Por Mauricio Tolosa
Publicado el 16 de Marzo, 2012 en Sitiocero.net
En el noticiero central de la televisión, por primera vez para muchos chilenos, aparecieron imágenes sobre los campos de prisioneros de Chacabuco y Pisagua. La respuesta del mundo “progresista” se ordenó fundamentalmente en tono a la conversación sobre la propiedad intelectual de las imágenes, si es de los “herederos de la RDA” o del “turbio cineasta anarquista”.
Me pregunto por el nivel de anestesia inyectado a los chilenos, especialmente a nuestros jóvenes, cuando luego de ver imágenes sobre campos de prisioneros en nuestro país se instala una discusión sobre la propiedad de las “imágenes”, o si el “impostor” español las tiene o no, y si le pertenecerían. Son tiempos confusos y distorsionados, no solo en la cabeza y el corazón de Herberg, si no en el de Chile, que todavía no sabe qué hacer con su memoria, como evitarla, dónde esconderla.
El significado simbólico de la hoguera fascista para quemar documentos es tan cruel como la amenaza de destruir y enterrar material fílmico inédito sobre las personas que vivieron en los campos de prisioneros de Chacabuco y Pisagua. La realización de la “performance macabra”, auspiciada por el ayuntamiento socialista de Morille y la Universidad de Salamanca, es solo comprensible en el marco de la decadencia de las instituciones en el mundo.
La concepción del acto es perversa e insensible, porque juega con las expectativas y esperanzas de los más castigados y olvidados que ven en la promesa en torno a esos trozos de película la posibilidad de recuperar un trozo de su pasado o de el de sus familias, una manera de recuperar su presencia en el presente.
Aunque sea solo para el registro y a nadie le interese, dejo la palabra a algunas de esas personas que no se han escuchado en el ruido del debate sobre el derecho de autor. A Herberg, no le conmovieron, ni le interesó escucharlas. Para la sociedad chilena seguirán siendo el eco distante e incómodo del “problema” de los derechos humanos.

Marcela Campos:
Señor Helberg:
Soy hija de un detenido del Estadio Nacional y luego prisionero del campo de concentración de Chacabuco. El silencio gráfico sobre esos lugares mientras fueron recintos de detención ha causado un daño inmenso a las nuevas generaciones, pues la imagen ausente se cubrió con la negación histórica practicada todos estos años por los torturadores y carceleros. Chile no sabe lo que pasó ahí, no se lo imagina. Le ruego, desde mi corazón de mujer chilena, que levante un voto de confianza en la inteligencia de quienes haríamos el esfuerzo que haga falta para que usted reconsidere su decisión. Le suplico, señor Helberg, que rescate las copias que pretende quemar, un gesto sobrecogedor que repite el que hicieron los militares golpistas. Podemos reunir el dinero. Somos chilenos, podemos hacerlo, queremos hacerlo. Por favor señor Helberg, por favor…

Guillermo Orrego Valdebenito:
Estimado y recordado Miguel:
Soy el Presidente de la CORPORACIÓN MEMORIA PRISIONEROS POLÍTICOS DE CHACABUCO, Personalidad Jurídica Nº 527, recién obtenida el año pasado, como seguro podrás imaginar, tras superar innumerables dificultades motivadas por la burocracia que existe en mi país, como por el desarrollo de nuestra propia orgánica. Nuestro principal interés, junto a todas las demás organizaciones que luchamos por la defensa de los Derechos Humanos, es no transar ni permitir que se nos imponga el manto del olvido, tanto por el pinochetismo oculto y siniestro (que sigue intacto), como por la intencionalidad del gobierno fascista, que nos rige. Imagino estarás enterado de la primera maniobra del Ministro de Educación, que debutaba tras renuncia del anterior, fue incorporar e igualar el termino dictadura con un eufemismo que no les provoque daño y permita el blanqueo de las atrocidades que debimos soportar durante nuestro cautiverio.
Es necesario sepas que dentro la variedad de tareas que nos hemos dado, para perpetuar la mantención de la Memoria, figura la de reunir la mayor cantidad de elementos que, cada uno de nosotros y nuestras familias, todavía conservan como los más preciados tesoros, para depositarlos en un futuro Museo Chacabucano: cartas, tallados, artesanías, la grabación (realizada por nosotros mismos con una grabadora ingresada al Campo, tras una hábil maniobra clandestina) de la despedida del hijo de nuestra gran Violeta Parra, Ángel y la película que realizaron unos valientes y valerosos compañeros que nos dieron calor, alegría y una tremenda esperanza de que no estábamos solos, de que nuestra lucha por la Resistencia no era en vano.
Esta carta, más que un saludo, es un rogativa para que no creas que hemos olvidado, el inmenso aporte que significó y significa tu labor por seguimos creyendo en los sueños libertarios de este puñado de chilenos que debimos soportar, además de otros centros, el horror en Pisagua y Chacabuco.
¿Es posible detengas el intento de encender esa fogata, con todo ese valioso caudal de registros? Te ofrecemos nuestros espacios para que puedas guardar lo que desees, te aseguro, tendrás en nosotros los más fieles custodios de aquello amenaza con destruirse. Nuestra gran lucha, ahora, está empeñada en mantener vivos todos los testimonios, tanto orales como escritos y para ello necesitamos de toda la rica documentación que posees.
Un abrazo acompañado de las mejores buenas vibras para ti.
Esperamos tus buenas noticias.

Luis Emilio Echeverría Donaire:
Estimado Miguel Herberg:
En primer lugar, quiero presentarme, soy Luis Emilio Echeverría, nieto de Nadia García Aguilera y Rigoberto Echeverría Allende, sobrino-nieto de Sergio García Aguilera y Onofre García Aguilera; todos ellos Prisioneros Políticos de los Campos de Concentración de la Dictadura Militar Chilena de Pisagua y Chacabuco.
Le escribo ante el grave anuncio que usted ha realizado y donde informa que realizará la quema del material original de los únicos registros audiovisuales de dichos centros de detención. Mi documento no sólo pretende hacerlo desistir de su decisión por un motivo de recuperación de la memoria histórica chilena, sino también de la memoria de toda mi familia. Por años, y desde pequeños, toda mi familia, heredera orgullosa de los ex –prisioneros políticos de la Dictadura Militar y miembros activos del sueño de la Unidad Popular, conocimos el drama vivido por nuestros abuelos y tíos.
Desde pequeños, supimos la historia de cómo ellos estando presos fueron filmados por un equipo de filmación supuestamente proveniente de la Alemania Occidental. También, y gracias a algunas copias de los originales suyos, pudimos por primera vez ver con nuestros ojos todo aquello que nos relataron. La imagen de mi abuela prisionera acercándose a la cámara y diciendo su nombre, o los planos generales donde pude ver a mi abuelo y tío abuelo desfilando sin polera ante un sol del desierto chileno implacable, fueron una gran ayuda para comprender el sufrimiento que nuestros familiares tuvieron que pasar.
No soy representante de alguna organización o institución, soy un joven hablando a nombre de sus abuelos, padres, tíos y primos que vemos con estupor como parte de nuestra memoria familiar podría desaparecer para siempre. Actualmente, tengo un pequeño hijo de 2 años, me preocupa que en el futuro él no pueda saber y comprender lo que sus bisabuelos tuvieron que soportar en miras de aspirar a un Chile justo y digno.
Durante el año 2010, mi abuela emocionada me llamó para decirme que aquel hombre misterioso que los grabó en Pisagua la había contactado a través de una carta muy emotiva, para ella se abría una nueva etapa en lo que refiere a la dignidad de los ex presos políticos de la dictadura militar, muchos de ellos ya fallecidos y sin ningún tipo de reconocimiento. Es por ella que hoy le escribo, por mi abuelo y mis tíos, le pido por favor que desista de su acción, que realmente existen personas en Chile interesadas en preservar el patrimonio y memoria histórica de nuestros cercanos que lucharon contra la injusticia y la represión, y que con gusto las conservaríamos para siempre.
A nombre de todos ellos, me despido esperando que su material tenga un destino mejor que el ser incinerado y enterrado.
Agradecido de por vida con usted por haber filmado estas imágenes de un incalculable valor histórico y emocional.

Freddy Alonso O;Comisión Testimonios Histórico de Pisagua e Iquique:
Lo que está apareciendo ahora en la prensa (La Tercera), es una situación compleja entre M. Herberg y los directores alemanes es ajena a nosotros; como también lo manifestado por esta instituciones chilenas, presumo que se crearon en la década de los 90′ y 2000, el cual hicieron su comentario y reparos, al respecto…
Pues bien, si hay que hacer reparos, yo tengo el mío, pregunto: – Nosotros los de la Corporación Ex – Presos Políticos de Pisagua con Personalidad Jurídica de septiembre de 1998, vigente a la fecha, (organización heredera de la Agrupación de Ex – Prisioneros Políticos del Campo de Concentración de Pisagua 1973 – 1974) y la Comisión Testimonios Históricos de Pisagua e Iquique: – ¿por qué no tenemos el derecho a conservar los documentos de la Memoria Histórica propia nuestra (lo ocurrido en Pisagua) y por qué la tienen otras organizaciones…??
Incluso, puedo decir, como es posible que una institución gubernamental de este Gobierno derechista sea uno de sus custodios… para mí es un peligro…si las instituciones como el Ejército. y Gendarmería de Chile teniendo los registros nuestros como prisioneros en el Campo de Pisagua… hoy argumentan que no los tienen, es decir, ¿los hicieron desaparecer…? En su oportunidad, año 2009, el suscrito le escribió a la Ex – Presidenta Bachelet y aún espero su respuesta… la Dirección Regional de Gendarmería en Iquique se fue de negativa… Entonces, ¿en que quedó la Ley de Transparencia promulgada por la Ex – Presidenta Bachelet? Dichos documentos de solicitud, aún los conservo.
Ahora bien, por lo que se manifiesta en La Tercera, por parte de estas instituciones (Museo de la Memoria y DD.HH., Cineteca Nac. Chile C. Cultural Palacio La Moneda y Coordinador Gral. Cineteca U. de Chile), también sus expresiones son una ofensa moral – rebuscada a la Memoria Nuestra; pues estas Instituciones se adueñan de nuestra propia memoria que padecimos en el Campo de Concentración de Pisagua, esa historia primeramente la protagonizamos nosotros y moral y éticamente debiera ser nuestra propia institución (Corporación Ex – Presos Políticos de Pisagua) la que custodie su propia memoria, y, la realidad siempre ha sido otra, las instituciones de la capital del país… nos seguirán abandonando y aislando…
Estimados Compañeros y amigos, lo único que solicito a Miguel Herberg, que no queme o entierre la documentación histórica que posee, pues esa acción nos estaría enterrando o quemando simbólicamente en vida, a nosotros, los ex – prisioneros y ex – prisioneras políticos del Campo de Concentración de Pisagua 1973 – 1974, como también a los compañeros del campo de Chacabuco. Por tanto, Miguel Herberg, con el debido respeto, debiera donarnos esa documentación histórica a las organizaciones de Pisagua y Chacabuco.



























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