Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo

6 ene. 2013

CANTO AL WAJ MAPU LIBRO COMPLETO


Fotografía de Marcelo Montecinos


Fesal Chain


Al pueblo Mapuche

***

Clamo al cielo

Clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino,
clamo al cielo
y me desentono
me escondo
me arrastro sobre mis pasos
soy Edipo sacándome los ojos
con los broches del vestido de Yocasta.

Escucho a los hombres
en el foro
dándose de palmaditas
en la espalda
celebrando sus miserias
coreando sus alabanzas.

Y yo
clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino
soy Edipo sacándome los ojos
con los broches
del vestido de Yocasta.

Y ciego
sin aquellos ojos
del que no ha visto nunca
desde mis cuencas siderales
miro en la profundidad
de las Tierras del Norte
el fuego, la tristeza
los hombres armados
hasta los dientes,
que vienen a matar
a mis hijos
a socavar
el surco
y la gramíneas
a violar mujeres
y despedazar
los pechos
de la juventud temprana.

Y detrás
de los malditos ejércitos
malditos
de la invasión en muchedumbre,
veo conversar festivamente
a los hombres del foro
a los mediocres hombres
de la polis
con togas y perfumes
dándose de palmaditas
en la espalda
celebrando sus miserias
coreando sus alabanzas.

Y yo
clamo al cielo
que desangrado
se amamanta de los hijos
huyendo de su destino
clamo al cielo y me desentono
me escondo
me arrastro sobre mis pasos
esperando
el viento bueno del sur.

***

Oda al pueblo de Chile

Pueblo mío
que arrastra
sus pies por las mañanas
en la vieja cocina
de la madre enferma,
pueblo mío que camina
sobre la larga y angosta
franja de tierra,
pueblo mío encerrado
en oscuro bodegón
y mueca dialéctica,
escucha los lamentos en sordina
de los muertos de ayer
de los quemados de ayer
de los degollados de ayer,
de aquellos colgados
en el pau de arara,
parrillados sin clemencia
hechos jirones
de carne húmeda
e hilos de baba coagulada,
escucha los lamentos en sordina
de los encerrados en estadios
y en las casas secretas de la DINA,
escucha los lamentos
de los desaparecidos en la calle
como nubes evaporadas
de un cielo inexistente,
pueblo mío
vecinas pobres
barriendo tierra en los barrios
de la patria,
niños queridos
caminando temprano a la escuela,
cansadas profesoras primarias,
obreros
recorriendo la capital en bicicleta,
mujeres viejas
que han olvidado su rostro,
caballeros grises
que toman café
mirando las piernas
de las nuevas proletarias,
escuchen el susurro en sus oídos
de los muertos de ayer que gimotean,
escuchen y miren lo que hacen
los nuevos traidores de Chile
los Pérez Yoma, los Rosende
los Carvajal, los Tironi,
los Viera -Gallo y sus secuaces,
los parlamentarios de pacotilla
los funcionarios obsecuentes
de un gobierno decadente,
los funcionarios de inteligencia
del régimen socialdemócrata
liberal,
lo que hacen los hombres
del orden y de la paz de cementerios,
todos han incumplido la promesa
se han vestido de nuevo ropaje
y chucherías,
para seguir matando hermanos
y baleando niños
y ocupando escuelas
al sur de Chile,
para seguir mintiendo
y escondiendo
sus verdaderos intereses
sus prebendas,
con artilugios y cuencas de colores
con bonos y canciones,
para mantener sus riquezas
sus negocios y privilegios,
oh pueblo mío
despierta de una vez
del largo sueño
embrutecedor
en que te encuentras,
escucha a los muertos de ayer
escucha
a quienes dieron su sangre
en las trincheras
y en las catacumbas
del horror,
escucha pueblo mío
no te escondas
en tu trabajo habitual
ni en tus
necesidades públicas,
despierta
despierta pueblo amado,
no dejes que en nombre
de una democracia
de plástico y tarjetas de crédito,
de una democracia vacía
de meros votantes y clientes,
que en nombre
de la simpatía y de la risa
presidencial,
que en nombre de las promesas
que no llegan,
te escondan la realidad real
la trágica realidad real
de los nuevos muertos
de los nuevos perseguidos
y humillados de la tierra,
de los nuevos marginados
y silenciados
de la economía mercantil
de bucaneros y piratas,
de los nuevos entristecidos
y condenados de la cultura
y la palabra,
despierta pueblo mío
levanta tu coraje
que se esconde
en la lucha obligatoria
por el pan de cada día
negado por los viejos y nuevos ricos
y su séquito de alimañas,
levántate pueblo mío amado
y haz que los multicolores
dominadores de la alegría,
se arrodillen frente
a tu cuerpo enorme,
arrepentidos
del engaño
y la ignominia.

***

Al sur del sur

Al sur del sur
al sur del sur
perdigones en el alma
perdigones en el alma
oh si amor,
perdigones en el alma
y el bello niño
que corre por el bosque
y tras él
la maquinaria
la maquinaria
un fusil caliente
un fusil caliente
humareda como polvo
de pimienta por el bosque
sin la princesa en flor
sin el copihue detenido
colgando de la bóveda
de un sueño.
Y al sur del sur,
en tu casa
dueña de todo
caballero dueño de ella
cae el fino delgado
hilo de te
sobre la taza,
cuando la ventana
refleja la mano posada
sobre la tetera
de porcelana
tenue
suave
agua que cae sobre blanca taza.
Y al sur del sur
al sur del sur
perdigones en el alma
el niño que corre
por el bosque
y tras él
un fusil caliente
un fusil caliente
la maquinaria
la maquinaria
un fusil caliente
un fusil caliente
humareda por el bosque
sin el copihue detenido
colgando de la bóveda de un sueño.

***

De tantas décadas adoloridos

De tantas décadas adoloridos
y creyendo
en la nueva vida que vendría,
hoy cercados por monedas y discursos
llenos de presos y niños de rodillas
somos mero blanco
de los tiros concertados,
de una economía para pocos
y una política de viejos de mierda
fruncidos y arreglados,
valiente afrenta que nos llama
enorme epopeya que nos resta.

***

En el patio de la escuela...
A nuestros 8 hermanitos mapuche de Temucuicui.

Leo la noticia
de Temucuicui
la leo con pesar
y me duele el pecho
el centro del pecho,
me duele la sien derecha
me duele la sien izquierda
y arden mis ojos
compatriotas.

Recuerdo mi niñez
en el Temuco de ayer,
bailando al amoroso
Rolando Alarcón
con mis compañeritos
de la escuela:

"Señores, vengo a cantar
de una fortaleza bella
con torres de pizarrón,
con torres de pizarrón,
muros de tiza y estrella". (1)

Y veo hoy a esos niños
de Temucuicui
a esos hermanitos
de Temucuicui
sólo bailando el horror
sólo bailando el dolor
de cada perdigón
en sus cuerpos morenos.

Y si nosotros
los niños de ayer
sonreíamos al sol
reíamos a la luna
maravillada
con nuestras manitos
y rondas, cantando felices:

"Mis soldados son pequeños
de ojos negros, verdes, azules.
Pasan la vida cantando,
sueñan con mares y nubes", (2)

hoy los niños de Temucuicui
nuestros hermanitos de Temucuicui
son perforados por balines,
obligados a una mueca triste
con la hierba ardiendo
en sus manos redondas de tierra.

Porque si nosotros
los niños de ayer
los de la unidad popular
bailábamos refalosa
en el patio de la escuela,
y nuestro pañuelo al viento iba
como florida bandera, (3)

hoy, bajo el cielo
de humaredas de Temucuicui
si nuestros niños mapuche
bailan refalosa
en el patio de la escuela
esta democracia
de mierda
los celebra con armas
y bombas
y les amarran
a la maestra...


* 1, 2 y 3 de "En el patio de la escuela, de Rolando Alarcón".

***

Poncho de castilla verde

Cuando Temuco era un pueblo triste,
los niños que jugábamos bajo su lluvia,
sabíamos que siempre sería un pueblo triste,
negras las cordilleras,
rojo sangre los campos y sus cercos,
por eso los niños de Temuco,
tenemos siempre la mirada asombrada,
despavorida,
como viendo la muerte
mucho antes de que llegue,
porque siempre sabemos que viene,
con su poncho de castilla verde.

***

TRES CANTOS PARA LAS MUJERES
Y HOMBRES DE LA TIERRA.

TANTOS LAUTARO

Lemún
Katrileo
(Enciende la hoguera
Lautaro en la noche).
Lemún
Katrileo.
(Que ya sopla el viento
de nieve y de muerte).
Lemún
Katrileo.
(Acecha la tierra
que ayer fuera tuya).
Lemún
Katrileo
(Y corre los cercos
prepara la estrella).
Lemún
Katrileo.
(Tu Espíritu, hermano
avanza con ellos
avanza con ellos
avanza con ellos).
Lemún
Katrileo.
Lemún
Katrileo.

***

EL LLAIMA

Aulla socavón
escupe fuego
por Ranquil,
aulla socavón
escupe fuego
por los muertos
de hace dos días
de ayer
de ahora mismo,
aulla socavón
escupe fuego
por tu Arauco
que ya tiene tantas
y tantas penas,
aulla
socavón
aulla
escupe fuego.

***

EN UN LIBRO
A Esteban Coñoman

En un libro pequeño
que alguna vez
fuera de la biblioteca
del cura Puga,
que me dejó por la mañana
muy temprano
mi hermano, mi amigo
Esteban Coñoman,
en aquel pequeño libro
sobre la iglesia popular
me encontré un marcador
que dice:

"Tú mismo
floreces
donde
haz
sembrado".

Nada es simple
nada ocasional
nada es al azar.

Porque
el pueblo
de mi hermano
de mi amigo,
hoy martirizado
masacrado
asesinado
por mano policial
mandatada
por el estado criminal,
ese pueblo
florecerá
florecerá
porque ha sembrado,
porque cada mano
de la mujer
que se ha hundido
sobre la tierra
y que hoy grita
destemplada
sobre los cielos
de temucuicui,
porque cada mano
de hombre viejo
de hombre joven
que se ha hundido
sobre la tierra
y que hoy hace zumbar
la antigua onda
en el viento
de temucuicui,
recogerá el fruto,
del árbol de la memoria
y de la historia
y se erguirán los cuerpos
mutilados
de Galvarino
de Caupolicán
y de Lautaro,
de Suárez Marihuan
de Lemún
y Huentecura Llancaleo,
de Díaz Necul
de Collihuin Catril
y Catrileo,
de Cariqueo

y de Jaime Facundo
Mendoza Collío.

Nada es simple
nada ocasional
nada es al azar.

Ni que fuera
mi amigo Esteban
el que me dejara un libro
sobre la iglesia de los pobres,
ni que en su interior
el lenguaje
de la tierra
clamara esta mañana.

Porque renacerá
nuestro pueblo
milenario,

renacerá
porque ellos y sus hijos
y los hijos de sus hijos
son la semilla
y son el fruto prometido.


Héctor Llaitul vuelas con el viento

Héctor Llaitul
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
Llaitul
guerrero
que vuelas con el viento
arrastras la tempestad
dejando caer suavemente
las semillas en cada poro
del Pvje Mapu
Héctor Llaitul
frente limpia
pecho a las balas
tu muerte no es sólo tu muerte
tu vida no es sólo tu vida
tu lucha no es sólo tu lucha
gran guerrero celeste
volando junto al viento
vas.


Viejos graznidos

He salido esta noche de hambre
y guerreros que acechan
tan solo a comprar cigarrillos,
los barcos en la bahía fulguraban
como estrellas vacías,
los jóvenes conversaban
en las esquinas
tomando vino en caja,
al llegar a mi casa
la ventana se abrió
con un golpe de viento,
que me trajo, ciertamente,
aullidos de hombres,
y entonces recordé
aquel verso del Grímnismál
de Snorri Sturluson,
donde Huginn el cuervo del pensamiento
y Muninn el cuervo de la memoria
graznaban al alba,:
"vuelan todos los días
alrededor del mundo
temo menos por Huginn
de que no regrese,
aún más temo por Muninn."(1)

(1) Edda poética - Grímnismál, estrofa 20


Axis Mundi

Sostengo en mi mano izquierda
la cruz de Canelo
amarrada con lana roja,
mis pupilas atraviesan
el plano horizontal de la tierra,
a ras y allende el mar
hasta llegar a los lejanos cerros
que centellean,
mi pequeña cruz de Canelo
se interna entonces
a través de mis pies desnudos
en la profunda tierra
en el inframundo,
y a la par
simultánea y orgullosa
se eleva enorme
hasta alcanzar sin alas
los cuatro cielos,
mi cruz
mi pequeña cruz
de Canelo,
amarrada con lana roja.


Soy la sangre de la tierra

Que no proviene de mi boca
la voz de la muerte y su venganza,
ni salta mi sombra tras su presa
buscando la carne en su vasija,
pues soy aquel que permanece
y que ni muerte ni sombra tiene,
soy la lengua que palpita
y la sangre de esta tierra,
viajando de corazón a sienes.


Ay hermano hermano

Ay hermano hermano de la tierra, necesito escribir el poema mayor
de tu epopeya, la enorme magnitud de tu martirio y de tu lucha,
y sin embargo en esta noche, en esta enorme noche, en esta ciega noche
de golpes sin sonidos, y temporales sordos estoy anestesiado,
ya no hay aire en mi escondrijo, porque no sé de tus dolores,
ni cómo y cuándo tu musculatura se retuerce, o si tus ojos milenarios
se han hundido, o si tu lengua sin el trompe se ha secado,
como un hilo de charqui tras la traquea y la faringe, no lo sé,
no puedo saberlo en este instante, estoy solo y caigo como agua sin su sangre,
y angustio mi cuerpo en la pieza de madera sin retorno,
girando sobre un espiral desesperado, por tu grito amasijo y desamparo,
y no sé cómo acompañarte, hermano ay hermano en tu foresta,
y nadie sabe exactamente cómo, y carecemos de instrumentos,
no tenemos instrumentos, no reunimos materiales,
y ya no sirven las palabras, y si inventáramos el lenguaje total de la existencia,
el más exacto y más terrible, para cambiar la vida que se pudre,
nos faltarían sílabas y versos, nos faltarían estrofas y sintagmas,
nos faltarían paradigmas y papeles, y ni todas las piedras ni paredes,
ni todos los asfaltos y columnas bastarían,
para trocar el dolor del nervio y la miseria,
y sin embargo es mi escritura lo único que tengo,
es la tira de cuero, que hago silbar para lanzar la piedra, es la flecha
y la cabalgadura y sus espumas, es el grito y el ropaje que me cubre de la lluvia,
pero sé que no bastan mis palabras, no bastan mis palabras,
no bastan mis palabras, en este tiempo de feroces animales
que se comen a la madre, tiempo negro en que todo se hace inmenso,
superior a nuestras insignificantes voluntades, a nuestros actos inservibles,
porque toda la vida se hace nada, porque toda la vida se hace nada,
toda la asquerosa vida que tenemos se hará nada si tú, ay hermano hermano,
mueres de soledades y de hambre.


Nota: Cuando hablamos del Waj Mapu no nos referimos solamente a la tierra que vuela con el viento sino a todo el cosmos, formado por el Wenu Mapu , Naq Mapu, Pvje Mapu y Miñce Mapu. Cada uno de estos espacios junto con el Meli Wixan Mapu, los cuatro puntos de la tierra -tambien llamado Meli Ñom Mapu -, conforman el Waj Mapu.

Enlace: http://hemisphericinstitute.org/cuaderno/pewma/Eje%202.1.htm