Si el poeta eres tú, Eduardo Vivian Badilla


Fesal Chain

Cuando recibí un email para colaborar en la edición de un Libro de poemas de Eduardo Vivian Badilla, comencé a conocer su situación. Es cierto que anteriormente había leído sobre su intento de suicidio, quemándose a lo bonzo en la cárcel de El Manzano de Concepción. Ese hecho me había impactado muchísimo. Pensé en ese momento, que más allá de las razones por las cuales un ser humano estaba preso, había que estar en una situación muy límite, de profunda desesperación, para acometer dicho acto. Me acordé de Sebastián Acevedo, en la plaza de Concepción, que dada su profunda angustia por la detención de sus hijos por parte de la CNI, se había inmolado, como una manera de visibilizar, mostrar a Chile y al mundo el rostro del horror y también, como una manera de exteriorizar su propio dolor.

Eduardo Vivian lleva 13 años preso. Cometió delitos graves y no me estoy refiriendo en términos jurídicos, el mismo lo reconoce, tal como lo dice Patricia su mujer: "Eduardo está muy consciente que cometió delitos graves, ni él ni yo consideramos que sea un "rehén de la democracia" como muchos se refieren en relación a los presos políticos mapuches y no mapuches".

"...Está recluido en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Concepción, desde el 15 de noviembre de 1996, con libertad bajo fianza en un proceso por la Ley de Control de Armas y Formación de Grupos de Combate y una condena por Maltrato de Obra a Carabinero con resultado de muerte y Lesiones Graves y Robo con Intimidación en la Fiscalía Militar de Valparaíso (15 años).Además en Concepción está condenado a 10 años por robo con intimidación".

Sus motivaciones fueron evidentemente políticas, en una carta de Patricia a la presidenta Michelle Bachelet, fechada en Abril del año 2007, ella relata estas motivaciones: "Él se inició en la lucha política en la Universidad Católica de Valparaíso, en la Jota año 85. Con el tiempo llegó a formar parte del Destacamento Estudiantil del Frente Patriótico, ligado al Partido Comunista. Antes del plebiscito del 88 ya se había desconectado.(...) Empezó a vislumbrar nuevos caminos para seguir trabajando socialmente. Vivió en Curanilahue, cuestionando la profundidad de la pobreza de la zona y en esa búsqueda se encontró con personas que perseguían lo mismo. Esto lo hizo creer en un nuevo proyecto, este tenía como única finalidad el desarrollo de los trabajadores, de la clase obrera, la posibilidad de construir una organización obrera – política. Se embarcó en (...) un proyecto de organización, (...) quedó sólo en eso. El eclecticismo ideológico, no permitió que todo ese trabajo cristalizara en una orgánica que hiciera de trampolín de las ideas. Eduardo participó en recuperaciones, (asaltos) con las que se financiaron: programas de radio, periódicos, murgas, encuentros sindicales, ollas comunes, etc. Fue así como llegó a la cárcel..."

Son 13 años en que Eduardo ha desarrollado múltiples labores, proyectos personales y sociales, fue profesor de un Pre universitario en la cárcel, realizó un pos título de"Especialista en productos de la madera" Además estudió un post título en Educación Tecnológica. Se matriculó en la carrera de Ingeniería Civil Industrial y recibió la beca Juan Gómez Millas del MINEDUC para cursarla. Ha hecho cursos de emprendimiento, de sexualidad, etc., etc.

Y además Eduardo, es a mi juicio un gran poeta, yo después de haber conocido su dolorosa experiencia de intento de suicidio, creí y lo sigo creyendo, que era una cuestión de mínima humanidad, acceder a colaborar con él a editar su libro. Y me encontré con una sorpresa monumental, su poesía es de una calidad excepcional, de una reflexión profunda y de una expresionismo enorme. Y no es una poesía de agitación y propaganda o de frases hechas, es intimista y sutil.

Eduardo por lo que yo he sabido por intermedio de Patricia y sus amigos y amigas más cercanas, trabaja arduamente en este libro y tiene enormes esperanzas en que saldrá, yo no lo defraudaré y lo digo públicamente, haré lo posible y lo imposible para que salga un libro bello, bien hecho, como se lo merece Eduardo y su obra poética.

La palabra compasión, siempre ha sido muy mal entendida, algo así como lástima. No tiene nada que ver la compasión con la lástima. Compasión, en primer lugar es tener pasión con, acompañar en la pasión a otro o a otra. Pero en segundo lugar es en palabras de Pablo, reír con el que ríe y llorar con el que llora. Yo no elegí trabajar en el libro de Eduardo, sus amigos, amigas, su mujer y el mismo en su generosidad, me eligieron a mí, y yo junto a ellos, a todos ellos, voy a reír con la alegría de Eduardo y voy a llorar con su pena y desesperación también, porque soy Eduardo, soy Eduardo y no voy a mirar para el lado nunca, ni a dedicarme a la triste y cotidiana caridad teletonesca.

Que los puristas y tecnicistas, los mismos que tienen a los torturadores y asesinos libres por las calles o que devolvieron al dictador para no ser juzgado en el extranjero, esgriman todas las razones que quieran para tener preso a Eduardo y no darle ni siquiera los mínimos beneficios carcelarios que por derecho se merece. Salida dominical al menos.Para que hablar de un cambio de cárcel, un traslado para estar cerca de la mujer que lo ama y que ama. Todo ha sido negado. Las instituciones y sus funcionarios, con fundamentos técnicos o psicológicos, han negado los mínimos beneficios estipulados en la ley, a Eduardo Vivian Badilla.

Yo Fesal Chain, escritor, poeta por sobre todas las cosas, hago un llamado, no a las autoridades o a los profesionales y técnicos de las instituciones, sino a los chilenos y chilenas de buena voluntad, un llamado que ya parece un aullido. Si deseamos un Chile nuevo, más allá de consignas e ideologías no dejemos que en en este país se sobre castigue a quien, autocrítica y genuinamente asume sus errores, persevera en su propia rehabilitación, y que lo único que desea es una oportunidad de ser ser humano a cabalidad, después de 13 años de cárcel. Estamos hablando aquí de perdón, de compasión, de amor, de que nos convirtamos en este país, de una vez por todas, en una comunidad capaz de avanzar por el camino del humanitarismo, cuando son los propios actores, los que asumen sus faltas, piden perdón, son juzgados y castigados.

Nos podemos seguir siendo una sociedad que castiga y se ensaña con aquellos como Eduardo y no juzga a quienes nunca han sido capaces de asumir sus actos, pedir perdón, justamente para no ser castigados en consecuencia y seguir como si nada, dando vueltas por las calles y ocupando cargos públicos.

No podemos, no debemos, no es posible, que estemos más preocupados de perdonar y convivir con los asesinos y torturadores de Víctor Jara, de Salvador Allende, de los miles de detenidos desaparecidos y de los cientos de miles de chilenos y chilenas que pasaron por los campos de concentración y casas de tortura y no seamos capaces de escuchar el lamento, los gritos y la desesperación de un hombre capaz de pedir perdón, de cumplir presidio y de enseñar, estudiar, amar a su mujer y de escribir poesía, por la misma mierda, en que país no hemos convertido, en que maldito país nos hemos convertido!!

Así no construiremos un país sano, jamás, mientras los asesinos, torturadores y esbirros negadores de sus propias responsabilidades y actos, se enseñorean en los cargos públicos y los luchadores contra la dictadura y que persistieron, equivocados o no, en sus estrategias y tácticas en los comienzos de esta seudo democracia, sigan pagando los platos rotos del golpe de estado, ya sea presos, ya sea exiliados, ya sea negados en toda su humanidad para reintegrarse a la patria justa, que ya está bueno que comencemos a construir con valentía y amor al prójimo.

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