Londres 38 clases por la mañana
Hago clases al lado
de Londres 38
15 o 18 estudiantes
me escuchan por la mañana,
conversamos sobre el mundo real
conversamos de la vida escondida
tras el mundo imaginario
que nos venden,
mundo imaginario de palabras
mundo imaginario de sombras
y luces centelleantes.
Hago clases al lado
de Londres 38
en la vereda
frente al edifico
hay placas
muchas placas
que son una y otra vez pisoteadas
por los transeúntes,
con los nombres
de los 96 que allí desaparecieron,
la casa está muerta
una placa mayor oxidada
dice que es monumento nacional
lindo monumento abandonado
flor de monumento
mirad la casa muerta
mirad la casa vieja
mirad sus paredes húmedas
y el olvido que la rodea
y la embarga.
Hago clases en el número 46
o algo así
al lado de Londres 38
la casa de las torturas
y de los gritos en sordina
y entonces cuando hablaba
por la mañana
de la vida escondida
tras el mundo imaginario
que nos venden,
me acordé de todos ellos
de todas ellas y de los niños muertos.
Y me emocioné abruptamente
sentí un mareo y un viento frío
por mi espalda
y sentí un muerto que volaba,
sonó la campana
les dije a los que me escuchaban
que ya era hora,
que ya había que salir de esta sala
que volveríamos en un rato,
y entonces,
escondí mi pena
escondí mi humanidad
que quería salir dando gritos
por los ojales de mi camisa.
Y volví a sentir un viento frío
volví a sentir al muerto enorme
que volaba.