Ando en Alto Cielo

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20 sept. 2009

Conversación con Marcos Ana


Fesal Chain


Ahora resulta Marcos Ana
que soy un metafísico,
de ahistorico talante
demasiado crítico
querido amigo viejo.

Pero tú me dijiste ayer:
"Triste es luchar en una misma casa,
romper la mesa donde el pan se come,
vivir entre paredes, enfrentados
tercamente en un mismo territorio".

Es que esa es mi patria
a veces, de repente,
como España,
de conjurados necios
y ciegos pensadores,
viviendo en casa oscura
con mirada túnel
sin destellos.

Ahora resulta Marcos Ana
que soy un neoconservador
colmado de beatería
revolucionaria
lleno de triste moralina,
eso resulta que soy yo
querido amigo viejo.

Pero tu me dijiste hoy
en la penumbra:
"Soñar; siempre soñar,
con banderas y besos,
la libertad y el aire
soplando en mi cabello".

Y así
entre tu susurro
y la fácil descalificación
de los enanos,
me levanto temprano
a preparar el alimento,
negándome en virtud
querido Marcos Ana
a dejar mis alas en suspenso.

Entonces
te apareces de nuevo
por la pieza
llena de libros
y de humo,
me interpelas:
"Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre".

Y me reconozco
nuevamente,
que yo no quiero comer
del mismo plato
de los nuevos liberales
progresistas modernos
capellanes,
que yo no quiero.

Que yo no quiero
acompañarlos en sus viajes
y chocar mis codos
con sus codos
en la mesa mayor
del pragmatismo,
que yo no quiero.

Que otros
se llenen la boca de discursos
con un pueblo abstracto, inexistente,
porque yo, vuelvo mi cuerpo entero
Marcos Ana, mi amado amigo viejo
al pueblo real carne y nervadura.

A ese pueblo
tan real y tan concreto
que come en mi casa
la comida y el pan
que preparo con mis manos
cada día,
eso quiero
eso quiero
eso quiero
amado amigo, compañero.