Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
El pago de Chile. Artefacto de Nicanor Parra

7 ene. 2010

Una bella y maravillosa carta de Marcello Ferrada Nolli



Fesal, lúcido significante bello tu poema de Miguel. Nostálgico como todo lo que escribes.

Acertadamente, desde el punto de vista del quehacer del poeta, y del propio Miguel, insertas el recuerdo de un pasaje de Carlos Puebla 1976, ”Miguel Enríquez se llama”. Un homenaje recíproco, se podría afirmar, por cuanto Miguel apreciaba la producción y el rol de Carlos Puebla y además escuchaba al vate cubano con deleite. Entre su carcajada legendaria, firma de su humor inteligente, coreaba Miguel “Y se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Esto era una alusión a lo de Carlos Puebla en música: “Aquí pensaban seguir, ganando el ciento por ciento, en casas de apartamento, y echar al pueblo a sufrir, y seguir de modo cruel, contra el pueblo conspirando, para seguirlo explotando. . . etc.”

Como aporte, la foto que publicas encabezando tu homenaje es de 1967. El MIR tenía sólo dos años. En las foto estamos Miguel y yo en la Desembocadura del Bío-Bío. La foto la tomó Inés Enríquez, la hermana de Miguel, con la cámara Yashica que Miguel había recientemente comprado durante su viaje a Asia. Esa es la cartuchera que pende Miguel en la foto.

Cinco años antes de aquella foto había yo publicado “Cantos de Rebelde Esperanza”, libro que dediqué a mi amigo Miguel Enríquez. Y aquí quiero llegar a mi punto en este comentario. Una crítica legítima y oportuna sobre el qué hacer del poeta, que se atisba en Puebla. La que yo asumo con retrospectividad. En el libro que refiero, escrito cuando teníamos 17 años, escribí un poema llamado “Quiero ser” (la edad temprana no es disculpa) y que termina así:

“Pero prefiero ser la tierra
para sentir el calor
de la sangre del que muere
y al guardar su cadáver
quisiera ser madera
y quisiera ser lluvia
y besar la heroica frente
la del que vive con la muerte
besar con lluvia quisiera
Pero quiero ser poeta
y cantar a la victoria
y llorar a los caídos
y llorar a los que esperan”.

Sobre el mismísimo tema tiene en cambio Carlos Puebla - en otros versos de la obra por Miguel que citas - una elocución opuesta, constructiva, y superior:

”Ni lágrimas ni quebrantos
Ni cantos por su partida
Que tu ejemplo nos enseña
Que la lucha no termina”.

Por mi parte. Yo dejé el oficio público de la lírica y tome otros. Otros pinceles con los mismos colores, se podría decir. Por tu parte. Afortunadamente tú y muchos en tu círculo literario son un despertador de calidad, concreta y cotidiana. Son en el espíritu de Puebla, de ”la lotta continua”. Son necesarios. Porque no es hora, nunca lo fue, de llantos ”ni lágrimas ni quebrantos”.

Por todo esto termino con un breve pasaje al que Miguel era apasionadamente adicto. Incluso pusimos ese texto como epígrafe en el primer documento histórico del MIR conocida como “La Tesis Político-militar” (“La conquista del poder por la vía insurreccional”) firmada por Miguel (“Viriatto”), Marco Antonio (“Bravo”) y yo (“Atacama”) y aprobada en el Congreso de fundación de 1965. La tesis, anecdóticamente pero de verdad, traía en su proto-versión el farragoso título “A la conquista del poder por la boca de los cañones”. Este es el pasaje de Leonidas Andreiev, y que Miguel citó a continuación varias veces en su vida política y privada:

Anhela el amor correspondencia
Las lágrimas buscan lágrimas que les respondan
Y cuando el gran alma de un pueblo sufre
Tiembla toda su vida
Se estremece toda alma viva
Y los puros de corazón van al sacrificio.


Fraternalmente / Marcello Ferrada-Noli
S. Giovanni B. (BG), Italia