al modelo económico de acumulación financiera.

Debo decirlo, que ese mundo casi ideal y funcional que nos trae a la mano el pinochetismo social, aún a costa de las propias vidas de sus líderes, tal cual lo confirmó en su tarea Felipe Cubillos, no me gusta, primero porque nació a sangre y fuego un 11 de septiembre de 1973, contra muchas vidas y contra todo lo que fuera un proyecto comunitario que apuntara a frenar el enriquecimiento de la minoría y la participación real de las mayorías tanto en el mundo económico como político, y también porque efectivamente la abstracción de Cubillos, al esconder las causas fundamentales de la desigualdad, también hace ilusoria la solución propuesta. Como lo dijo alguna vez el Padre Alberto Hurtado la caridad termina donde comienza la justicia. La heroicidad evidente de personas como Felipe Cubillos y el arrojo y del equipo desaparecido de Desafío Levantemos Chile, no esconde de modo alguno a ojos de quienes lo analizamos, el proyecto de moderna caridad capitalista de élite.

Sin embargo, y también debo decirlo, que estas enormes capacidades del sector social que tan bien expresa Felipe Cubillos y su equipo trabajo, de abstraerse muchas veces de los mecanismos profundos de la desigualdad y de no quedarse allí detenidos, para emplazar literalmente contra viento y marea proyectos concretos en terreno y con las personas reales, marcan el rumbo de una derecha mística, con un conocimiento y acción capaz de seducir a las mayorías populares o al menos a grandes segmentos del mundo popular invitándolos a la utopía de mejorar sus condiciones de vida desde la voluntad de un cambio de mentalidad y de la obtención de nuevas herramientas de gestión. Capacidades de las cuales la izquierda chilena carece completamente hoy, y que en su periplo de derrota y sufrimiento bajo los dominante, tampoco ha podido reinventar en aras de una mirada detenida en las causas de la pobreza y la desigualdad y muy poco focalizada en las capacidades propias que podemos emplazar junto al mundo popular al respecto. Hace mucho tiempo que llegó la hora de dejar de subestimar a nuestros adversarios.