Ando en Alto Cielo

Ando en Alto Cielo
Roberto Matta Echaurren. Munda y desnuda, la libertad contra la opresión. 1988

12 abr. 2009

BORRADOR 2 o CONTINUIDAD DE LA POÉTICA, PRIMEROS CAMINOS DESDE LEZAMA LIMA

"Apesadumbrado fantasma de nadas conjeturales, el nacido dentro de la poesía siente el peso de su irreal, su otra realidad, continuo. Su testimonio del no ser, su testigo del acto inocente de nacer, va saltando de la barca a una concepción del mundo como imagen. La imagen como un absoluto, la imagen que se sabe imagen, la imagen como la última de las historias posibles. (...)

La semejanza de una imagen y la imagen de una semejanza, unen a la semejanza con la imagen, como el fuego y la franja de sus colores. En realidad, cuando más elaborada y exacta es una semejanza a una Forma, la imagen es el diseño de su progresión. Y es cierto que una imagen ondula y se desvanece sino se dirige, o al menos logra reconstruir un cuerpo o un ente. Ninguna aventura, ningún deseo donde el hombre ha intentado vencer una resistencia, ha dejado de partir de una semejanza y de una imagen; él siempre se ha sentido como un cuerpo que se sabe imagen, pues el cuerpo al tomarse a sí mismo como cuerpo, verifica tomar posesión de una imagen. Y la imagen al verse y reconstruirse como imagen crea una sustancia poética, como una huella o una estela que se cierran con la dureza de un material extremadamente cohesivo". (1)


Deconstruyo entonces
el mito
esta Isla amada
separo la sangre coagulada
del cuerpo
separo el fuego
abrazador
de su franja de colores
estridentes
que removieron
la esperanza
de hermanos y hermanas...

La progresión y su diseño
la ruptura entre el
cuerpo adolorido
y la propia historia:

Y esta era la imagen de la historia
acercándose a la imagen de la vida:

... Ahora, esta masa anónima,
esta América de color, sombría, taciturna,
que canta en todo el Continente
con una misma tristeza y desengaño,
ahora esta masa es la que empieza a entrar
definitivamente en su propia historia,
la empieza a escribir con su sangre,
la empieza a sufrir y a morir. (2)


Cuándo
entonces comenzó
las despatriada
Isla
el gran lagarto verde
a aullar
la desventura
a aullar
la ruptura entre su sueño
vociferado
desde las entrañas
de la muerte
y la marcha cotidiana...

¿Acaso
fue el vuelo de cien
fuegos apagados
el vuelo
del Aparecido
aplastado
en la quebrada
del indio acurrucado
o el vuelo
del poeta susurrante
encerrado en su
contienda?

Cuándo esas imágenes
cuándo
cuándo esa imágenes
se separaron de estas otras
de la historia como imagen
voceada bellamente
cuándo:

Porque ahora, por los campos y las montañas de América,
por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas,
entre la soledad o en el tráfico de las ciudades
o en las costas de los grandes océanos y ríos,
se empieza a estremecer este mundo lleno de razones,
con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo,
de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados
por unos y por otros... (3)

Cuándo el largo lagarto verde
comenzó a temblar
ansiando la promesa
por antonomasia
siempre traicionada:
la palabra
que debe viajar
hacia los hechos
la palabra que debe
como imagen
de la imagen futura de la vida
acoplarse a ella
y no lo hace.
Cuándo
nuevamente
el verde lagarto verde
volvió al
"country,
al jailáif,
al tenis y al yacht,
cuando ya Juan
no caminó
de playa en playa y ola en ola,
en ese mar
gigante azul abierto democrático:
en fin, en ese mar". (4)

Y la imagen se repetía
en las radios y en la TV
y ya no era sino mera palabra
que volaba
que flotaba
sin encontrar el cuerpo
la palabra
esa palabra maravillosa
sin encontrar el cuerpo
esa palabra
fecunda
sin encontrar el cuerpo
esa palabra
que ya solamente
ondulaba y se desvanecía
sin encontrar el cuerpo
ay esa palabra, esa palabra
que ya no se dirigía
al cuerpo de la patria...
La palabra que viene y va
que sobrevuela
que flota
repitente
sobre el
largo
lagarto
herido:

Ahora sí, la historia tendrá que contar
con los pobres de América,
con los explotados y vilipendiados
de América Latina,
que han decidido empezar
a escribir ellos mismos,
para siempre, su historia.
Ya se les ve por los caminos
un día y otro,
a pie, en marchas sin término
de cientos de kilómetros,
para llegar hasta los «olimpos» gobernantes
a recabar sus derechos.
Ya se les ve, armados de piedras,
de palos, de machetes,
de un lado y otro, cada día,
ocupando las tierras,
fincando sus garfios en la tierra
que les pertenece y defendiéndola con su vida;
se les ve, llevando sus cartelones,
sus banderas sus consignas;
haciéndolas correr en el viento
por entre las montañas o a lo largo de los llanos... (5)

Cuándo
comenzó la tragedia
y la comedia
cuando comenzó
desde el útero de la madre
a forjarse en el silencio
la ruptura
cuándo
comenzó
desde el amor
a crecer
la muerte endemoniada
de la buena nueva
cuándo
el retrato
comenzó a
deshacerse
a perder el color
y la textura...

Y sin embargo
la palabra,
la palabra como imagen
de la imagen
de la vida futura
se entremezcla con el sueño
se entremezcla con la voluntad
de quienes
creemos en el sueño
pero ya no es
sino la palabra
nada más que la palabra
la imagen de la imagen
de la vida
pero no la vida
pero no la vida
pero ya no la vida
la vida
que amamos
y anhelamos:

Y esa ola de estremecido rencor,
de justicia reclamada, de derecho pisoteado
que se empieza a levantar
por entre las tierras de Latinoamérica,
esa ola ya no parará más.
Esa ola irá creciendo cada día que pase.
Porque esa ola la forman los más mayoritarios
en todos los aspectos,
los que acumulan con su trabajo las riquezas,
crean los valores,
hacen andar las ruedas de la historia
y que ahora despiertan
del largo sueño embrutecedor
a que los sometieron...(6)




(1) Lezama Lima, Analecta del reloj, 1953.
(2) Fidel Castro Ruz, Segunda Declaración de la Habana.EL PUEBLO DE CUBA
La Habana, 4 de febrero de 1962
(3) Ibid 2.
(4) Paráfrasis a "Tengo" de Nicolás Guillén.
(5) Ibid 2.
(6) Ibid 2.