Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo

28 ene. 2010

Variaciones libres en torno a Desapariciones de Rubén Blades

Fesal Chain

"¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales".

Busca
en la boca
de quien
los trae a la mesa,
y los abraza sin pena.

Busca en la mirada
de sus herederos,
y de los que vendrán
tras sus sueños.

"¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales".

Si cae el olvido
sobre espinas y rosas,
y sobre la mente
de nuestros amigos.

"¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que lo trae el pensamiento".

Cada vez que una foto
recorre tu frente,
o se pega en tu pecho
lleno de lamentos.

Cada vez que el nombre bendito
se dice en la calle,
se grita y susurra
traspasa rincones,
y sin monumentos.

Cuando tu hijo, tu nieto
mujeres y niños
dibujan su rostro
aunque caiga la tarde.

Cada vez que te ríes
con su risa pareja,
o te enojas
con sus desaciertos,
y te deslumbras
con sus bellas proezas.

"¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro".

Se le escucha
en silencio
mirando sus ojos,
con todo tu afecto
acariciándole el pelo,
besando sus manos
soplando tu aliento,
porque aún
aún
está contigo,
aún sigue siendo.


No, no, no

Fesal Chain


"No es el de al lado, no
eres tú mismo
sí..."
Silvio Rodriguez



Cadalso
pfff,
cadalso,
pfff,

la mano que se muestra en la abertura
mínima de entre suelo y puerta,
antes del magno evento,

de sangre si, si, si,

no es la mano de un otro
abaratado,
que se descalabra
en el cadalso

no, no ,no,

"no es el de al lado, no
eres tú mismo,
sí..."

Cadalso,
pfff,
cadalso,
pfff


no mero tablado
arquitectónico,
sino tu grito
en la carencia
sin poder,

entrando
por el oído de tu madre,
que muere tu muerte
que muerte tu muerte,

pfff.


Lengua y caparazón...

Fesal Chain

"Créeme
cuando te diga
que el amor me espanta..."

(Vicente Feliú)


Nada de aquello
pronunciado
desde tu lengua
y paladar coraje soy,
nada,
nada de aquello
que miraste
desde tus grandes
soles de crin
y de galope,
nada,
nada de aquello
que viste
en tu derrota soy,
nada,
puesto que no fui
sino destello
y trozo vidrioso
de recuento,
puesto que no fui
más que otro mar
irrepetible
girando
sobre tu deseo,
nada más.


La estatua de sal desapareció con el mar

Fesal Chain

"Estoy buscando una palabra
en el umbral
de tu misterio..."

Silvio Rodriguez



La estatua de sal
desapareció con el mar
se deshizo,
y la muerte
no me llamó a mí
no lo hizo,
tu boca y tus ojos
espantados
no maravillan
al presente,
los pájaros
te esperan
y no vuelas,
niña que flotas
sobre cuerdas
de una guitarra
de arena.

La muerte no me llamó
no lo hizo,
y me desgarro
la piel,
en el intento
de la desaparición
de mi intelecto.

Niña que has hecho
sino desgranar
mi estúpida batalla,
desordenando
recónditos planes,
como quien pasa
la mano por el pelo
de otro niño,
con un tambor
de estrellas
y un rifle perdido
de madera,


después del putrefacto
golpe,
que nos hermana
en nuestro infierno.








Como esperando abril

"Luego entro los ojos
chorreando esa luz de infinito,
y es cuando necesito
un perro, un bastón, una mano, una fe.
Y tú pasas tocando
el frío con suave silencio
y, ciego, te sentencio
a que nombres todo lo que ahora no sé."

Como esperando abril, Silvio Rodríguez, 1975.


Conversaciones de tardes de calor con un amigo viejo. La primera vez que lo vi fue frente a la Casa Central de la Universidad Católica de Valparaíso, me preguntó si sabía de radio o más bien recordó que yo había dicho por ahí que había sido en mi niñez el Director de la Radio del colegio. Era un pretexto lo de mi amigo, para invitarme a las reuniones de los socialistas en Valparaíso.

También recuerdo una vez que yo andaba deprimido y él fue a la pensión donde yo pasaba mis días y mis noches, con un sanguche de mortadela de regalo. No se justificaba mi hambre sino porque andaba trastabillando mi existencia, pues tenía más recursos que cualquiera de mis compañeros de escuela. Pero no sólo de pan vive el hombre o dicho de otro modo, el dinero no sirve sino uno no es capaz de poner en marcha todas su fuerzas y potencialidades, con la cabeza en alto.

Me recuerdo de todo aquello, pues mi viejo amigo me ha llamado hoy. Y raramente se ha repetido la vieja conversación, la vieja situación de ayer cuando en mi adolescencia, me sentaba en una vieja silla de madera a mirar el mar, como esperando abril.

Mi amigo tiene un olfato enorme para hacer plata, acaso ha sido su historia de niñez entre cerros y volantines, lo que hizo que fuera un luchador casi innato. Por mi parte y como decía el Gitano Rodriguez, mi origen clasemediero y educado en colegio burgués , realmente no me otorgó la fuerza del busquilla y del pillo en buena lid. No acuso a mi amigo de nada, no se malentienda, todo lo contrario. Creo que esa capacidad de buscar-encontrar, de intercambiar y ganar, se la merece, y no tiene mucho que ver con neo liberalismos ni economías , sino con la necesaria y tan preciada autonomía de la que yo hablo y escribo tanto.

Mi amigo tiene un olfato para la amistad. Es decir intuye entre lineas cuando mis escritos son verdaderas creaciones que nacen de lo profundo de lo humano y cuando no son más que rabietas y vueltas de tuerca a la misma dura realidad que me ha tocado vivir y que a su vez he construido con endebles mecanos de madera, a través de mi y desde mi para otros y otras.

Es cierto, como decía Billy The Kid, lo único que quiero es salir de aquí, pero el aquí no es un barrio, ni una mujer, ni una actividad concreta. El aquí es el mí mismo, soy yo. Ardua lucha por la individuación incompleta. Salir de la cárcel que me he construido a lo largo de los años. No es la celda de la literatura, que más bien es lo único que tiene llave. Es la celda enorme de la insatisfacción permanente. Claro para quienes leen puede ser una especie de farol en las tinieblas, una mirada que no tienen, que los hace divagar y pensar en nuevos derroteros, pero para quien escribe, es a su vez el sempiterno caracol de sueños, la permanente huida errada hacia al Minotauro.

No puedo ni debo culpar al mundo de mis experiencias y miradas. El mundo simplemente es la constante, la variable, el vector fundamental somos nosotros mismos, eso yo lo sé muy bien. Debo salir de mí, como dice mi amigo querido. Pero para conversar y ponernos en la misma linea del mismo horizonte curvo de una tierra baldía, al decir de Eliot, también mi amigo debe reconocer al menos una cosa, nuestra patria se ha construido sobre monedas y tintineos y a lo sumo sobre amistades del mismo barco donde es la marina mercante la que campea. Entonces también es cierto,que la soledad rebelde que me he puesto como chaqueta barata, cobra sus desparpajos y deudas, violentamente.

Amigo mio, tu mirada que supera el ojo, es cierta, pero mi boca también lo es, la lucha es ardua y no podemos dudar en el combate, pero recuerda una y otra vez que los marineros en este tiempo ido, olvidaron también a sus compañeros de ruta y las viejas canciones que cantábamos y bailábamos en la cubierta, mientras moría el Albatros. Los viejos marinos olvidaron cuan iguales eramos realmente.

Mientras tanto como el viejo Silvio en su primera canción, de su primer disco, yo se muy bien, muy bien, que:

"Mucho más
allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son
una flor
que le ha nacido a un tren".


27 ene. 2010

Continuar escribiendo, para sobrevivir a la muerte

Fesal Chain

Aquellas personas que no son artistas, rara vez entienden lo que Faulkner plantea como la angustia suprema del creador: "El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo...".Lo ejemplifica descarnadamente, probablemente muchísimo mejor que lo que yo podría hacerlo y por ello ocupo sus palabras.

El sueño, ¿cuál es mi sueño? Cuando era más joven, pensaba un tanto presuntuosamente, que la literatura chilena era por sobre todo una literatura oligarca. Es decir que los grandes novelistas nacionales, aún cuando eran capaces de mostrar la miseria y el sufrimiento del hombre y la mujer común, lo hacían desde la particular mirada de ellos como dominantes. Dominantes que no deseaban serlo o dominantes (valga la reiteración) que deseaban tener una mirada panóptica, más amplia que la de cualquiera que escribe solamente desde y para su tribu.

Así, mi sueño literario era más bien desarrollar una literatura clasemediera, supuestamente inédita. Claro, literatura proletaria no podía ser, ya que no soy proletario, así de simple.Sin embargo, en el intertanto es decir en más de veinte años, me encontré con fantásticos novelistas y narradores, que por supuesto ya habían cumplido la misión. Carlos Cerda, por nombrar al que considero uno de los exponentes más brillantes de una literatura de la clase media chilena. Claudio Giaconi, por nombrar a quien fue capaz de sacarnos abrupta y genialmente de una literatura naturalista. De la proletaria o social, basta con nombrar a Manuel Rojas o a Nicomedes Guzmán.

De esta manera, mi sueño no sólo lo habían soñado otros, sino que lo habían puesto en marcha verdaderos gigantes de la palabra. Por otra parte me adentré en la poesía como un camino "natural", pero la dictadura hizo su trabajo y me convocó a la sociología y la política con la misma pasión con la que me había llamado la palabra. Fueron años de un tira y afloja monumental entre la acción y reflexión política y los textos literarios propios y ajenos. Como decía Volodia Teitelboim al respecto, y guardando las enormes distancias en todo ámbito, la política pasó a ser mi esposa y la literatura mi amante. Pero posteriormente hice una ecuación simple: antes de la dictadura existía en mi la literatura, durante la dictadura, no murió realmente, y posterior a ella, entre evaluaciones de proyectos, estadísticas inferenciales y de correlación y trabajo social comunitario, siguió la literatura empujando el carro interior con una fuerza avasalladora. Así que me dije a mi mismo: la literatura es permanente en ti Fesal.

Pero, ¿que es lo que empuja a la literatura que hay en mi? No podía ser entonces el sueño de hacer nueva literatura que ya existía y acaso esa racionalización, aún cuando ya estaba cumplida por otros, no ha detenido la fuerza y el ímpetu de escribir día a día. Vivimos en un mundo material, no cabe la menor duda, las relaciones sociales se imponen a rajatabla por sobre cualquier consideración.Y es bien sabido que la palabra escrita no es meramente reflejo de aquello, es también una cierta anterioridad a todo. No como sería la existencia del dios de los cristianos, ni como una historia naturalizada, en donde el destino luminoso esta garantizado. Es anterior, como una especie de fuerza intelectual que niega el dolor.

Escribo para superar el dolor. Escribo para negar mi dolor y el de los que me rodean. Ese "de los que me rodean" no es ni mucho menos una opción anterior a mi mismo como un mesías sufriente. Es efecto de la supresión de mi propio dolor. Como me decía Jorge Marchant Lazcano en una breve conversación telefónica, y lo cito esperando no ser infidente, que los escritores somos personas infelices, con nosotros mismos y con los que nos rodea. Y digo yo, pero esta infelicidad no es una insatisfacción egoísta, ni tampoco una incapacidad de superación de nosotros mismos, no es producto de que el mundo no sea como nosotros queramos y de una cierta frustración infantil. No. La infelicidad del escritor es la infelicidad de la supresión de la belleza, del dominio de la fealdad y del sable, como decía Camus.

El mundo se ha ido transformando en una horrible creación humana. Parafraseando a Fidel Castro en la entrevista de Oliver Stone, me temo que no habrá un orden mundial y que todo será ingobernable y lleno de violencia y muerte. Los escritores aborrecemos la fealdad del mundo, no solamente las grandes devastaciones humanas, como los genocidios, la tortura, la muerte, el silenciamiento de las ideas, la cárcel y los psiquiátricos, el dominio de los mediocres, el sufrimiento de los pobres y de las grandes mayorías. También nos parece angustiante las pequeñas miserias a ojo común. La mujer vieja y desdentada pidiendo monedas en la escalera del metro, el niño vagabundo vendiendo flores en las veredas de una ciudad alcoholizada. La juventud popular deambulando por calles oscuras regetoneando y hablando grotescamente, en un argot carcelario muchas veces. El perro pitbull del narcotraficante y al narcotraficante mismo caminando como un perro pitbull por las calles de un país fascista.

Pero sobre todo nos parece aborrecible nuestra propia fealdad, la distancia que podemos imprimir entre las hojas de nuestros libros y nuestra vida cotidiana. Nuestro desamor, nuestras egolatrías, nuestras querellas intestinas, nuestros automatismos y neurosis. Es que el mundo pareciera ser una criatura impulsada por bacterias y demonios, que lucha por no descomponerse y que la salida que ha encontrado es meramente un placebo, una aspirina al dolor de cabeza permanente de los humanos arrastrándose entre seres humanos no dirigiéndose la mirada, con la cabeza en el suelo, como reptiles de un tiempo ido.

Escribo contra toda fealdad y me gustaría que la belleza adornara balcones y plazas, pero no aquella hecha solamente de estatuas y figuras blancas muertas. No. Tampoco aquella de una igualdad radical y de masas siempre luchando contra bestias existentes e inexistentes. Tampoco la de la democracia perfecta, la del ágora en que todos y todas llegan a hermosos acuerdos y a desenterrar el amor definitivo.Nada de aquello ni todo lo contrario. La belleza de un nuevo ser humano, auto convencido de que vale más un diálogo donde esté presente ante todo, la búsqueda del sentido de la vida, del ser de las cosas y de uno mismo, que el obtener y controlar. Pero no es esto el deseo tan típicamente pequeño burgués de la negación de la fealdad como mero maquillaje, como esconder la mierda bajo los callejones o lavar al pobre y perfumarlo con un agua de colonia barata.

Se trata en virtud, de desentrañar la realidad contradictoria, de escudriñar en la más profunda carroña humana y desenterrarla para ponerla al sol y secarla hasta su agonía. Se trata de vernos y verme en la totalidad de nuestras contradicciones y de ser capaces de entender, de que aquello que enarbolamos como principios y valores rectores, no son sino meros deseos de aquello que no somos. No amamos la belleza sino porque no existe realmente, porque somos monstruos sagrados, pero monstruos al fin. No amamos la igualdad sino porque somos desiguales y antagónicos, no amamos la libertad y la fraternidad sino porque somos esclavos de nuestras intensas pulsaciones y dominios pre conscientes y no creamos deseos nuevos y relaciones que los destierren y porque quisiéramos darle una cuchillada metafórica o real a nuestros enemigos y también a nuestros amigos.

El sueño, ¿cuál es mi sueño? ¿Que empuja a la literatura que hay en mi? La necesidad de sobrevivir al mundo muerto y que se descompone día a día y de quedar en la vida de los sobrevivientes con mis textos. Pues como también dice Faulkner: A la vida no le interesa el bien y el mal. (...) Puesto que los seres humanos sólo existen en la vida, tienen que dedicar su tiempo simplemente a estar vivos. La vida es movimiento y el movimiento tiene que ver con lo que hace moverse al hombre, que es la ambición, el poder, el placer. El tiempo que un hombre puede dedicarle a la moralidad, tiene que quitárselo forzosamente al movimiento del que él mismo es parte. Está obligado a elegir entre el bien y el mal tarde o temprano, porque la conciencia moral se lo exige a fin de que pueda vivir consigo mismo el día de mañana. Su conciencia moral es la maldición que tiene que aceptar de los dioses para obtener de éstos el derecho a soñar".

25 ene. 2010

Memorias del Subdesarrollo II

Fesal Chain

Estos son cuatro párrafos del artículo Memoria del Subdesarrollo I, interesante detenerse en ellos e intercalarlos con nuevas reflexiones:

"Hace algunos días me puse ha leer a dos siquiatras que hablaban del sentido de realidad y de la prueba de realidad. La primera es la experiencia afectiva de la realidad, siempre subjetiva e intransferible, la segunda el ejercicio cognitivo y racional sobre la realidad misma y también una puesta a prueba justamente de nuestra experiencia (afectiva)."

El proceso de conocimiento global no es sino en este entendido, una dialéctica entre comprensión cognitiva y comprensión afectiva. Las reuniones de colectivos políticos históricos, por ejemplo, comienzan con la recuperación, no sólo de la memoria del horror, sino también de la memoria del amor. Es necesario en esos encuentros recuperar todo aquello que (nos) convocó y las experiencias hermosas de relaciones sociales solidarias y con una carga afectiva enorme, que permitieron pasar por alto nuestros errores, nuestras debilidades y a su vez valorar todo aquello que era individual y colectivamente nuestras fortalezas y valores. En la izquierda hay muchísimo de la reserva ética de la patria.

Sin embargo las reuniones de colectivos, no son terapias de grupo, y aunque lo fueran, las terapias jamás se quedan en el mundo de los afectos como una ronda interminable de observación afectiva de lo humano. Lo humano es más amplio.

Así, tan necesario como reconocer(nos) en la memoria afectiva y en la visión particular de la realidad, es comenzar a reconocer los procesos y actos en los que efectivamente nos equivocamos ayer y hoy, como agrupaciones de lo político. Nos basta con saber y realzar el amor sino proyectar este amor y esta experiencia subjetiva de militancia en los procesos objetivados y de relaciones hacia un "afuera", hacia la comunidad y la sociedad y como en ella no supimos o no sabemos hacer lo que debíamos hacer o si lo hicimos, como otros fueron vencedores sobre nuestros actos y apuestas.

Es cierto que no es posible conocer la realidad sino es a partir de uno mismo y de las propias experiencias, pero también es cierto que es posible contrastar pensantemente nuestra propia experiencia, no sólo con las experiencias de los demás sino con los procesos de la realidad social en su conjunto. Lo que ayer decíamos, que querer es poder, es absolutamente falso. Querer no es poder, querer es querer, y poder es poder. Por eso que en el fondo, cuando recorremos el camino de la relación dialéctica entre la experiencia propia y la comprensión de esta experiencia y del mundo de las relaciones, más allá de nuestros afectos y emociones, pero pasando por estas, logramos poner al día nuestro querer y nuestro poder, logramos pensar nuevas acciones eficaces.

Yo quiero un Chile más justo, más igual, yo quiero el socialismo en mi patria, yo quiero que ese socialismo sea libertario y no autocrático, yo quiero que la izquierda chilena sea capaz de trabajar unida y comandar el cambio. Pero los procesos que se dan más allá de nuestras voluntades son otros. ¿Como podemos realizar un acoplamiento entre nuestro querer y la realidad social que a veces se aleja tanto de él?

Acaso una respuesta tentativa, es tratar de adecuar nuestros quereres y el valor que les damos a nuestra experiencia y la mirada propia de la realidad, con aquello que efectivamente sucede en nosotros y en los otros y a partir de ello, pensar en lo que podemos hacer, evidentemente por aquellos derroteros que más se acercan a nuestros afectos, a nuestra voluntad, a nuestras expectativas, a nuestro amor y a nuestro proyecto estratégico.

Mis primeros artículos fueron de trinchera, fueron un golpe, un schock a los afectos y a las identidades, pero tenían y tienen un propósito, si se puede decir superior,: deconstruimos identidades, quereres y valores e incluso saberes y proyectos, para a partir del derrumbe de lo viejo, construir nuevos valores, nuevos amores, nuevas identidades proyectos y acciones que nos permitan edificar efectivamente aquello que realmente queremos, en consonancia con lo que pasa en el mundo y en Chile. Porque en el ejemplo de la izquierda chilena, que somos nosotros mismos, hay una promesa incumplida, no hemos logrado construir el socialismo, el amor de Chile, como dice el poeta.

Decía en el primer artículo sobre la Memoria del Subdesarrollo: "Sé muy bien que cuando escribo estoy expuesto al juicio de los demás. El problema, y así lo he observado reiteradamente, y los invito a revisar los comentarios variados, es que los juicios de estos demás, rara vez son racionales, rara vez apuntan a poner en entredicho las premisas y conclusiones de mis artículos, siempre apuntan a la memoria afectiva de cada uno, a la experiencia íntima de la realidad. A la historia muy propia de su alegrías y penas. Por tanto el ejercicio de respuestas a mis textos, son siempre o casi siempre falta de ejercicios cognitivos, fraseología legítima pero cargada y sobrecargada de piel y corazón".

Memorias del Subdesarrollo 1, es la insistencia en traspasar nuestras emociones más primarias a los procesos cognitivos de comprensión del mundo social y político y de nuestras propias experiencias y no meramente de un enamoramiento de nuestras realidades y experiencias históricas. Memorias Iy II, tienen como objetivo supremo, que seamos capaces en conjunto, ir desde la emoción y superándola al mismo tiempo, a lograr entender que hay cuestiones razonables y muy reales que debemos saber y a partir de ellas implementar otras y nuevas acciones para no seguir sufriendo y así reconstruir nuestra vida, la libertad que nos merecemos y sobretodo la vida y la libertad de millones.

Dicho de otro modo, mis artículos, aunque generen ciertas emociones, no son una deslegitimación de la emoción ni de las experiencias particulares y de las culturas de la izquierda, sino una invitación que a partir de ellas seamos capaces de salir del enamoramiento de nosotros mismos y de las culturas políticas a las que pertenecemos, para comenzar a evaluar racionalmente nuevas alternativas de acción, es decir, cambiar nuestras acciones para cambiar el mundo.

Es cierto que el schok de la crítica y de la deconstrucción cognitiva de la propia vida, incluida ciertamente la mía, produce miedos y rabias, pero debemos ser capaces de superar esas emociones y ponernos firme y racionalmente a realizar nuestra autocrítica y gracias a ella y a partir de ella, construir en la acción la nueva propuesta. Si no lo hacemos, como lo dije anteriormente, no sólo continuaremos sufriendo, sino que haremos sufrir a quienes alguna vez creyeron en nosotros y que tienen aún cifradas sus esperanzas en la izquierda chilena, y además nos arriesgamos a quedarnos detenidos en viejos afectos y costumbres, que de poco sirven hoy, para transformar el mundo.

Por eso estos párrafos, no para negar la comprensión afectiva del mundo sino para usarla como pivote de la comprensión cognitiva y racional y edificar nuevas emociones y nuevos análisis para cambiar nuestras acciones y transformar el mundo social efectivamente:

"Memorias del Subdesarrollo, sólo entender nuestras rabias y miedos, nuestras penas y desbarajustes, sólo poner en primerísimo plano nuestras necesidades y carencias, nuestros tiempos y nuestras herencias mal habidas.Memorias del Subdesarrollo, al hacer un altar de los afectos, trastocando en demasía el espacio tan necesario del entendimiento. Memorias del Subdesarrollo, emociones variadas y propias, como si estas fueran la única realidad palpable. Memorias del Subdesarrollo, poner en la mesa del comedor, como quien pone un florero, nuestras historias de víctimas y no de verdugos, nuestras historias de heroicidad y no nuestros errores históricos".

De hacer el proceso bio-psico-social de pasar de la comprensión afectiva a la comprensión cognitiva, lograremos contrastar la primera con los procesos reales del mundo social, y así reformular nuestra propia comprensión afectiva para cambiar nuestra comprensión cognitiva y lo más importante, nuestras propias acciones sociales y políticas, que permitan transformar el mundo social y de esta manera formar, conformar y reformar profundamente un país para las mayorías, capaz de salir sobretodo del subdesarrollo mental, que nos permitirá entrar al desarrollo humanos en plenitud. Al amor de Chile.


Memorias del Subdesarrollo I

Fesal Chain

Anoche me quedé viendo Memorias del Subdesarrollo y antes, una entrevista a Guillermo Cabrera Infante, primer Ministro de Cultura de la Revolución Cubana. Además después de todo, me hice un recorrido por una película mediocre cuyo guión también era de Cabrera Infante. Anoche fue un festín de cubanidad.

Me levanto este día Lunes relativamente tarde, trabajé el domingo también hasta tarde. Siempre me levanto con dolor de cabeza y una especie de saudade y angustia. Terrible estado de descomposición y falta total de perspectivas. Esta sensación se me pasa en tanto transcurre el día lleno de actividades culinarias y atención de público. Mi ser micro empresario le da una patada en el culo a mi ser reflexivo, y que bueno que así sea.

Ya en plena faena, no me falta la discusión habitual con la vieja desconsiderada de mi sufrimiento corporal y de mi tiempo, que llega rauda y trastoca todo orden social y comunitario, rompiendo la fila o la espera y gritando : ¡¡Don Juaaan, dos lechugas por favor, mire que ando apurada, que los niños van a llegar de la escuela y el José anda en unos trámites y me llamó que está en la casa a la una, dooon Juannn atiéndame a mi primero yiaaaa!!

¿Que siento en ese instante, acaso me pasa como al protagonista del film, que escudriño a un pueblo avasallador que sólo de esta manera logra imponer su propia realidad, su identidad mayoritaria? Bueno poco y nada tengo que ver con el tipo, más allá de ciertos pensamientos malditos y esporádicos, frutos de mi desesperación momentánea, que en el fondo son mi herencia cultural adquirida en el viejo colegio casi burgués. (Oh, le estoy dando fundamentos a mis enemigos emocionales de todos lo días, oh, podrán usar esta frase en mi contra).

¡¡Don Juan ya pué, por favor!! Y yo obligado a escuchar a la vieja que suda memoria reptilesca y cortical pero sobre todo -cortical sin ver al resto- y como no quiero discutir me hago el loco y me pongo a mirar al verdulero con ojos de incomprendida fatalidad. Por suerte el caballero comprende y me atiende primero, como corresponde. No es fácil llevar 20 choclos y 3 cebollas grandes en una moto china.

Hace algunos días me puse ha leer a dos siquiatras que hablaban del sentido de realidad y de la prueba de realidad. La primera es la experiencia afectiva de la realidad, siempre subjetiva e intransferible, la segunda el ejercicio cognitivo y racional sobre la realidad misma y también una puesta a prueba justamente de nuestra experiencia (afectiva).

Sé muy bien que cuando escribo estoy expuesto al juicio de los demás. El problema, y así lo he observado reiteradamente, y los invito a revisar los comentarios variados, es que los juicios de estos demás, rara vez son racionales, rara vez apuntan a poner en entredicho las premisas y conclusiones de mis artículos, siempre apuntan a la memoria afectiva de cada uno, a la experiencia íntima de la realidad. A la historia muy propia de su alegrías y penas. Por tanto el ejercicio de respuestas a mis textos, son siempre o casi siempre falta de ejercicios cognitivos, fraseología legítima pero cargada y sobrecargada de piel y corazón.

Cuando veía Memorias del Subdesarrollo, en esa reflexión íntima del protagonista, yo veía también el torrente de corazonadas y rabias y miedos del sujeto, el pobre, no entendía bien y no quería hacerlo, lo que lo circundaba, el tremendo cambio social y cultural que rodeaba su existencia cotidiana y aburrida. Como le dice una mujer joven en su departamento, tú, no eres ni revolucionario ni gusano.

Así pasa la tarde, ahora pelando choclos y lavando los platos de los últimos comensales. Me vuelve la angustia y la saudade. La oleada emocional es proporcional al término de la jornada de trabajo, ojalá no me nuble la calle y el barrio.

Memorias del Subdesarrollo, falta de análisis de la vida más allá de nuestra propia vida, de poner en tensión los preceptos de los otros, de al menos tratar de escribir nuestros propios fundamentos, a ver si con ellos falseamos los fundamentos del otro. Memorias del Subdesarrollo , sólo entender nuestras rabias y miedos, nuestras penas y desbarajustes, sólo poner en primerísimo plano nuestras necesidades y carencias, nuestros tiempos y nuestras herencias mal habidas.

Memorias del Subdesarrollo, al hacer un altar de los afectos, trastocando en demasía el espacio tan necesario del entendimiento. Memorias del Subdesarrollo, emociones variadas y propias, como si estas fueran la única realidad palpable. Memorias del Subdesarrollo, poner en la mesa del comedor, como quien pone un florero, nuestras historias de víctimas y no de verdugos, nuestras historias de heroicidad y no nuestros errores históricos. Si el florero se cae o moja el mantel, puede que sea culpa de la mesa coja, o definitivamente del odiado invitado de piedra de turno, que generalmente soy yo, travestido en bestia negra.







(1) Memorias del Subdesarrollo es un largometraje cubano realizado en 1968 por Tomás Gutiérrez Alea, con música de Leo Brower, y está basada en la novela de Edmundo Desnoes. Es, posiblemente, la obra más conocida a nivel mundial de Gutiérrez Alea. Que las contradicciones del burgués pueden reflejar como en un espejo las de la sociedad donde la burguesía ha llevado la voz cantante, lo demuestra esta historia de razonamiento e ironía. Una historia personal que hubiera sido intrascendente de no ocurrir en los vertiginosos días de la Revolución, cuando todas las contradicciones se pusieron al rojo vivo. La película entrega un monólogo interior con mirada a la calle, como es la novela homónima de Edmundo Desnoes.


24 ene. 2010

Ohh Rocanról para los desamparados del estado


Fesal Chain

Qué haremos
muchachos
muchachas,
qué haremos
si mi marido
pierde su directorio
su asesoría
su cargo,
mi mujer
su trabajo
de un millón o más
con la jefa de la jefa
del ministro,
ohh
muchachos
muchachas qué haremos,
sentémonos
en esta vereda
te acuerdas de esta vereda
querida mía?,
podremos escuchar aquí a Bowie:

El tiempo toma un cigarrillo, lo pones en tu boca
juegas con el cigarrillo entre tus dedos(...).
Eres demasiado viejo para perderlo todo,
demasiado joven para cambiar las cosas...

Qué haremos
muchachos
muchachas,
qué haremos,
si mi marido
pierde su directorio
su asesoría
su cargo,
mi mujer
su trabajo
con la jefa de la jefa
del ministro,
ohh
muchachos
muchachas qué haremos...

Bueno comienza
comienza a caminar
de nuevo
fuma este cigarro
conmigo,
que yo
he barrido por décadas
esta vereda
para ti
muchacho
muchacha,
para que te sientes
a escuchar a Bowie...

El tiempo toma un cigarrillo, lo pones en tu boca
juegas con el cigarrillo entre tus dedos(...).
Eres demasiado viejo para perderlo todo,
demasiado joven para cambiar las cosas... 



22 ene. 2010

Amenazas de pacotilla

Fesal Chain
A Jorge Montealegre y Pía Barros


Amenazas de pacotilla,
anónimos mensajes
pintarrajeados
en diaruchos de cuarta
categoría,
rasgaduras de lápiz
sobre senos y muslos
de las bellas sin alma,
amenazas anónimas
en la casa del poeta,
como ayer
pegaban letras
en papel lustre
sobre hojas muertas,
anunciando
degollinas
y picanas
en camastros de metal
de pieza oscura,
amenazas de pacotilla
sobre Jorge y sobre Pía
sobre sus hijas,
como una ventana
de espanto
golpeando los marcos
de madera,
de una casa arropada
por libros y poemas,
amenazas de pacotilla
que anuncian
prepotencia
y sardónica sonrisa,
amenazas
amenazas
amenazas,
sin destino
sobre Jorge
y sobre Pía,
porque hoy
no como ayer,
somos los vigilantes
de cada noche
y cada día,
muy alertas
muy alertas,
frente a cada acto
de barbarie,
en la plena tempestad
de los fascistas.



20 ene. 2010

Andanzas del hablador virtual

Fesal Chain

"Nunca habían visto a ninguno. Por su puntillosa discreción –su temor a irritarlos– nunca habían pedido a sus huéspedes una explicación detallada sobre las funciones que cumplía entre los machiguengas, ni que les precisaran si se trataba de uno o de muchos, o, incluso, aunque tendían a descartar esta hipótesis, si, en vez de seres concretos y contemporáneos, se trataba de alguien fabuloso, como Kientibakori, patrón de los demonios y creador de todo lo ponzoñoso e incomestible. Lo seguro era que la palabra «hablador» se pronunciaba con extraordinarias muestras de respeto por todos los machiguengas y que cada vez que alguien la había proferido delante de los Schneil, los demás habían cambiado de tema. Pero no creían que se tratara de un tabú. Pues el hecho era que la famosa palabreja se les escapaba muy a menudo, lo que parecía indicar que el hablador estaba siempre en sus mentes. ¿Era un jefe o mentor de toda la comunidad? No, no parecía ejercer ningún poder específico sobre ese archipiélago tan laxo, tan disperso: la sociedad machiguenga. Por lo demás, ésta carecía de autoridades. Sobre eso los Schneil no abrigaban la menor duda. Sólo habían tenido curacas cuando se los impusieron los viracochas, como en las pequeñas aglomeraciones de Koribeni y Chirumbia, organizadas por los dominicos, o en la época de las haciendas y de los asentamientos caucheros, cuando los patronos designaban a uno de ellos como jefe para controlarlos mejor. Tal vez el hablador ejercía un liderazgo espiritual, tal vez realizaba ciertas prácticas religiosas. Pero, por alusiones captadas aquí y allá, en una frase suelta de uno y en una réplica de otro, la función del hablador parecía ser sobre todo aquella inscrita en su nombre: hablar."

El Hablador, Mario Vargas Llosa.

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Roberto entonces tecleaba cada tarde, el espacio enorme de la virtualidad, las carreteras informáticas le parecían aún mas grandes que esas inmensas autopistas del país del Norte, donde los automóviles parecen hormigas a velocidad de la luz. Roberto debía hablar, hablar a cientos o acaso a los miles de ojos repartidos como estrellas eléctricas lanzadas al firmamento, a la bóveda negra techo del mundo.

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Hablar, hablar una y otra vez hablar, ¿y para qué? En la comunidad machiguenga, en el amazonas peruano, el hablador acaso cumplía la mínima función de tejer una red a través de las también mínimas existencias de cada uno de los miembros. El hablador luchaba una y otra vez contra la disgregación y la inexistencia. Pero yo, el mero lenguajeador virtual, ¿que hago yo ? Si le hablas a cada chileno y chilena, sólo es para darle una oportunidad de respuesta, de estiercolada respuesta, de rabiosa respuesta de la palabra sin cuidad construida, sin oído atento, "no es que yo acá, yo allá, yo creo y yo no creo, y mi vida y mi sufrimiento y mi rabia y me duele la guatita y quiero ese chicle mamamáaa, mamáa quiero ese juguete maamaá quiero esto y lo otro" y dale con la pataleta y las puntas de los zapatos golpeando las tablas del piso, que tiemblan y se resquebrajan porque el niño quiere lo que no tiene y que no requiere.

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Roberto entonces tecleaba cada tarde, el espacio enorme de la virtualidad, las carreteras informáticas le parecían aún mas grandes que esas inmensas autopistas del país del Norte, donde los automóviles parecen hormigas a velocidad de la luz. Roberto debía hablar, hablar a cientos o acaso a los miles de ojos repartidos como estrellas eléctricas lanzadas al firmamento, a la bóveda negra techo del mundo.

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Mi hablador, no soy yo, no, no, no, no soy yo, se me escapa de mi cuerpo, pero no es mi cuerpo, y yo, el mismo, me prometo detenerlo y no lo logro y él hace algunos descubrimientos, sentencias, conocimientos que desperdiga por el camino lleno de piedras. Y trato de emboscarlo y de taparle la boca olor a nauseabunda verdad, de rabietas de hombre grande, de rabietas milenarias, hijas de la necesidad del desamparo y del deseo y del dolor del deseo no cumplido. El incumplido deseo. El deseo de los niños mimados, de una Casa de Campo.

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Hablar, hablar una y otra vez hablar, ¿y para qué? En la comunidad machiguenga, en el amazonas peruano, el hablador acaso cumplía la mínima función de tejer una red a través de las también mínimas existencias de cada uno de los miembros. El hablador luchaba una y otra vez contra la disgregación y la inexistencia. Pero yo, el mero lenguajeador virtual, ¿que hago yo ? Si le hablas a cada chileno y chilena, sólo es para darle una oportunidad de respuesta, de estiercolada respuesta, de rabiosa respuesta, de una palabra sin cuidad construida, sin oído...

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El hablador también se descompone, son los efectos de una vejez que avanza entre sus tejidos y sus grasas, se le caen los dientes, le duelen los oídos, la garganta se le mineraliza, la lengua huele a carbón de espinos y su pies ya no sostienen la amarilla espina dorsal en escoliosis.

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El hablador siempre preocupado a crear la ficción real de los lamentos, de una comunidad de niños que moquean. Nadie atiende al cuerpo del que lo contiene a duras penas, sus miserias y cotidianas caminatas, por una virtualidad fugaz, que es más olvido, que el abandono infinito del más pequeño y antiguo de los libros usados, de cualquier feria abandonada frente a inexistentes juegos Diana.

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Pero "tal vez el hablador ejercía un liderazgo espiritual, tal vez realizaba ciertas prácticas religiosas. Pero, por alusiones captadas aquí y allá, en una frase suelta de uno y en una réplica de otro, la función del hablador parecía ser sobre todo aquella inscrita en su nombre: hablar".

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Para qué, no tengo un para qué ni lo tendré jamas, no tengo nada de lo que tienen aquellos que ponen sus manos sobre maderas y fierros, o aquellos que toman verduras y pescados. Nada de eso puedo intercambiar en mi oficio muerto. Sólo palabras que se van y que no vuelven, sólo palabras que a veces, muy pocas veces, encuentran la fuente original de sus desvelos.

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Al principio fue el verbo, no la palabra muerta sino el acto fundador, no el adjetivo ni el atributo sobre otros y las cosas, de quien cree tener mirada en abanico. Fue el verbo y frente a frente a quienes esperaban al hombre y su andar por tierra seca. No virtualidad, no una voz lejana sin su cuerpo.

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Roberto entonces escribía por la tarde, Roberto debía hablar, hablar a cientos o acaso a los miles de ojos repartidos como estrellas eléctricas lanzadas al firmamento, a la bóveda negra techo del mundo, pero sabía que su hablador, ese que no lo abandonaba ni en los sueños, no era más que un esfuerzo de fantasmas, una palabra crispada y lenta, que se la lleva el viento.


16 ene. 2010

La vida en caminata

 Fesal Chain

Hay un plaza
frente a una iglesia
y entre los laberintos
de viejas calles
de adoquines
en un barrio sin riquezas,
ahí,
mi amigo pone el brazo en mi hombro
rodea mi cuerpo
como cuando eramos pequeños
y gritábamos
somos compadres!!,
nos reímos de la vida
sobre el llanto de la vida misma
mientras insistimos
en nuestra caminata,
a mi amigo y yo
no nos vienen
con engaños
ni promesas,
llevamos muchos años
acaso siglos arrastrando
flores marchitas
y perros
que nos ladran en la boca,
y nos reímos
como siempre,
sobre el llanto de la vida misma
y volvemos a abrazarnos
como cuando eramos niños.





13 ene. 2010

Ideas, silencio y paradigma

Fesal Chain


24 de octubre de 1964 «Año de la Economía»
Co. Charles Bettelheim Director,
Ecole des Hautes Etudes Sorbonne et 54 Rue de Varenne Paris 7°

Estimado compañero:
Recibí su carta y le envío por correo aparte las revistas que me solicitó. Me agradaría mucho poder discutir con usted «una vez más sobre nuestras divergencias». Un poco más avanzado que el caos, tal vez en el primero o segundo día de la creación, tengo un mundo de ideas que chocan, se entrecruzan y, a veces, se organizan. Me gustaría agregarlas a nuestro mutuo material polémico.

Esperando su venida, se despide de usted revolucionariamente,
«Patria o Muerte. Venceremos»
Comandante Ernesto Che Guevara


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Eso es. Cuando las ideas que chocan una y otra vez, ocupan tu cuerpo y forman en su dinámica y velocidad, una especie de crema batida en licuadora, que desborda todo el recipiente, pero no se derrama, llega el silencio, llega la meditación profunda, aquella que contiene todo concepto de la imagen, toda palabra, toda velocidad y que entonces anula todo orden, toda jerarquía, toda descripción y explicación que se repita.

El ruido insoportable, en in crecendo, se hace uno solo y entonces se convierte en su contrario. En ausencia de sonido, en ausencia de lenguaje, en ausencia de color y de la música, todo es ausencia, todo es nada. Todo tu ser envuelto en la nada y al mismo tiempo como una sola expresión, toda la nada inoculando el ser completo. Y entonces la linea vertical que cruza tu figura y que ordena tus sintagmas, que conforman la estructura, ambos desaparecen. Ya no hay plomo ni ladrillos. No hay ordenamiento posible, se licua también todo el cuerpo a partir de la ausencia de la idea, que no es sino el cuerpo atiborrado de las mismas, que chocan, se entrecruzan y, a veces, pocas, pocas veces, se organizan.

No hay identidad posible, no hay obra ordenando caminatas, es la ausencia completa, pero no el dejar de ser, es la unidad completa, uno, pero no la muerte, es la nada completa, pero no la ausencia. No es siquiera el sueño o el dormitar en casa ajena, sin paredes que crujan, no es la ajenidad, o el abandono de ti mismo, sino su contrario, la existencia colmada, llena de substancia que no es el agua que corre, que no es la solidificación que te detiene, que no es el gas volátil disparado hacia la atmósfera, sino una espesura cremosa, que te sostiene sin el esqueleto y sin la carne.

Pero de esa existencia como magma, como brea de techos calientes derritiéndose, surge la intuición maravillosa, la que hace nacer y que descubre, ese cierto destello y chispazo más que eléctrico, que rearma tu preconciencia y al mundo desgarrándose, ya no con antecedentes, ni decretos, ni viejas formaciones calcáreas y rocosas, sino con aquello que proviene de lo nuevo, de lo nuevo en su cualidad completa, pero que viene de antiguos tiempos y epopeyas.

El silencio ha hecho su trabajo. Las ideas multiplicadas se vuelven unidad flexible y blanda, como plasticina en manos de niños jugueteando, en una mesa cóncava o convexa.


Cual es el nuevo paradigma?
Cual es el motor de tu existencia?
Cual es la propuesta que te sana?
Cual es la marcha edificada y sin contornos?
Cual es la maravilla que siempre ha estado a tus espaldas?

Lo sepas o no, toma tu mano
y endereza el índice hacia ese papel sin las palabras
toma tu mano y conviértela en estrella
ya no de mar, desde donde has venido hace milenios
ya no de carbón, ni de luz, ni de misterios
mano de plasticina de colores
mano de melodía, ritmo
y de 21 tonos en la nueva escala planetaria,
mano de espejos sobre espejos
mano sin causas ni efectos
mano sin la lógica implacable
manos de nuevas imágenes fundantes
mano de lenguaje irreproducible en esta hoja
y en el espíritu de una época trágica
y caóticamente disgregada
mano ala, mano ojo,
mano garganta sin arena
mano explosión
y novísima materia
de toda la nada
acumulada.


9 ene. 2010

Los escritores (de izquierda) y la política (de izquierda)

Fesal Chain

"Siempre quise ser un escritor político, de izquierdas, claro está, pero los escritores políticos de la izquierda me parecían infames. Si yo hubiera sido Robespierre, o no, mejor Danton, en una de esas los envío a la guillotina. Latinoamérica, entre sus muchas desgracias, también ha contado con un plantel de escritores de izquierda verdaderamente miserables. Quiero decir, miserables como escritores. Y yo ahora tiendo a pensar que también fueron miserables como hombres. Y probablemente miserables como amantes y como esposos y como padres. Una desgracia. Trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple, supongo, porque si podíamos vivir y resistir esos libros seguramente éramos capaces de resistirlo todo. En fin, no exageremos. El siglo 20 fue pródigo en escritores de izquierda más que malos, perversos".

Roberto Bolaño, de entrevista de Demian Orosz para La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, Miércoles 26 de diciembre de 2001.


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Qué tema, no? Estoy seguro que este tema y no otro más abstracto, como el ya tan manido de la relación entre el escritor y su compromiso social y político en general, es el que verdaderamente importa hoy. El problema, a mi juicio, viene con todas su descarga de emociones, en esta segunda vuelta electoral o balotage, como se le viene a llamar en estos tiempos, en nuestro Chile del siglo XXI en nuestro Chile bicentenario, binominal y bicéfalo.

A mi no me interesa mayormente si durante 20 años la concertación ha tenido o no una política cultural, o un fomento mas o menos profundo de la industria cultural, de la literatura nacional, del libro, o para los creadores literarios, etc., etc., etc. Me parece tema de sociólogos de la cultura y de funcionarios públicos. O de actores.

A mi me preocupan los escritores y escritoras, me preocupa el modo de ser escritor o escritora en el país bicéfalo. Por ejemplo tomemos el caso de la Sociedad de Escritores de Chile, una casa que sea cae de muerta, como la de Usher, muy fría en invierno, relativamente agradable en verano, donde pululan ciertos personajes más bien desconocidos. Algunos muy pobres, pero no sólo económicamente pobres. Andan con su único librito bajo el brazo mostrando así que son escritores. Pero realmente pasan tantas horas en esa sede, que no sé de donde sacan tiempo para sentarse frente a un computador, a una máquina de escribir o lisa y llanamente frente a un papel en blanco, con un lápiz bic en la mano. No se puede generalizar, pero que existen esos personajes, existen, y le dan una cierta vida bohemia al lugar. Se meten a la cocina, piden cafecito, caminan por los pasillos y escaleras. Son las nuevas y viejas víctimas de las casas editoriales, del mercado y del neo liberalismo.Pero víctimas que no escriben o escriben poco. Que son digámoslo así, escritores por definición, pero por definición propia.Sin obras o con escasa producción.

Los que los dirigen o representan, puesto que la SECH es una organización gremial, son también escritores, pero que se dedican más bien a organizar al gremio, a establecer relaciones con las instituciones culturales del estado, con los municipios, para obtener recursos que sirvan al desarrollo y existencia sobretodo del gremio mismo. Para financiar sus reuniones, sus actividades de extensión, talleres, etc., etc.,etc. Llegan incluso a invitar antiguos esbirros de la DINA para invertir en su noble obra. Probablemente algunos, no todos, también con escasa producción literaria. Por supuesto todos auto definidos como de izquierda o progresistas, que terminan sus reuniones de la sala plenaria en algún bar cercano, discutiendo de las regularidades e irregularidades de la Dirección del gremio.Poco y nada de literatura hay en esa conversaciones.

O tomemos a los escritores que fueron reconocidos por el estado democrático, y a los cuales se les entregaron recursos para sacar sus obras o para viajar a congresos y encuentros latinoamericanos y mundiales, de escritores. Los que se repitieron más de dos o tres veces el plato de los premios del Fondart primero y del Fondo del Libro después. Siempre muy preocupados y atentos a cada llamado a concurso, para obtener así recursos frescos para su actividad profesional. De este grupo, nacen los desencantados, que obtuvieron prebendas pero las dejaron de obtener y entonces comienzan a criticar pero en gran medida, y tampoco se puede generalizar, por la herida. Por que ya no obtienen los recursos y el reconocimiento, especialmente en dinero, que les permita continuar con su carrera de escritores.

Ando disgregado hace días, y entre que deseo continuar escribiendo este artículo y que deseo pararme lo más raudamente posible y salir de él con asco, se me viene a la mente, Ezra Pound, metido en una caja de metal de 1x 2, encerrado en un campo de concentración norteamericano por haber tenido un programa de radio en la Italia fascista, y pienso además en las conversaciones que tuvo con T. S. Eliot, sobre la Tierra Baldía y las innumerables correcciones que le realizó Pound al texto.

O pienso en Boris Pasternak, y en su retiro obligado a una pequeña dasha a las afueras de Moscú, tratando de sobrevivir con orgullo en pleno período estalinista. O pienso en Padilla y en su mujer defenestrados ambos de la UNEAC y luego exiliados por escribir un texto que hoy parecería menos que un lamento, sobre la tremenda probabilidad de la construcción del totalitarismo y no del paraíso terrenal. O en Reinaldo Arenas que tuvo que escapar, para no ser encarcelado y que murió de SIDA también en el exilio.

¿Muchos ejemplos del mundo socialista? Bueno, podemos hablar de la vida o de la muerte de los escritores bajo las dictaduras anticomunistas de América Latina. De Argentina por ejemplo, he aquí un texto ejemplar que nos da una pincelada:

"A Rodolfo Walsh lo esperaron una mañana en una calle de Buenos Aires y nada más se sabe de él; Francisco Urondo murió en un enfrentamiento (supo morir con la valentía con que vivió toda su vida); de Haroldo Conti no se sabe nada con certeza, a veces alguien afirma que murió durante la tortura, otras se dice que alguien lo vio hecho un espectro o escuchó su voz en algún vago campo de concentración; hace un año ya que Antonio Di Benedetto está en una cárcel, no sé cual, con uniforme a rayas, con las visitas prohibidas; (...)Miguel Angel Bustos, delicado y tembloroso el frágil niño poeta que teníamos y queríamos, fue asesinado; (...)Emilio de Ippola fue apresado junto con el periodista Eduardo Molina y nadie habla más de su libertad así como tampoco se sabe por qué pudo haber sido detenido; el editor Carlos Pérez desaparecido de su casa hace como diez meses, en una trémula madrugada, y es como si nunca hubiera existido, no figura en ninguna lista, no ha sido reconocido entre los muertos, no está en ninguna prisión. Alberto Burnichón, el "Barbas", que llevaba en su Citroen 2 CV sus plaquetas de poesía por todo el país, fue secuestrado una noche, el 23 de marzo de 1976, junto con su hijo, en presencia de su mujer y otra hija, eso fue en Córdoba: a los dos días lo encontraron flotando en un pozo de una casa de la vecindad: su hijo nunca apareció." (1)

No quiero ser injusto, pero de escritores chilenos asesinados no tengo realmente datos, si de periodistas, como el Perro Olivares, que se suicidó en La Moneda atormentado por el humo, las metrallas y los bombardeos de los Hawker Haunter sobre el Palacio presidencial. Y a propósito de homicidios con armas químicas, se presume que Eugenio Lira Massi, no se suicido, sino que fue asesinado por esbirros de la DINA en su pieza de París, al igual que lo fue el Presidente Frei Montalva, pero ninguna investigación se ha realizado al respecto. Otro triste ejemplo es José Pepe Carrasco, acribillado en un paredón de un cementerio de Santiago y botado como una bolsa de basura en sus márgenes.

Eso si, que en el Chile democrático han muerto poetas por falta de atención médica, como el caso de Rolando Cárdenas, o se han suicidado, producto de la miseria y el olvido y la falta de apoyo estatal en días aciagos, al menos una pensión de gracia, como fue el caso de nuestro gran poeta nacional Alfonso Alcalde.

En estos días, no sale el sol, ni tampoco vuestros nombres. Durante 20 años bajo el dominio concertacionista, uno levanta una piedra y sale un escritor, una escritora, un poeta. Bueno, Chile siempre ha sido un país de palabras y de palabras bellas, de fuertes imágenes y metáforas. Pero Chile no sólo está lleno de palabras al viento, sino de hombres y mujeres que han hecho de esa palabra su vida. Hombres y mujeres que no andan merodeando las sedes derrumbadas de los palabreros y corruptos de media tinta, ni ministerios, ni escondrijos burocráticos, ni recibiendo esbirros en sus casas, ni haciendo reuniones donde se homenajean entre ellos, ni recibiendo premios, ni fondos estatales.

Escritores que de alguna forma y de todas, cumplen la misión real encomendada. La de ser conciencia crítica de una época, que parafraseando a D. H Lawrence, se nos cae encima de las cabezas como pedazos de cielo muerto. Por eso que dije que no quería ser injusto, puede que muchos de ellos y de ellas hayan sido asesinados bajo la dictadura y no sepamos sus nombres, porque sus vidas no fueron inscritas en la gran comedia del reconocimiento institucional y del poder político. Y acaso hayan sido hombres y mujeres de izquierda realmente, porque pertenecieron al pueblo pobre o a una clase media que creía y aún cree en el poder verdadero, el poder del conocimiento y la enseñanza, el poder de la cultura cotidiana y el de los libros leídos una y otra vez, hasta dejarlos arrugados y en el poder de la escritura anónima y de la obra hecha a machetazos, noche a noche, donde se habla y se conversa de la existencia profunda del ser humano, en este mundo ancho y ajeno.

Me da la impresión que a lo que se refiere Roberto Bolaño en su entrevista, sobre los escritores de izquierdas, es a aquellos que nombro en un comienzo, esos que escriben obras insufribles, pocas y malas, y que además recorren los pasillos del dominio, como única forma de ser reconocidos por algunos, y de obtener las monedas necesarias para no morirse de hambre y a la vez no trabajarle un peso a nadie, y escribir lo menos posible, mientras culpan al mundo de su mediocridad humana y literaria. O a aquellos que prefirieron quedarse con sus primerísimos libros y repetirlos ad infinitum, y dar grandes, fastuosas y egocéntricas lecturas en los patios de fundaciones y en los salones de la pequeña burguesía decadente y victimizada.

Hay otros y otras que en esta coyuntura y en todas, no andan pensando en votar por los mismos pelafustanes que les han dado meras migajas en la mesa del pellejo del poder estatal y partitocrático y no dignidad y reconocimiento profundo, no son aquellos y aquellas pseudo izquierdistas de bares y oficinas, de vidas miserables consigo mismos y los otros, sobretodo con sus pares y compañeros de oficio, sino hombres y mujeres de un Chile profundo, que recorren los laberintos sagrados de un fauno, que se comerá indefectiblemente a esos" trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple".




(1) Noé Jitrik, escritor, director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Este artículo, del cual publicamos un extracto, fue escrito desde el exilio en México en el año 1977. Posteriormente fue incluido como un capítulo del libro "Las armas y la razón", Editorial Sudamericana, 1984.

7 ene. 2010

Una bella y maravillosa carta de Marcello Ferrada Nolli



Fesal, lúcido significante bello tu poema de Miguel. Nostálgico como todo lo que escribes.

Acertadamente, desde el punto de vista del quehacer del poeta, y del propio Miguel, insertas el recuerdo de un pasaje de Carlos Puebla 1976, ”Miguel Enríquez se llama”. Un homenaje recíproco, se podría afirmar, por cuanto Miguel apreciaba la producción y el rol de Carlos Puebla y además escuchaba al vate cubano con deleite. Entre su carcajada legendaria, firma de su humor inteligente, coreaba Miguel “Y se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Esto era una alusión a lo de Carlos Puebla en música: “Aquí pensaban seguir, ganando el ciento por ciento, en casas de apartamento, y echar al pueblo a sufrir, y seguir de modo cruel, contra el pueblo conspirando, para seguirlo explotando. . . etc.”

Como aporte, la foto que publicas encabezando tu homenaje es de 1967. El MIR tenía sólo dos años. En las foto estamos Miguel y yo en la Desembocadura del Bío-Bío. La foto la tomó Inés Enríquez, la hermana de Miguel, con la cámara Yashica que Miguel había recientemente comprado durante su viaje a Asia. Esa es la cartuchera que pende Miguel en la foto.

Cinco años antes de aquella foto había yo publicado “Cantos de Rebelde Esperanza”, libro que dediqué a mi amigo Miguel Enríquez. Y aquí quiero llegar a mi punto en este comentario. Una crítica legítima y oportuna sobre el qué hacer del poeta, que se atisba en Puebla. La que yo asumo con retrospectividad. En el libro que refiero, escrito cuando teníamos 17 años, escribí un poema llamado “Quiero ser” (la edad temprana no es disculpa) y que termina así:

“Pero prefiero ser la tierra
para sentir el calor
de la sangre del que muere
y al guardar su cadáver
quisiera ser madera
y quisiera ser lluvia
y besar la heroica frente
la del que vive con la muerte
besar con lluvia quisiera
Pero quiero ser poeta
y cantar a la victoria
y llorar a los caídos
y llorar a los que esperan”.

Sobre el mismísimo tema tiene en cambio Carlos Puebla - en otros versos de la obra por Miguel que citas - una elocución opuesta, constructiva, y superior:

”Ni lágrimas ni quebrantos
Ni cantos por su partida
Que tu ejemplo nos enseña
Que la lucha no termina”.

Por mi parte. Yo dejé el oficio público de la lírica y tome otros. Otros pinceles con los mismos colores, se podría decir. Por tu parte. Afortunadamente tú y muchos en tu círculo literario son un despertador de calidad, concreta y cotidiana. Son en el espíritu de Puebla, de ”la lotta continua”. Son necesarios. Porque no es hora, nunca lo fue, de llantos ”ni lágrimas ni quebrantos”.

Por todo esto termino con un breve pasaje al que Miguel era apasionadamente adicto. Incluso pusimos ese texto como epígrafe en el primer documento histórico del MIR conocida como “La Tesis Político-militar” (“La conquista del poder por la vía insurreccional”) firmada por Miguel (“Viriatto”), Marco Antonio (“Bravo”) y yo (“Atacama”) y aprobada en el Congreso de fundación de 1965. La tesis, anecdóticamente pero de verdad, traía en su proto-versión el farragoso título “A la conquista del poder por la boca de los cañones”. Este es el pasaje de Leonidas Andreiev, y que Miguel citó a continuación varias veces en su vida política y privada:

Anhela el amor correspondencia
Las lágrimas buscan lágrimas que les respondan
Y cuando el gran alma de un pueblo sufre
Tiembla toda su vida
Se estremece toda alma viva
Y los puros de corazón van al sacrificio.


Fraternalmente / Marcello Ferrada-Noli
S. Giovanni B. (BG), Italia

6 ene. 2010

Entre Rosa Luxemburgo y Kronstadt

Fesal Chain

"Es necesario decir la verdad y no ser locuaz". Demócrito


En un artículo que comenté para G80, Nélson Gutiérrez decía: "...mientras, el crecimiento del trabajo inmaterial, la expansión de la educación media y superior, el acceso a la sociedad y economía del conocimiento, van gestando un nuevo proletariado intelectual que no requiere subordinarse a medios de producción ajenos y que presiente que la burguesía está dejando de jugar un papel "progresivo".

Vaya párrafo para hablar de la vida,¿no?

Hoy conversaba con una amiga que vive en España, está de vacaciones en Chile y me dijo que una de las cuestiones que le chocaba de los manifiestos de "intelectuales" refiriéndose a un grupo en especial que firmaba por un candidato de "izquierda" y hoy lo hace por Frei, es que se autodenominaban justamente así: "intelectuales por...", yo la miré y le dije: si pues, en vez de denominarse proletariado intelectual...O como se decía en los setenta (me gusta más) trabajador intelectual... Por eso mismo no firmo nada de esos tremendos intelectuales ni tampoco me invitan, en todo caso.

Hoy mismo, me compré dos libros, "La insurrección de Kronstadt" de Alexander Berkman y Stépan Petritchenko, dos hombres que estuvieron allí, y "La revolución rusa, un examen crítico" de Rosa Luxemburgo, ya en la micro pensaba, qué manera de abstraerme de mi condición y de mis dificultades reales, indagando en dos temas en sí mismos tremendos y tan específicos, de una historia muerta.

Puede parecerles inconexo este artículo, pero es más bien mi manera de pensar, sin corrección, así con ideas dispares. Lo que pasa es que cuando escribo y edito, siempre termino ordenándolas lógicamente, esta vez no lo haré. Sinceridad obliga.

Es cierto soy un proletario intelectual que no es lo mismo que un intelectual proletarizado, pero que también soy.

Escribo como poseído en Internet, en Chile no hay industria cultural o editorial y las editoras independientes difícilmente querrían publicar demasiada poesía o ensayos políticos de raíz leninista. O novelas sobre aquello que nos duele y nos repugna. Pero esto no es una protesta es mera constatación.

Escribo como poseído, porque como dijo García Márquez en una vieja conversación con Vargas Llosa, no se hacer otra cosa bien, realmente. Ni siquiera relacionarme con los demás, de tal manera que no parezca un monólogo. Bueno siempre trato de vencer mis limitaciones, pero al parecer hablar como escribo es parte de mi personalidad profunda.

Como decía un epígrafe de la célebre Novela de Manns "Buenas noches los pastores": proletario es aquel que no tiene dominio sobre su vida y que lo sabe.

En esa lógica soy un lumpen proletario de la palabra o como dije sarcásticamente en un encuentro frente al público, (a propósito de la excesiva y generosa presentación: la voz lírica más importante de nuestra generación...): soy más bien, la voz lírica más acallada de mi generación, no me editan ni en papel confort. Y no es que lo desee particularmente (el que no me consideren parte de...), pero también es cierto que el hombre y la mujer hacen la historia, pero no son dueños de sus resultados. Puede ser por propias y tremendas limitaciones o las circunstancias de vivir en un país y bajo un gobierno de clase que no tolera divergencias, o por ambas razones. Yo me he dedicado más que a ninguna otra cosa, a escribir, día tras día y debiera decir noche tras noche, sin esperar resultados, pero con la secreta esperanza de quedar en el papel al menos.

Retomando la idea inicial que menciono en el segundo párrafo "Vaya, tremendas abstracciones para hablar de la vida,¿no?

A veces como a cualquiera de ustedes me vencen las dificultades que casi siempre son de dos ordenes, como en la vida de cualquiera, económicas y emocionales. Deambulo por acción y elección en el fondo, entre la pobreza y la austeridad y entre el amor y la batalla. Pertenecen la pobreza y el desamor o la confrontación amorosa, al reino de la necesidad.

Porque también es cierto lo que dijo el filósofo, luchamos por salir del reino de la necesidad para llegar al de la libertad. Y a continuación, soy yo: Y generalmente fracasamos en el intento. No es derrotismo sino realidad. Fracasamos para volver a probar nuevamente, una y otra vez, pero se nos va la vida en ello y un día amanecemos o anochecemos en el último segundo de nuestras existencias sin saber realmente si hemos vencido.

Qué importa entonces, la Luxemburgo o la matanza de Kronstadt, cuando no tienes para pagar la luz o el agua, qué importa la Luxemburgo o la matanza de Kronstadt cuando se derrumba tu amor, o estas sólo o sola en pieza oscura.

Es cierto, los demás hombres y mujeres creen que pueden pagar las cuentas con la tarjeta de crédito y viven la ilusión de que en verdad las están pagando, o tener amantes, o por último vacacionar con su mujer y beber hasta perder la conciencia o salir a bailar con ella o qué se yo, para abstraerse de que estarán siempre a punto de no poder pagar sus gastos o a punto de separarse. No me interesa en todo caso ser un enfant terrible de la vida de los demás, ni hacer una crítica de la cotidianidad y de la subjetividad del mundo, al estilo del consumo me consume. (Me gustaría estar en una playa desierta, a decir verdad, mirando el mar y escribiendo, puesto que me es suficiente sufrir en demasía y lo digo sin mentir, por como va el el paisito y sus enormes exclusiones partitocráticas y clasistas. Penetrar demasiado en él o en vidas particulares me resultaría muy duro).

Solo deseo decirles que a veces creo que me abstraigo demasiado en temas elevados, meramente para vivir, en el intento de pensarlos y escribirlos, el reino siempre esquivo de mi libertad, para salir, aunque sea ilusoriamente, como lo hacen los hombres y mujeres con su tarjeta de crédito o sus viajes en turismo de tercera, del reino de la necesidad que me tiene enfermo y cansado en casi medio siglo de vida.

Frente a esta reflexión , una mujer y su pareja a los que conocí tomándome un café en la Plaza Brasil, me dijeron, bueno, siempre tenemos la posibilidad de reinventarnos. Creo sin ser demasiado ácido, que la palabra reinvención y la otra maldita palabra emprendimiento, son finalmente los yugos de nuestra realidad. Las inventaron o (re) inventaron otros para que seamos capaces de tolerar la frustración de una vida muy difícil, para los proletarios manuales e intelectuales en una patria neurótica y encerrada que no permite una tercera vía. De un mundo social en el que si no te "reinventas" o "emprendes" te vas directo a vivir debajo de los puentes, esos mismos que el ejército chileno les robó al Perú y que hermosean el feo y viejo Mapocho.

El pueblo de Kronstadt murió bajo las balas del ejército, fue diezmado, y gritaban mientras morían: Todo el poder a los Soviets, y sin embargo quienes lo asesinaban era los soldados del Ejército Rojo. Rosa Luxemburgo, (la de la revolución rusa y su examen crítico), fue detenida y asesinada cuando se le conducía a la cárcel por mandato del líder socialdemócrata Friedrich Ebert quien utilizó para este fin a la milicia nacionalista, los «Cuerpos Libres» (Freikorps), y en el libro que leo me dice al oído: "La libertad reservada sólo a los partidarios del gobierno, sólo a los miembros del partido -por numerosos que ellos sean- no es libertad. La libertad es siempre únicamente libertad para quienes piensan de modo distinto".

La diferencia entre beber hasta quedar embrutecido o bailar hasta quedar extenuado con la mujer con la que te vas a separar, y comprar libros, leerlos y escribir, es simple, lo primero te hace olvidar, te aliena, te engaña, incluso para siempre, lo segundo te hace seguir siendo pobre y con dificultades emocionales, pero al menos lo sabes, eres consciente, eres todo un proletario, incluso para siempre.


4 ene. 2010

Querido Sandro, ave de paso

Fesal Chain

Antes, antes
mucho antes
de la muerte
y de los ríos ancestrales
llenos de campesinos y de sangre,
en el sur del ventanal
y el lago espejo
mi padre ponía tus discos
en el nuevo Pick Up IRT,
y mi mamá bella y alegre
girando a nuestro alrededor
arreglaba las Dalias en el agua,
en aquel florero de vidrio
tan transparente
como el lago
y el ventanal horizontal
de persianas americanas
y sombras de la China,
en tanto yo
jugaba
tirado en la alfombra mágica
de Simbad,
con los santos y serpientes
de La Biblia
los campesinos de arcilla
y los pelos desgreñados del Ché
en su batallar,
y entonces
tu voz querido Sandro
ocupaba la sala entera
como el aire ocupa el mundo,
y llenaba mi cabeza
de aventuras
haciendo brillar mis ojos
como dos rubíes
de rojo carmesí,
como lámparas de fuego
o luciérnagas
alumbrando el color
del trigal de nuestra tarde,
y mis padres
tan felices
se miraban
coqueteaban,
cómplices de la vida que bullía
en su juventud temprana
querido Sandro,
y hoy en que ha pasado el tiempo
cubriendo nuestros cuerpos
de algarabía y de dolor,
yo y los viejos,
seguimos adelante
sin dejarnos doblegar,
y hoy
después de la guerra
y las lágrimas de sal,
ha llegado tu muerte
tu muerte triste
como explosiones de guitarra
y bandoneón,
que me ha hecho volver
siempre volver,
a la misma pieza
del florero
y ventanal,
a mi espíritu de niño
a la tarde de los enamorados
tan jóvenes de ayer,
y ahora

querido Sandro,
por fin
vuelas por el mundo
recorriendo siempre libre
no dejándote atrapar...


Baladas de Sandro en línea:
http://fullritmo.net/baladas-de-oro/sandro/


Poema de la calma

Fesal Chain

Y se resquebraja
la tierra como papel seco
de un libro tan viejo

nos mostramos
los dientes y las babas
la espuma de la boca hiriente
dentelladas

tu estás
te encuentras
te paras solitario
tu estás
al otro lado y entre los dos
entre los diez
entre los cien
y entre los mil
por mil
la espuma como ola
las bocas como túneles
dentelladas

y entre todos
nosotros
se resquebraja
la tierra como papel seco
de un libro tan viejo

calma
calma
calma
aún está la flor
aún el colibrí
y el puente colgante
de pequeñas tablas
que se mece
sobre la hendidura
del mundo

calma
calma
calma
aún está
la hoja temblorosa
del árbol
de la memoria
que acuna
nuestro amor




1 ene. 2010

Poema en prosa basado en La Isla de los Muertos de Arnold Böcklin, con música de Rachmaninov


(Nota: Se recomienda poner los videos que están al final de página e ir leyendo el texto y escuchando la música. y si es posible, abrir la pintura en una ventana o pestaña aparte e irla observando a mayor tamaño.)

Reseña de la pintura


Fesal Chain


Parte 1

Las grietas de la montaña, asemejan las arrugas profundas del tiempo que vendrá a mi cuerpo, los cipreses coronan mi caminata bajo el cielo de un viento lleno de cenizas como carbones que vienen desde lejos. Mi pelo ya no es pelo, sino una gruesa tela que hiere mis hombros y mi espalda, mis pies son las pezuñas prometidas, desde el día de mi nacimiento, soy aquel que nunca quise ser, soy el hijo del olvido y de la madre cuervo. Mi barca con sus ojos panópticos observa mi caminata hacia las cumbres, mi escapada final al infierno alado que me tienta.La montaña es también castillo y cáscara de sal, mi vivienda ahogada en los gritos de quienes me antecedieron en la historia famélica y en la desgarradura de un amor deshecho.

Parte 2

Nací en la villa pobre de la palabra sin ideas. Solo tintineo de monedas, mesones y telas que escarchadas, pretendían arropar al pueblo herido. Hombres y mujeres de odio ancestral y carcajadas esperaban el turno de la guadaña y la venganza. La escuela no era sino, funcionarios de un dios cruel bailando al son de entierros clandestinos y fosas de agua.

Parte 3

Mi juventud temprana, en un tiempo maldito por espíritus de carne descompuesta, fue la boca ahogada de quien camina descalzo por laderas de nieve y piedras, 50 años de la mente en torbellino, buscando lo que no se bebe en esta tierra, con mis manos hundidas en el barro putrefacto, tomando uno a uno los huesos derretidos de los héroes, que con cuencas y lenguas rodeaban mi estadía.

Parte 4

Calculé en el paseo de un verano cualquiera, por calles asfaltadas y blandas, que viviría acaso 10 lustros más de penitencias, no me equivoqué, si en realidad la vida se divide en dos grandes columnas y batallas. Erguido como el mono que mira la sabana, puse los ojos en la línea horizontal de la miseria, nadie puede ser vanguardia si adelanta con su cabeza puesta en viajes infinitos, a la muchedumbre claveteda. 50 años de vida solitaria, durmiendo al borde de los juegos de aquellos que se contentan con la muerte.

Parte 5

Fue en una noche más noche que la totalidad de noches de mi vida, en que el hombre de sombrero rojo y telas de oro y cobre, o acaso era una mujer sin estridencias, me tomó de la mano para sacarme del encierro, habían bastado los 100 años que pasé de pez a mono soberbio engalanado. Bajamos al puerto y subimos a la barca difusa en sus contornos, que llevaba algún regalo, o acaso mi ataúd envuelto en velos. Viajamos días enteros con oscuridades pegadas a las sienes, por un mar sin torbellinos ni deseos.

Era una barca antigua, sin sus remos. El mar calmo nos rodeaba, como una sopa caliente llena de criaturas inventadas. Llegamos entonces, a la Isla de los Muertos, dos columnas de roca en paralelo, con enorme cipreses en su seno, nos esperaba un portal siniestro, la entrada al futuro de mis sueños. Una de sus ventanas, pues a la vez que isla, era mi aposento, reproducía los saltos de agua de las cordilleras de mi pueblo. Me bajé de la barca, el hombre o la mujer me miró desde la orilla.

...Así, mi pelo ya no es pelo, sino una gruesa tela que hiere mis hombros y mi espalda, mis pies son las pezuñas prometidas desde el día de mi nacimiento, soy aquel que nunca quise ser, soy el hijo del olvido y de la madre cuervo. Mi barca con sus ojos panópticos mira mi caminata hacia las cumbres, mi escapada final al infierno calmo que me tienta. La montaña es también castillo y cáscara de sal, mi vivienda ahogada en los gritos de quienes me antecedieron en la historia famélica y en la desgarradura de un amor deshecho.



Parte 1: La Isla de los Muertos de Rachmaninov, ver y escuchar aquí:
Parte 2: La Isla de los Muertos de Rachmaninov, ver y escuchar aquí: